El futuro Gobierno del PSOE, ante un horizonte de estabilidad no exento de tensiones

Pedro Sánchez. / Mundiario
Pedro Sánchez. / Mundiario

La contundencia de los resultados, con un claro vencedor, la autodestrucción popular, los modestos resultados de Ciudadanos y Unidas Podemos más el auge nacionalista despejan el horizonte de la legislatura. Además provocarán una profunda mutación de la derecha.

El futuro Gobierno del PSOE, ante un horizonte de estabilidad no exento de tensiones

Hace menos de dos años que Pedro Sánchez era destituido por sus correligionarios. Este domingo los ha devuelto al poder con autoridad indiscutible.

El PSOE, que recupera las cifras habituales de apoyo, está en condiciones de elegir entre tres mayorías de Gobierno:

1) Con Unidas Podemos y los nacionalistas, ERC incluida.

2) Sin ERC pero con su abstención.

3) Mediante el pacto con Ciudadanos.

Es probable, como ya anunció en un debate, que intente un gobierno monocolor con independientes que representen esas otras tendencias y con apoyos variables en el Congreso, sabiendo que tiene mayoría absoluta en el Senado. El día que se agote esa fórmula puede intentar cualquiera de las otras dos. Todo ello da un horizonte de estabilidad a la legislatura aunque no exento de tensiones.

Ciudadanos luego de tres elecciones generales no ha conseguido hegemonizar la derecha. Al tiempo se ha negado al pacto con los socialistas lo que hace poco relevante su peso. Rivera parece haber alcanzado su techo sin poder ofrecer nada tangible, repitiendo el éxito de las autonómicas de Cataluña, inútiles para gobernar y de poca eficacia opositora. Su objetivo debería de ser absorber al PP si quiere salir del círculo vicioso en el que se ha encerrado.

Unidas Podemos paga el precio de sus errores y luchas internas. El liderazgo de Iglesias toca a su fin como él mismo ya anunció aunque la sustitución parece ser que se producirá en el seno de la casa familiar. Será la muleta útil del socialismo pero no puede aspirar a condicionarlo. El tiempo de la soberbia ha terminado y los resultados son muy modestos en todo el territorio, también en los grupos coaligados.

Vox por el momento es un grupo ruidoso, tosco y poco representativo, el 10% del electorado. Hará ruido, seguirá provocando pero es perfectamente prescindible como actor político. Contribuyó eficazmente a destrozar a la derecha y a motivar al nacionalismo. Es difícil sumar más contradicciones.

El PP sale destrozado y forzado a una refundación que no puede ir más allá del verano. Con dos caminos ante sí: la fusión con Ciudadanos o una reformulación a la francesa, más moderna, más acorde con los valores actuales de la sociedad, menos ruidosa y menos nostálgica. Lo tiene muy difícil pues cualquiera de los dos caminos significa el retiro de numerosos dirigentes, Casado el primero. Recibirán presiones muy fuertes para evolucionar y aún deben digerir los resultados de las elecciones municipales y autonómicas que pueden repetir la catástrofe. Por si fuera poco han desaparecido del País Vasco y prácticamente de Cataluña. Sólo han ganado en cuatro provincias, las menos desarrolladas, frente a las 39 en las que lo ha hecho el socialismo. Hasta la Galicia eternamente conservadora les ha dado la espalda.

Los nacionalistas suben rotundamente en Cataluña y País Vasco, una reacción frente al discurso desmesurado de los tres partidos derechistas. En el primer caso con el relevo de Puigdemont y Torra por Junqueras y en el segundo con el refuerzo del PNV para cobrarse los apoyos parlamentarios. El conflicto catalán puede comenzar a evolucionar aunque será un proceso de larga duración. En cualquier caso se abre camino una política más posibilista que el dogmatismo cerril de los perdedores.

Con una participación muy elevada, los resultados son un bálsamo de tranquilidad. No han dado una estabilidad plena pero se le aproxima. Tras cinco años convulsos y con Gobiernos débiles, el próximo Ejecutivo tendrá mucha más capacidad de maniobra y sobre todo de liderazgo. Al tiempo, el discurso de confrontación primitiva y desaforada, queda sepultado con la derrota. @mundiario

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