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MUNDIARIO

El Gobierno quiere que los negocios de Juan Carlos I no empañen el papel de Felipe VI

El Ejecutivo español se esfuerza en diferenciar al rey Juan Carlos de Felipe VI. “Las actuaciones judiciales no tienen impacto sobre el actual jefe del Estado”, argumenta la Moncloa. Pero los desmanes de Juan Carlos I, cada vez más evidentes y públicos, tienen ya difícil arreglo.
El Gobierno quiere que los negocios de Juan Carlos I no empañen el papel de Felipe VI
Felipe VI. / Anamaría Tudorica
Felipe VI. / Anamaría Tudorica

Redacción

Análisis de @mundiario

El Gobierno de España está intentando salvar la figura del Rey Felipe VI y lo separa de los negocios de su padre, Juan Carlos I. El Ejecutivo que preside el socialista Pedro Sánchez quiere levantar un cortafuegos respecto al actual monarca con el objetivo de que no le salpiquen las investigaciones que se siguen sobre su padre, porque estas "para nada impactan" o repercuten en la Corona y en la actuación del jefe del Estado.

El banco suizo donde el rey emérito recibió 65 millones cerró la cuenta por el escándalo de Botsuana, donde el 13 de abril de 2012 Juan Carlos I tropezó, se rompió la cadera e inició el camino que conduciría a su abdicación. Todo aquello marcó el fin del silencio que acompañaba a la vida personal del rey, entonces ligada a la princesa serenísima Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

Directivos de la banca privada Mirabaud declararon que confiaron en el testimonio del gestor y que no verificaron el motivo de la donación saudí. La banca Mirabaud instó a Juan Carlos I a cerrar su cuenta en suiza en el 2012. La medida fue tomada por la institución tras develarse la cacería de elefantes en Botsuana y comprobar que su cliente encabezaba la prensa internacional con la noticia. La información se desprende de la declaración de Yves Mirabaud, expresidente del banco y de otros directivos de la entidad financiera, al fiscal helvético Yves Bertossa, según recoge El País. Corinna zu Sayn-Wittgenstein declaró que Juan Carlos I le dio 65 millones “por gratitud” y no para esconder el dinero.

El fiscal Yves Bertossa mantiene imputados a Corinna zu Sayn-Wittgenstein, al gestor del rey emérito, Arturo Fasana, y al abogado Dante Canónica por un delito de blanqueo agravado de capitales, penado con hasta cinco años de cárcel.

La actitud del Gobierno en defensa de Felipe VI se explica en el contexto político. La monarquía española, instaurada por el generalísimo Francisco Franco, prestó varios servicios al país al ser el motor de la transición de la dictadura a la democracia. Además, actuó decisivamente en la crítica noche del 23 de febrero de 1981, tras el golpe de Estado de Tejero, y logró ganarse un considerable respaldo popular.

Hay quien dice –escribe el periodista Enric González en El País– que el discurso de Felipe VI contra el separatismo catalán, el 3 de octubre de 2017, fue tan significativo como el que había pronunciado su padre, Juan Carlos I, durante el secuestro de los diputados el 23-F. Pero los desmanes de Juan Carlos I, cada vez más evidentes y públicos, tienen ya difícil arreglo. @mundiario