El Gobierno insiste en seguir contando con Junts tras la ruptura de negociaciones
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, y el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, han reafirmado este viernes el compromiso del Ejecutivo con el diálogo para intentar recomponer las relaciones con Junts, después de que su líder, Carles Puigdemont, anunciara la suspensión de todas las negociaciones con el PSOE, incluidas las relativas a los Presupuestos Generales del Estado.
Montero, desde Málaga, aseguró que el Gobierno seguirá trabajando “hasta la extenuación” para reconstruir la confianza con Junts, destacando que la capacidad de diálogo y acuerdo es una de las principales fortalezas del Ejecutivo. La vicepresidenta aseguró que el PSOE es “inagotable en su capacidad de acuerdo y de diálogo” y tienen “que hablar mucho, dialogar mucho y generar confianza”. Sobre los presupuestos, ha dicho que “el Ministerio de Hacienda va a seguir trabajando con el resto de grupos, y cuando se den las condiciones adecuadas con esta formación política, para posibilitar que España tenga nuevas cuentas públicas”.
Por su parte, Bolaños, en declaraciones desde Valladolid, afirmó que el diálogo es la seña de identidad “indiscutible” del Gobierno. “Cuando llegamos a acuerdos con fuerzas políticas diferentes a la nuestra, cumplimos esos acuerdos y en concreto, en relación con Junts, algunos de los acuerdos que hemos firmado ya están en el Boletín Oficial del Estado, otros están en vías de materializarse y otros están en negociación”, explicó el también titular de Justicia y Relación con las Cortes.
El PSOE ha optado por no valorar directamente la decisión de Junts, pero ha insistido en que las conversaciones continuarán bajo la máxima discreción. Según fuentes socialistas citadas por RTVE, cualquier avance será comunicado “de inmediato”.
El PP presiona por elecciones anticipadas
Puigdemont, desde Waterloo, ha exigido una reunión “urgente” en Suiza con mediadores internacionales para abordar los desacuerdos. Desde el Partido Popular, su secretaria general, Cuca Gamarra, ha calificado este movimiento como una evidencia de que el Gobierno de Pedro Sánchez “está muerto” y ha instado al presidente a disolver las Cortes y convocar elecciones generales.
Gamarra argumentó que “un Gobierno que no aprueba Presupuestos, que no puede aprobar leyes, que no puede aprobar o convalidar reales decretos y que no tiene capacidad de gobernar. Es un Gobierno que está muerto” y acusó al Ejecutivo de que en “lo único en lo que está preocupado y centrado es en luchar contra la corrupción que a él le está asediando”, en lugar de atender las necesidades de los ciudadanos.
Ante este panorama de inestabilidad, el PP ha redoblado sus críticas al Ejecutivo. Gamarra ha cuestionado la capacidad de Sánchez para gobernar y ha sugerido que el presidente confía en los sondeos del CIS para sostenerse en el poder. “Si de verdad se cree las encuestas, que disuelva las Cortes y consulte a los españoles”, desafió la dirigente popular.
La número dos ha parafraseado las palabras del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, reiterando la postura de la oposición, que considera que el Gobierno actual “nació muerto” y que su única salida es convocar elecciones generales para devolver la estabilidad política al país.
Puigdemont y Junqueras: un intento de deshielo sin avances
Mientras el Ejecutivo busca reactivar el diálogo, Puigdemont se reunió este jueves en su residencia de Waterloo con Oriol Junqueras, líder de Esquerra Republicana (ERC), en un encuentro destinado a destensar las relaciones entre ambos partidos independentistas. Aunque ambos líderes emitieron un comunicado conjunto abogando por “iniciar una nueva etapa de relación” para fortalecer el movimiento independentista, no se alcanzaron acuerdos concretos ni se planteó una estrategia política común.
La reunión, que incluyó a los secretarios generales de ambos partidos, Jordi Turull y Elisenda Alamany, sirvió más como un ejercicio de tanteo que como un paso hacia la unidad. Según fuentes presentes en el encuentro, los líderes discutieron temas como la promoción de la lengua catalana y las infraestructuras, pero las diferencias estratégicas y personales siguen marcando distancia entre ellos.
La falta de coordinación entre Junts y ERC también se refleja en su actuación en el Congreso. Ambos partidos, con siete escaños cada uno, son fundamentales para la estabilidad del Gobierno de Sánchez, pero han gestionado sus apoyos de manera independiente y, en ocasiones, con intereses contrapuestos.
El reciente aplazamiento en la Mesa del Congreso de la propuesta de Junts para que Pedro Sánchez se someta a una cuestión de confianza ha vuelto a tensar las relaciones. Aunque la iniciativa no ha sido descartada, los socialistas han alegado dudas jurídicas como motivo para posponer cualquier decisión, evitando una ruptura total por ahora.
Con las negociaciones entre el Gobierno y Junts en punto muerto y las tensiones internas en el bloque independentista, el futuro político de la legislatura se encuentra en un delicado equilibrio. Mientras tanto, las presiones del PP y los desafíos en la aprobación de los presupuestos añaden más incertidumbre a un escenario que amenaza con dificultar la gobernabilidad en los próximos meses.