Geopolítica: quiénes ganan en el tablero de la lucha antiterrorista contra el ISIS

La lucha contra el ISIS generó nuevos protagonismos en la lucha real contra el terrorismo en Oriente Medio.
La lucha contra el ISIS generó nuevos protagonismos en la lucha real contra el terrorismo en Oriente Medio.

El secretario de Estado John Kerry brindó una entrevista a la CBS y afirmó: "Nosotros vamos a tener que negociar finalmente". Un análisis de los errores de cálculo de los Estados Unidos.

Geopolítica: quiénes ganan en el tablero de la lucha antiterrorista contra el ISIS

El secretario de Estado John Kerry brindó una entrevista a la CBS y afirmó: "Nosotros vamos a tener que negociar finalmente". Un análisis de los errores de cálculo de los Estados Unidos.

"Estamos trabajando duro con otras partes involucradas para ver si podemos reiniciar los esfuerzos diplomáticos, porque todos acordamos que no hay una solución militar. Sólo hay una solución política", afirmó el secretario de Estado, John Kerry, en una entrevista filmada en Sharm El-Sheikh, Egipto, para el programa Face the Nation de la cadena CBS.

-Y está dispuesto a negociar con Assad, preguntó el reportero.

-Deberemos negociar en el final, sentenció Kerry.

Esto pareciera significar un cambio de postura en la diplomacia estadounidense, que sólo admitía la dimisión de Assad, porque había perdido popularidad y se tenía que ir. Algo que en realidad, nunca pasó.

Según Kerry, Estados Unidos y sus aliados ejercerán presión sobre Assad para que se siente a la mesa de negociaciones, "en el contexto de las negociaciones de Ginebra I".

Las negociaciones de Ginebra I y II, auspiciadas por las Naciones Unidas, quedaron en suspenso por las diferentes posturas de la dividida oposición siria, y el presidente Bashar Al Assad.

Las divisiones en la oposición siria son claras. Existe una oposición "nacional", integrada por distintas figuras políticas que demandan un cambio en la participación política del país, pero se oponen a cualquier tipo de injerencia extranjera, y en la situación de guerra, se posicionan del lado de Siria.

Pero también hay una oposición "extranjera" liderada por figuras que hace décadas que no viven en Siria, algunos ex funcionarios del gobierno sirio, que apoyan la intervención extranjera y a los grupos armados reclutados por potencias que buscan derrocar a Assad, provocando un conflicto que está arrasando con el país y su infraestructura desde hace cuatro años.

Horas después de las declaraciones emitidas por CBS, la vocera del Departamento de Estado Marie Harf salió apresuradamente a declarar que Kerry no se refirió específicamente a Assad.

Un día antes, sábado, el director de la CIA John Brennan había asegurardo que los Estados Unidos no quiere ver el colapso del gobierno de Al Assad ante un eventual ascenso del ISIS y Al Nusra (Al Qaeda).

Pero el jueves, Jen Psaki, también vocera del Departamento de Estado, había afirmado que el único camino de Assad es la renuncia.

Las contradicciones aparentes en la línea política de los Estados Unidos evidencian errores de cálculo sobre la realidad del terreno en Siria, y manifiestan otras conductas.

Cuando Kerry afirma que seguirán haciendo esfuerzos para forzar a Assad a sentarse a la mesa de negociaciones, admite la necesidad de un camino político, pero no contradice que Estados Unidos siga entrenando a combatientes extranjeros para buscar derrocar a Assad.

No solamente Estados Unidos sigue operando un campo de entrenamiento de la CIA en Jordania, sino que Turquía, miembro pleno de la OTAN, hace lo propio desde el norte. Las otras potencias que Kerry no menciona, Catar, Arabia e Israel, seguirán en sus respectivos roles. Ambos países árabes seguirán comprando armamento a los Estados Unidos para sostener la guerra contra Assad, y financiando a los mercenarios que se estiman, llegan a 30.000.

Israel seguirá con sus incursiones militares para evitar que Al Nusra y el Ejército Libre Sirio sean barridos en el sur, y atenderá heridos en sus puestos sanitarios en los Altos del Golán.

Cuando las manifestaciones opositoras tuvieron lugar en Siria por el 2011, Catar y Arabia Saudita se precipitaron en torcer un movimiento pacífico que reclamaba una apertura democrática, en una confrontación armada, protagonizada por elementos de la ultraortodoxia sunita dentro de Siria, y el grueso de las operaciones llevadas a cabo por mercenarios terroristas reclutados en más de 90 países.

La mayoría de los sirios permanecieron junto al gobierno, bien por adhesión, bien por la amenaza de que la multiétnica y pluriconfesional Siria termine en bajo un régimen títere de alguna variante del totalitarismo fascista (para ponerlo en contexto occidental) de la Península Arábiga.

Las minorías étnicas y religiosas, una de las cuales pertenece el propio Assad, fueron conscientes que su supervivencia sólo es posible con Assad en el gobierno. El Ejército Arabe Sirio aseguró pequeñas y remotas aldeas, de la barbarie de las hordas takfiríes.

El 3 de junio de 2014, se realizaron en Siria elecciones presidenciales. Los comicios debieron extenderse por la masiva participación, pese a que el voto no es obligatorio. Los resultados tomaron por sorpresa al mundo.

Según datos de IDEA (Institute for Democracy and Electoral Assistance), una organización intergubernamental de 20 años, con sede en Estocolmo, Suecia, los números de las elecciones fueron los siguientes:

  • 20 millones de habitantes tenía Siria en 2014. Unos 2 millones abandonaron el país.
  • 15.8 millones de sirios estaban habilitados para votar.
  • 73.42% fue la participación electoral, con 11.6 millones de votos.
  • 88.7% de los votantes apoyó a Assad, con 10.3 millones de sufragantes.
  • 58% de la población total votó por Assad.
  • 4.3% votó por Hassan al-Nuri.
  • 3.2% votó por Mahen al-Hayyar.
  • 3.8% fueron los votos inválidos.

En el terreno militar, el Ejército Arabe Sirio logró estabilizar la situación y comenzó a volcarla a su favor.

Estados Unidos provocó el "colapso" de las fuerzas armadas de Irak, que ante la irrupción del ISIS vio como sus mandos abandonaron el equipamiento militar que "casualmente" Washington acababa de entregar y terminaba en manos de los terroristas.

Esa era la carta para hacer caer al gobierno pro iraní de Nuri al-Maliki, cosa que ocurrió en septiembre de 2014, para reducir la influencia de Teherán.

Pero en el terreno ocurrió todo lo contrario.

Si el ISIS no se hizo con Bagdad fue más por el compromiso iraní que por los bombardeos estadounidenses, que de tanto equipamiento que arroja, gran parte del mismo termina "por error" una y otra vez, del lado de la banda conducida por Abu Bakr Al Baghdadi.

Entre 1980-1988, Saddam Hussein llevó adelante una guerra de agresión contra Irán, por orden y con armamento de los Estados Unidos, y que incluyó armamento químico, para terminar con la reciente revolución islámica del Ayatollah Ruhollah Khomeini.

Pero ante el peligro terrorista del ISIS, Teherán envió a su mejor general, Qasem Soleimani, comandante de la fuerza de elite Al Quds de la Guardia Revolucionaria Iraní, para coordinar los esfuerzos contra los fundamentalistas, actualmente en retroceso, que acaban de perder Tikrit, junto a decenas de pequeñas ciudades, y en breve pueden perder la estratégica Mosul.

Los esfuerzos iraníes contra el ISIS y Al Qaeda (Al Nusra) se plasman en Siria, también con éxito en el campo de batalla, aunque con resultados más lentos dada la injerencia de Turquía, Jordania e Israel que comparten fronteras desde las cuales se aprovisionan los "rebeldes moderados".

Siria fue el garante de que Israel no ocupara la totalidad del Líbano en la década del '80, y Tel Aviv no cesó en buscar debilitar a Damasco desde 1948. Pero lo que Israel y Occidente terminaron logrando es que, mientras acusan al movimiento shiíta libanés Hezbollah como organización terrorista, lo cierto es que Hezbollah es protagonista en la lucha contra el ISIS y Al Qaeda en Siria y en Irak, donde se apresta a enviar 800 miembros de su fuerza de elite para la ofensiva contra Mosul, que serán equipados con armamento pesado por Irán.

Tanto en Irak como en Siria son cada vez más frecuentes los estallidos sociales en pueblos que reclaman la salida de sus brutales conquistadores, que ante cada huída, no dudan en aplicar criminales retaliaciones contra civiles indefensos.

Sin más, mientras Al Assad aparece una y otra vez en público en las plazas de Damasco o en algún frente para elevar la moral de la tropa, Al Baghdadi permanece oculto pese al hiperprofesional equipo de comunicación que tiene el ISIS.

Resulta llamativo es que la CIA encontró a Saddam Hussein en un infame pozo, y no tiene la más mínima idea donde se encuentra el principal terrorista de la actualidad.

En Bagdad son cada vez más frecuentes las denuncias del gobierno y del parlamento contra el equipamiento que aviones estadounidenses arroja a las manos del ISIS. Hace una semana, fuerzas antiterroristas de Irak detuvieron a tres israelíes que prestaban "asesoría militar" en los cuarteles generales del ISIS en la privincia de Nínive.

Y Rusia permanece detrás. Estados Unidos busca que Moscú vuelva a morder el anzuelo de Afganistán, pero Putin se mueve más astuto que los líderes del ocaso soviético. Ucrania, sede de la Flota del Mar Negro, terminó perdiendo Crimea que retornó a su Madre Patria. Y en Siria, su base marítima del puerto de Tartus es el apoyo de esa flota en el Mediterráneo.

Por su fuera poco, recientemente Chipre abre a Rusia la posibilidad de un puerto en la costa de la estratégica isla.

Israel y el discurso belicista de Netanyahu ha quedado cada vez más desacreditado. El premier israelí apareció en París, tras la masacre de Charlie Hebdo, pese a que Fracois Hollande no lo había invitado. Y también fue a desafiar al propio Barack Obama en el Capitolio, aliado con los halcones del Partido Republicano, contra las negociaciones por el plan nuclear iraní.

La última aventura contra Gaza, que costó la vida de más de 2.400 palestinos, en su inmensa mayoría civiles, terminó motorizando que cada vez tenga mayor apoyo en Europa la creación de un Estado Palestino.

Y por si fuera poco, Arabia, el mayor comprador de armas del mundo, comenzó a ver como Alemania y Suecia cancelan órdenes de compra ante la evidencia de que ese equipamiento, termina en manos del terrorismo financiado por la propia familia real de los Al Saúd.

Esta realidad es la que contradice los planes y deseos de Occidente. Como todo, una foto no hace a la película, pero a los ojos de los afectados por el macabro tsunami del ISIS, Irán, Al Assad y Hezbollah son los protagonistas de la solución, mientras que Estados Unidos, Israel, Arabia, Catar, Turquía y Francia, siguen siendo parte del problema.

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