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Golpes bajos

El ataque machista por la condición de ser mujer o el ataque por la edad denota una persona vacía de argumentos y con desconocimiento absoluto sobre la gestión del objeto de crítica, lo que supone un insulto para el resto de la ciudadanía representada a través de esas personas.

Abel Caballero y Carmela Silva. / Atlantico Diario
Abel Caballero y Carmela Silva. / Atlantico Diario

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Marina Ortega Otero

Marina Ortega Otero

La autora, MARINA ORTEGA OTERO, es colaboradora de MUNDIARIO. Psicóloga y perito con más de 10 años de experiencia, es directora del programa Recurra en la provincia de Ourense dirigido a nivel nacional por Javier Urra Portillo. Concejal de Servicios Sociales, Igualdad y Sanidad en O Carballiño (Ourense) y secretaria de Políticas Sociales del PSdeG - PSOE. Es miembro de la junta de gobierno del Colegio de Psicólogos de Galicia. @mundiario

Esta semana tuvimos conocimiento de un triste comentario por parte del alcalde de Vilanova (Pontevedra). Doble ataque al alcalde de Vigo y a la presidenta de la Diputación de Pontevedra: “Vigo gobernada por un anciano, y su chacha para todo Carmela”, vino a decir.

Esta frase denota en primer lugar la falta de empatía, que tan necesaria es para el ejercicio de la gestión pública. Como alcalde al servicio de la ciudadanía debería ser condición el poseer la sensibilidad de ponerse en lugar de los demás y mostrar la sensibilidad que permita hacer política adaptada a las personas de su entorno.

Todo ello va más allá, porque aunque para el alcalde Vilanova la sociedad no avanza y siga en los años 70, lo cierto es que hoy en día el concepto de persona “anciana” cambió, ya que, hoy las personas “ancianas” son personas activas, deportistas, con un amplio currículum personal y profesional, de las cuales, las sociedades más avanzadas recurren para empaparse de conocimientos y herramientas en lo laboral y en lo social. No sólo ello, sino que gran parte del voluntariado de nuestro país, que coopera para que las personas con dificultades o sin recursos tenga una vida lo más digna posible es gracias a esas personas “ancianas”. Es más, son ejemplos vivos de activismo de ayer y de hoy, y padres y madres de los derechos hoy adquiridos. Por todo ello merecen un respeto. La edad hoy en día, en las mentes y sociedades avanzadas no es un lastre sino un grado.

Pero lo que produjo aún más indignación si cabe es la forma de dirigirse a la presidenta de la Diputación, despojándola de todas sus aptitudes y vejándola a un segundo plano. Es humillante para todas las mujeres que, a las todavía pocas que ocupan puestos de relevancia y mando, se las ataque en este sentido. Aunque lo cierto es que este gobierno inyectó de puestos femeninos los mandos y eso sabemos que enerva a los machistas de la derecha más retrógrada. Pero estamos preparadas para enfrentarlo, porque la realidad es que, detrás de un machista está una persona que se siente inferior y llena de complejos y frustraciones, por ello ataca sin argumentos.

El ataque machista por la condición de ser mujer o el ataque por la edad denota una persona vacía de argumentos y con desconocimiento absoluto sobre la gestión del objeto de crítica, lo que supone un insulto para el resto de la ciudadanía representada a través de esas personas. @mundiario