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El Gobierno se resiste a negociar su plan con los alcaldes

El pasado lunes, Jorge Azcón, regidor popular de Zaragoza y cabecilla del frente de ediles, envió una carta a Montero para pedirle una reunión urgente. Por ahora, no hay un encuentro fijado entre la ministra y los regidores.
El Gobierno se resiste a negociar su plan con los alcaldes
María Jesús Montero. / Mundiario
María Jesús Montero. / Mundiario

Maira Perozo

Periodista.

El Ejecutivo se mantiene inamovible frente a la renegociación que plantean los alcaldes en relación con el acuerdo sellado entre Hacienda y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

La ministra María Jesús Montero ha dejado claro que el documento, que solo cuenta con el apoyo del PSOE, se mantendrá intacto. En todo caso, Montero ha señalado que los cambios deberán negociarse durante la tramitación del plan en el Congreso, donde no tiene por ahora apoyos para aprobarlo.


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La posición de Montero confirma lo que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dejó entrever el miércoles tras reunirse con Felipe Vl en Palma de Mallorca. Allí avanzó que tiene “la mano tendida” con los “Ayuntamientos y los grupos parlamentarios” para negociar y dialogar. Parecía en principio, una concesión a la sublevación planteada por los Ayuntamientos de no aportar los ahorros de sus municipios a cambio de entrar en el reparto de un fondo de 5.000 millones de euros.

La posibilidad de la negociación no parecía cerrada luego de las palabras de Sánchez, pero no queda claro si el diálogo sería con los alcaldes, como estos exigen, o directamente con los partidos con representación parlamentaria. De esta última manera, las modificaciones solo podrán realizarse en el Parlamento.

El pasado lunes, Jorge Azcón, regidor popular de Zaragoza y cabecilla del frente de ediles, envió una carta a Montero para pedirle una reunión urgente. Por ahora, no hay un encuentro fijado entre la ministra y los regidores.

Al remitir a la vía parlamentaria, el Ejecutivo cierra automáticamente cualquier posibilidad de que el acuerdo se pueda negociar desde cero, como exigen los alcaldes descontentos, entre ellos los de algunas de las principales ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao.

Los socialistas han defendido con fuerza el pacto, plasmado en un real decreto que ahora deberá someterse al refrendo del Congreso, que califican de “histórico” para el municipalismo. Por ahora, si este frente contra el acuerdo se tradujese en escaños, la cifra se elevaría a 162, a los que se unirían al menos los siete diputados de la confluencia catalana de Unidas Podemos.

En caso de que se sumase Vox, que normalmente vota en contra de cualquier propuesta que salga del Gobierno, habría una aplastante mayoría para evitar que el Congreso convalide el decreto ley. Bajo ese escenario el Gobierno maneja la opción de tramitar el decreto como un proyecto de ley. @mundiario