La gran coalición opositora de México se cae a pedazos por culpa del PAN

Ernesto Cordero, Roberto Gil y Javier Lozano, senadores del PAN. / Twitter-ADN Político.
Ernesto Cordero, Roberto Gil y Javier Lozano, senadores del PAN. / Twitter-ADN Político.

El partido conservador está sufriendo los efectos de los conflictos entre sus líderes y el proyecto del Frente Ciudadano empieza a correr grave peligro.

La gran coalición opositora de México se cae a pedazos por culpa del PAN

La política mexicana es única en su tipo. En el tablero del poder manda como padre único el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y cada movimiento que éste haga desencadena inevitablemente réplicas en el resto de partidos del espectro. Recién esta semana el PRI encumbró a José Antonio Meade como uno de sus aspirantes a la presidencia que ocupa hoy uno de los suyos, Enrique Peña Nieto. Pues bien, aquel movimiento ya se veía venir desde hacía semanas pero la oposición no ha sabido asimilar el golpe y se ha metido en una guerra civil que amenaza el proyecto de la coalición Frente Ciudadano por México (integrada por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano).

La grieta empezó a abrirse en el seno del PAN, el partido más grade de la piña opositora, pues sus líderes y hombres fuertes están enfrentados entre sí hasta el punto que Felipe Calderón, quien gobernó al país entre 2006 y 2012 gracias precisamente al partido conservador, amenaza con desmarcarse de los mandamientos de la agrupación. La onda expansiva ha llevado a los dirigentes de los otros dos a cerrar filas a fin de salvar el frente, que solito se ha salido de control.

“El Frente ni es ciudadano ni es un gobierno de coalición, es un acuerdo para repartirse el poder”, criticó Javier Lozano, senador panista y uno d elos más críticos con el proyecto junto a Ernesto Cordero, también de su partido y presidente de la Cámara Alta. "Yo sé que soy militante de un partido político, pero tampoco estoy obligado a votar por una barbaridad, como la demagogia que propone el Frente Ciudadano”, criticó.

La amalgama derechista apachó el botón de autodestrucción justo cuando empezaba a remontar vuelo entre el electorado. Hasta hace apenas tres meses, el país les sonreía como la esperanza para pasar de los escándalos de corrupción que han sacudido al Gobierno actual, un problema para el que el inagotable Andrés Manuel López Obrador no parece suficiente a los ojos de los mexicanos. En un parpadeo, y con la proclamación de Meade en el PRI,  el suyo es el único de los proyectos que no tiene ni idea de en dónde está ni a dónde va.

Meade, quien fungió como secretario de Hacienda tanto con Calderón como con Peña Nieto, ha desnudado las falencias del Frente. Aunque también vale decir que ya el PAN arrastraba tiroteos verbales y de liderazgo en su cúpula. Sin ir tan lejos hace apenas unos meses Margarita Zavala, esposa de Calderón precisamente, se dio de baja de la agrupación a raíz de sus choques con Ricardo Cortés, máximo líder panista, y su entorno. Zavala se ha llevado una importante rebanada del partido por ser una de sus integrantes más ilustres y en México nadie descarta que termine echando su bendición al exfuncionario que al Frente Ciudadano.

La ruptura sería un mazazo sin parangón para el PAN y su presidente, Ricardo Anaya, de 38 años, quien ha apostado su capital político en la formación. El dirigente considera no solo que el candidato debe salir de su partido, algo en lo que no discrepan ni Alejandra Barrales, máxima responsable del PRD ni Dante Delgado, líder de Movimiento Ciudadano; Anaya está convencido de que debe ser él. Su postura ha irritado al resto de aspirantes, que ven en la falta de claridad de la elección del candidato una estratagema para dilatar una decisión que está tomada.

Los mismos integrantes del partido se unen a sus principales detractores. Tal es el caso de Emilio Alfaro, alcalde de Guadalajara, quien dijo que las chances de que el proyecto se extinga son realmente altas. "Estamos en el punto de quiebre de si se consolida o se cae. Si me preguntan si va a hablar o no Frente, diría que 50-50", dijo en una entrevista a la revista Proceso. Alfaro ha dicho que si bien les apoyará en las elecciones presidenciales, si llegan a participar como tal, no participará con ellos para las elecciones locales de Jalisco, en las que correrá por ser Gobernador de dicho Estado. "No podría hablar con un discurso de transformación basado en los principios que he defendido siempre si aparezco como candidato de esos partidos”, zanjó.

Los riesgos a largo plazo

En este punto, el Frente Ciudadano debe estar consciente de que su situación los está llevando a un callejón sin retorno. Aun si son capaces sus líderes de llegar a un consenso y a fijar las bases de su ambicioso proyecto, su imagen ha quedado ya muy condicionada por los tiroteos entre sus cabezas. El proyecto nació como una alternativa al azote del PRI, asumido que el empuje de López Obrador irá reculando conforme los demás participantes vayan tomando forma, pero el bochorno al que se han sometido a sí mismos encumbra la imagen de Meade, quien cuenta con el visto bueno de parte del electorado, según sondeos locales.

Los partidos tienen hasta el lunes para presentar a sus aspirantes. Con el camino cubierto por la niebla, el Frente debe apurar antes de que los plazos expiren y el proyecto se quede en un gran ridículo. El nombre que suena con más fuerza es precisamente Anaya, jefe panista, pero sus roces con Calderón y otros totems conservadores le condicionan frente a los electores.

La amalgama derechista empuja así al PRI, pues ellos se presentaban como la única amenaza real. En México se espera que el populachismo de López Obrador cese y termine lejos en los resultados finales, tal y como acostumbra. @mundiario

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