¿Ante un Gobierno de concentración con amplia mayoría?

Quim Torra y Pedro Sánchez. / Mundiario
Quim Torra y Pedro Sánchez. / Mundiario
PSOE y PP van a tener que valorar la gobernabilidad de España en unas circunstancias extraordinarias en Cataluña.
¿Ante un Gobierno de concentración con amplia mayoría?

Un alemán confía siempre en la planificación como base del éxito y prefiere una mala a ninguna, mientras que un español suele vivir como si no hubiese futuro y gusta de improvisar. El soberanismo catalán ha estado más cerca del modo de actuación alemán que del español pese a que se pongan como se pongan no dejan de ser unos latinos más, unos íberos donde Roma inició la creación de Hispania unificando España en una provincia por primera vez en la historia. Siglos más tarde llegaron los bárbaros que trataron de romperla y aún quedan algunos restos tribales que trabajan en ello. 

Los ahora condenados por sediciosos planificaron un proceso que avanza inexorablemente mientras los sucesivos Gobiernos de España se dedican a quitar leña del fuego sin apagarlo y enterrar las brasas. El Govern estableció embajadas en medio mundo, falsificó la historia en los libros de texto, tomó la televisión y la radio, repitió mentiras infinitas veces como aquello de que votar no es delito cuando la realidad es que solo se puede votar hacer o no algo legal, no si colgamos o no a Torra, por ejemplo, o que lo que es pacífico es legal cuando en la Cataluña dividida en bandos los de la estelada no han recibido ni un ataque mientras que los de la bandera catalana o española reciben agresiones, insultos, represión y amenazas, sin que su policía, esa cuyos mandos nombran los  independentistas actúen.

Establecieron la capital de la "república" catalana en Waterloo dando ruedas de prensa y conferencias por diversos países,  mientras los cargos catalanes de la Generalitat hacen viajes para rendir vasallaje al president Puigdemont, al que llaman exiliado, como también afirman que en España hay presos políticos, algo que manifiestan oficialmente sin ser reprimidos, claro que también se negó Torra a prometer fidelidad a la Constitución, el Estatut y las resoluciones judiciales mientras si prometía fidelidad al "mandato" del 1-O, y el gobierno aceptó la fórmula aunque en este caso Ciudadanos pidió a Sánchez que exigiera una rectificación o aplicase el 155 total o parcialmente si no lo hace, claro que este partido, el único nacional de origen catalán, ya había pedido lo mismo antes del 1-O.

Siguiendo con los logros del soberanismo podemos citar la transferencia de competencia sobre prisiones lo que probablemente permitirá a los condenados por sedición tomar el turrón en su casa. También en este caso tanto Rivera como Casado o Abascal son partidarios de retirar las competencias penitenciarias, pero Sánchez sigue en aquello de ser puente entre bandos en busca de un diálogo que pretende dentro de la Constitución cuando Torra solo admite un diálogo para fijar como aplicar el supuesto derecho de autodeterminación que niega España, la UE y la ONU. También Iglesias incide en el diálogo sin querer enterarse de que Torra no desea un pacto sino una secesión unilateral.

Ahora los soberanistas inciden aún más en la idea de que lo que hacen es solo libertad de opinión y un derecho en democracia, la palabra que más utilizan últimamente. Lo que ellos hacen es democracia y lo que hace el gobierno nacional demuestra que en España no hay democracia, claro que si nos fijamos en quienes utilizan más esa palabra vemos que son quien menos la aplican (República Democrática China, República Democrática de Corea, República Democrática del Congo, etc.).

El Govern catalán cuenta mentiras sobre la España que les roba, que seguirán en la UE, o que vivirán mucho mejor y las empresas se pelearán por ir a Cataluña, y sus seguidores las creen, dos millones de personas aunque en las urnas siempre han sido minoría pese a que la ley electoral les da el poder, pero ningún gobierno español ha logrado transmitir que eso es falso, que en la UE no existe nadie que se llame Cataluña y que entrar requiere que todos los países miembros lo apoyen, España entre ellos, que si estuviesen en la UE pagarían más de lo que ahora dicen contribuir en España (aunque lo queden a deber), que las empresas se van y no vuelven como se están marchando de Gran Bretaña, y sobre todo que son un país en quiebra al que nadie concederá un crédito ni comprará sus emisiones de Deuda como hace España.

El descontrolado problema catalán, junto a un paro del 15%, una Deuda del 100% del PIB, al Brexit, a la guerra arancelaria con EE UU,  a una ley electoral que da 6 o 7 escaños a nacionalistas con el 1,6% de votantes, y una serie de temas de Estado que tanto el PP como Cs siempre se han ofrecido a apoyar si el PSOE quiere llegar a acuerdos. El caos es total. Torra felicita a los manifestantes boicoteadores de las vía de comunicación que están siendo destrozadas, porque es un derecho según él. Una mentira más porque las manifestaciones requiere un permiso y una negociación sobre el recorrido. El presidente hace llamamientos a la insurrección, a resistir y eternizar la rebeldía callejera. No sabemos si eso ya no es delito o el Gobierno no tomará medidas salvo que quemen La Moncloa.

Sánchez ha rechazado establecer una mesa de urgencia con los partidos constitucionalistas sin excepciones como le pidió Rivera y también aplicar ya el 155 como pide Casado o retirar competencias como pide Vox. Da la sensación de que PSOE, UP y Más País no sumarán el 10-N como tampoco lo harán PP y Cs aún con el apoyo de Vox y lo único que habrá cambiado es la imposibilidad actual de que los independentistas apoyen a nadie salvo a ellos mismos. En esta circunstancias lo más sensato sería pensar en un gobierno de concentración con amplia mayoría que puedan abordar los graves problemas de España con agilidad. Es lo sensato pero el ego de Sánchez y quizás de otros líderes políticos lleva a pensar que si se antepone el interés de Estado al de los partidos podrían unirse entorno a un presidente no político de consenso, alguien así como Amancio Ortega, que ayuda a todos sin importar la comunidad o la ideología. @mundiario 

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