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Europa pasó de ser el laboratorio de las grandes ideas a ser un museo, alerta González

"Lo que se está produciendo es una redistribución negativa del ingreso, tanto en las etapas de crisis como en las de crecimiento", observa el ex presidente del Gobierno. Cree que "en la política tuitera se apela simplemente a reacciones emotivas, no reflexivas, y eso mina el escenario".
Europa pasó de ser el laboratorio de las grandes ideas a ser un museo, alerta González
Felipe González, expresidente del Gobierno de España.
Felipe González, expresidente del Gobierno de España.

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Redacción

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Felipe González sostiene que Europa ha sido durante dos siglos "el laboratorio de todas las grandes ideas del mundo", pero ahora "es un museo". Así lo indica el expresidente del Gobierno de España, en unas declaraciones al diario El País.

Europa estaría rezagada tanto en la política como en la economía. En ese sentido Felipe González subraya que las empresa tecnológicas constituyen un oligopolio de oferta que no está en manos europeas por falta de movilidad. "Eso está clarísimo. ¿Hay que hacer algo para liquidarlas o romperlas? Hay un problema previo. Veamos el cuadro de las primeras 20 empresas de Estados Unidos en los ochenta y el mismo cuadro en el año 2000, cuántas de esas 20 primeras grandes empresas han sido sustituidas, y comprobaremos que las primeras 15 o 16 de ahora no existían en 1980. Hagamos lo mismo con el cuadro de Europa: veamos las más grandes empresas de los años ochenta, desde Deutsche Telekom, Siemens, hasta France Telecom. ¿Quiénes han ido sustituyendo a esas grandes empresas europeas, dónde existe esa movilidad ascendente y descendente que premie la innovación, el talento y la investigación? Ningún alemán cree que haya alguien en un garaje que pueda desplazar a esas grandes empresas. Y si lo hay, cree que se irá a que le financien en Silicon Valley."

Felipe González cree que las nuevas empresas imbatibles dejarán de serlo y tendrán que respetar al ciudadano. "Ahora ni respetan a los ciudadanos, ni a sus representantes, ni a los Gobiernos", alerta. Además, ve que "en la política tuitera se apela simplemente a reacciones emotivas, no reflexivas, y eso mina el escenario."

Sobre el panorama político europeo Felipe González cree que está peor el Reino Unido que España. "Lo digo en serio y con dolor. Porque el Reino Unido, la democracia con mayor tradición y más sólida, se está jugando hasta la unidad territorial. Pero, en fin, es obvio que nosotros tenemos una crisis propia que está deteriorando el funcionamiento institucional." Ante la formación de Gobierno en España Felipe González dice: "(...) Que hagan lo que quieran, pero que no nos lleven a elecciones y que respeten las reglas del juego. Y las reglas del juego mínimas son tres: que el Gobierno funcione como debe funcionar de acuerdo con el ordenamiento jurídico. Que el presidente no deje de ser el presidente, que tenga la facultad de nombrar y de cesar al ministro que crea que tiene que nombrar y que cesar, porque es su responsabilidad, no de nadie más. Y que las decisiones sean del Consejo de Ministros. De mis batallas, que nunca cuento con detalle, una esencial era el grado de autonomía del Gobierno respecto de las partes con las que tienes que dialogar y acordar en defensa de los intereses generales. Porque la obligación del presidente es defender los intereses generales. Estas cosas se están olvidando."

De puertas adentro, Felipe González dice que hay que federalizar la Constitución para no tener un Estado autonómico que se convierte en reino de taifas. "Lo que más me preocupa en estos momentos de la situación política española es que una crisis política tan prolongada se ha traducido en deterioro institucional", concluye. Y sobre Cataluña es concluyente: "Las reglas de juego que hemos aceptado entre todos se pueden cambiar, por supuesto, pero por los procedimientos previstos para el cambio. Es evidente que debería haber un pacto mínimo constitucional con respecto a Cataluña. No es concebible que Ciudadanos, PP, PSOE… estén utilizando el tema para romperse la cabeza."

En el escenario global, para Felipe González el modelo no es sostenible desde el punto de vista socioeconómico. "Todos los mecanismos de ordenación –se refiere a la Organización Mundial del Comercio (OMC), los acuerdos de desarme y no proliferación nuclear y el cambio climático– están siendo negados y abandonados. Hay un absoluto desprecio por la normatividad, por el derecho, por las reglas que hace que las decisiones sean arbitrarias. El más claro protagonista es Trump, claro." Pero también ve la UE trufada de miembros que no están dispuestos a respetar las normas.

"Hay una situación tremenda en Oriente Próximo y en otros puntos, pero el factor fundamental es el nuevo choque tectónico entre la gran potencia emergente, China, y Estados Unidos", destaca Felipe González.

¿Está la democracia en peligro? "Que alguien diga que la democracia está por encima de las reglas institucionales y que están dispuestos, por tanto, a romperlas porque lo hacen de 'manera democrática' es impresionante y es lo que se puede oír a Trump, a un polaco o a un húngaro, pero también al brasileño Bolsonaro. Tengo la mayoría y puedo cargarme un poder judicial independiente. Lo que más me preocupa de todo esto es que quienes más sufren esta crisis global son las democracias representativas", comenta Felipe González. 

"Los autoritarios tienen menos problemas; si no, que le pregunten a Xi Jinping qué problema tiene con Hong Kong. No digo que no tenga dificultades, digo que tienen mecanismos de respuesta que nadie les cuestiona. En esa anomia general son los sistemas autoritarios los que mejor se desenvuelven, los que tienen menos costes, frente a los sistemas democráticos representativos.", reflexiona Felipe González. A su juicio, es importante ver que no se trata de un enfoque solo de izquierda, porque en la izquierda hay una parte con vocación autoritaria a la que las reglas de juego no le parecen tan importantes, pero también una izquierda que sabe que solo sobrevive con reglas democráticas. "Y en la derecha tenemos un centroderecha liberal, o lo que quede de él, que sabe que su supervivencia también depende de lo mismo, y otra derecha autoritaria", observa.

"Lo que se está produciendo es una redistribución negativa del ingreso, tanto en las etapas de crisis como en las de crecimiento. Miremos en España: podemos tener ahora el mismo PIB per capita que en 2008, por decir algo, lo que supondría en términos del PIB, macroeconómicos, que existiría una línea recta. Pero no es verdad. Ha habido un valle en el que ha quedado un montón de gente. No solo quedan cicatrices. Queda una desigualdad que se ha incrementado por efecto de esa crisis", concluye Felipe González. @mundiario