El Gobierno enseña los dientes a Ábalos y advierte de que “no se va a dejar chantajear”

María Jesús Montero, vicepresidenta primera y José Luis Ábalos, exministro de Transportes. / La Moncloa
El PSOE acusa al exministro de Transportes y antiguo secretario de Organización de ejecutar una estrategia de “mentiras y difamaciones”contra el Ejecutivo para “aliviar su responsabilidad ante la Justicia”.

El ingreso en prisión provisional de José Luis Ábalos, exsceretario de Organización del PSOE y exministro de Fomento, ha desencadenado un terremoto político cuyo epicentro reside en su nuevo enfoque judicial. El exdirigente socialista ha optado por un cambio radical de estrategia, difundiendo incluso entrevistas grabadas en las que señala —sin aportar pruebas— a figuras del Gobierno, incluida Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, en torno al rescate millonario de la aerolínea Air Europa.

Este movimiento ha encendido las alarmas en el Ejecutivo, que considera que Ábalos intenta trasladar responsabilidad hacia su antiguo entorno político para mejorar su posición ante la Justicia. La vicepresidenta primera, María Jesús Montero, ha sido categórica al afirmar que “el PSOE y este Gobierno jamás se van a dejar chantajear por nadie. Y eso lo sabe el señor Ábalos”.

Para el Ejecutivo, las acusaciones de Ábalos no solo carecen de fundamento, sino que amenazan con generar un daño reputacional gratuito aprovechando todos los frentes judiciales y el desmoronamiento de la mayoría del bloque de investidura en el Congreso. El PSOE sostiene que los señalamientos del exministro son parte de una estrategia para “aliviar su responsabilidad ante la Justicia” en el caso Koldo, una trama de mordidas y adjudicaciones irregulares que ha llevado a prisión también a su exasesor Koldo García y, al exsecretario de Organización Santos Cerdán.

El Partido Socialista no va a dedicar ni un minuto más a desmentir sus falsedades. Su comportamiento ha hecho daño a esta organización y sus acusaciones sin fundamento responden únicamente a una actitud defensiva que busca aliviar su responsabilidad ante la Justicia”, denunció Ferraz en un comunicado.

Desde Lebrija, Montero lamentó que su excompañero de filas, y de Consejo de Ministros, haya decidido emprender una ofensiva para “implicar con mentiras y bulos a personas inocentes porque creen que van a llegar a un mejor acuerdo sobre su propia sentencia”. “Me preocupa que esto ocurra, porque, aunque termina siempre estableciéndose la verdad, hay una pena de telediario de personas que son mencionadas gratuitamente y sin ninguna evidencia”, remató la también ministra de Hacienda.

El escaño: presión para que Ábalos renuncie

Sobre las acusaciones que hizo el exministro de Transportes a El Mundo antes de entrar a la cárcel de Soto del Real, Montero insistió en que la operación de rescate de Air Europa fue “investigada, auditada y fiscalizada por todos los órganos de control”, y que la aerolínea devolvió el préstamo público de manera anticipada, junto con 100 millones de euros en intereses.

Una de las líneas de presión más claras del PSOE es la petición de que Ábalos renuncie a su acta de diputado. Su negativa inicial motivó su expulsión al Grupo Mixto y la suspensión cautelar de militancia. Ahora, tras su ingreso en prisión, las voces socialistas insisten en que retener el escaño es “indefendible”.

Diana Morant, ministra de Ciencia y secretaria general del PSPV-PSOE, fue particularmente contundente, a diferencia de otros ministros con más peso en el núcleo duro de Sánchez, al afirmar que “si le queda algo de decencia política, lo que tiene que hacer es renunciar a esa acta”. Según la ministra, Ábalos ha defraudado la confianza del electorado que lo respaldó y su permanencia solo prolonga la crisis interna.

Mientras tanto, otros ministros han optado por marcar distancia institucional. José Manuel Albares, titular de Exteriores, declaró que no coincidir nunca con Ábalos en el Consejo de Ministros es “un hecho”, y subrayó que ahora es el momento de la justicia y no de la política.

El Ejecutivo insiste en que esta crisis no alterará la legislatura. Consciente de su debilidad en el Congreso —evidenciada en el reciente rechazo a la senda de estabilidad—, el Gobierno descarta adelantos electorales. “Las legislaturas son de cuatro años”, reiteró la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones Elma Saiz. @mundiario