Una generación de políticos de medio pelo

El circo del Congreso
El circo del Congreso.
Hace ya algunos años los españoles dijimos no a las mayorías absolutas. Ahora hemos decidido que el Parlamento esté formado por multitud de partidos, que haya representación de varias formaciones políticas.
Una generación de políticos de medio pelo

Lo han vuelto a hacer. Cuando todos pensábamos que nuestros queridos políticos no podían hacer más el ridículo, han batido su propio récord de estulticia. Han conseguido el más difícil todavía. Humillar, avergonzar, abochornar a todos los españoles. Cinco meses después de las elecciones, han demostrado ser unos impresentables, incapaces de formar gobierno. En este caso, han sido todos, los que con sus estúpidos vetos han perpetrado un insulto a toda la sociedad. Tras las elecciones, todos marcaron unas líneas rojas inquebrantables —que a última hora quisieron negociar— que ha impedido formar un gobierno. Imperdonable. El daño que está haciendo esta generación de políticos de medio pelo, sin preparación, sin sentido de estado y repletos de soberbia, es incalculable. El resultado es el que todos conocen. Han convertido el Congreso en un circo.

Ahora, toca precampaña y campaña electoral. ¿Volveremos a escuchar los mismos discursos, las mismas mentiras, de hace cinco escasos meses? ¿Tendremos que ver otra vez en televisión a los mismos payasos intentando convencernos para que los votemos? ¿Las —¿o eran los?— mismas caras prometiéndonos las mismas falacias que incumplirán? Nosotros hicimos nuestro trabajo, que fue votar. Ellos solo tenían que ponerse de acuerdo con lo votado y formar un gobierno. Y no era difícil. Pero, como son unos egoístas, unos inútiles, y sus únicas aspiraciones son las propias, han fracasado, abocándonos a nuevas elecciones. Con lo que eso conlleva. Aparte del despilfarro económico. Los españoles nos gastaremos 180 millones de euros por la incompetencia de esta gentuza. ¿Se imaginan que no cobraran ni un céntimo como castigo a su ineptitud? Por supuesto, no habrá ninguna dimisión. Irán altaneros culpando al resto de formaciones políticas de imposibilitar la formación de un gobierno. Y lo más triste es que algún votante lo justificará. Se están mofando de nosotros en nuestra cara. Y seguimos permitiéndolo.

Hace ya algunos años los españoles dijimos no a las mayorías absolutas. Ahora hemos decidido que el Parlamento esté formado por multitud de partidos, que haya representación de varias formaciones políticas. De ahí su nombre, Parlamento. Donde los políticos llegan a acuerdos, independientemente del color del partido. Pero estos prestidigitadores sinvergüenzas han sacado un conejo de la chistera. Han repetido una mentira mil veces hasta que hemos pensado que era cierta. Nos han hecho creer que un Parlamento debe estar formado mayoritariamente por izquierda o derecha. Y si no, dicen que es ingobernable. Es falso. Lo que necesita España es algo que hoy es una quimera. Urgen políticos con altura de miras, cuyo fin sea lo mejor para el país, y no lo mejor para sus partidos. Necesitamos grandes pactos de estado en todas las áreas: Educación, Sanidad, Servicios Sociales... y dejarnos de estupideces. Pero esta gentuza, estos rebañaollas, solo piensan en su propio interés. Es sencillo de entender. Si tienen todo el poder, pueden colocar al resto de sus amigotes, tan ineptos como ellos y con sus correspondientes carnés del partido entre los dientes, en puestos de responsabilidad, cobrando millonadas. Enriqueciéndose vilmente con el dinero de todos. No les preocupa otra cosa. Y mientras, usted y yo, embobados con chorradas como el fútbol, la telebasura u otras sandeces de mayor calibre, siguiendo el juego a este hatajo de imbéciles.

Piensen. Sean buenos. @mundiario

Reconozco que la primera canción que se me ocurrió para este artículo era Había una vez un circo, de los Payasos de la Tele... Pero era demasiado evidente. Según escribía, recordaba la letra The Fly. No es ningún secreto que nuestro mundo está en oscuridad. No es ningún secreto que un mentiroso no creerá a nadie más. No es ningún secreto que la conciencia puede ser una plasta. Cada artista es un caníbal, cada poeta, un ladrón; todos matan su inspiración y cantan sobre su dolor. Por tanto, la canción de hoy tiene que ser esta. Con todos ustedes: ¡U2!

Una generación de políticos de medio pelo