La Fiscalía Anticorrupción pide prisión sin fianza para Ábalos

El exministro de Transportes José Luis Ábalos. / RR SS
Hasta ahora, el exministro de Transportes estaba obligado a comparecencias quincenales, la retirada del pasaporte y la prohibición de salir de España.

El pulso judicial en torno a José Luis Ábalos ha dado un giro de máximas consecuencias. La Fiscalía Anticorrupción, junto a las acusaciones populares, ha solicitado al juez Leopoldo Puente el ingreso inmediato en prisión sin fianza del exministro de Transportes al apreciar un riesgo de fuga que consideran ya inasumible. La decisión final recae ahora sobre un magistrado que, aunque hasta hoy había rechazado esta medida extrema, lleva meses advirtiendo de un riesgo “creciente” conforme se acerca el juicio oral por la supuesta trama de amaños de contratos de mascarillas durante la pandemia.

El movimiento de Anticorrupción no es un gesto aislado ni impulsivo, sino la culminación de una tensión creciente en torno a un proceso que se ha convertido en un símbolo de deterioro político y desgaste institucional. La petición llega justo después de que el juez propusiera sentar en el banquillo a Ábalos, a su antiguo asistente Koldo García y al comisionista Víctor de Aldama, y tras la presentación de los escritos de acusación, donde la Fiscalía reclama para el exministro 24 años de prisión y las acusaciones populares elevan esa cifra hasta los 30. Son cifras que no solo pesan jurídicamente: también disparan las alarmas sobre la posibilidad de que los implicados intenten sustraerse a la acción de la justicia.

Para Anticorrupción, el mensaje es claro: el riesgo de fuga ya no es una hipótesis, sino una amenaza “real y verosímil”. Y el contexto político —un final de legislatura convulso y un juicio que tendrá lugar en un 2026 preelectoral— no hace más que amplificar la dimensión del caso. Ábalos, que durante décadas formó parte del núcleo duro del PSOE, se enfrenta ahora a la mayor presión judicial de su trayectoria, mientras en su partido crece el temor a un daño prolongado en la opinión pública.

La Fiscalía Anticorrupción le imputa cinco delitos graves: organización criminal, cohecho, uso de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación. Además, solicita una multa superior a los 3,9 millones de euros e indemnizaciones por casi 44.000 euros para dos empresas públicas, Ineco y Tragsatec. El contraste con el trato a Víctor de Aldama —a quien se le piden solo siete años por su confesión y colaboración— subraya la magnitud del cerco que se estrecha sobre el exministro.

Un juez presionado por la gravedad del caso

El juez Puente ya había rechazado peticiones previas de prisión preventiva, pero su advertencia de octubre sobre un riesgo de fuga creciente cobra ahora un nuevo significado. El magistrado se había alineado en ocasiones anteriores con el criterio de Anticorrupción, aunque nunca antes el Ministerio Público había exigido la encarcelación inmediata de Ábalos.

La sombra del precedente: Santos Cerdán

La trama ya tuvo un precedente de encarcelamiento: el empresario Santos Cerdán, enviado a prisión sin fianza el pasado junio por riesgo de destrucción de pruebas. Su liberación llegó el pasado 19 de noviembre solo cuando la Guardia Civil culminó registros clave en Acciona y otras empresas. Un recordatorio de que Puente no ha dudado en aplicar medidas severas cuando lo ha considerado necesario.

Con la vista oral a las puertas y la Fiscalía endureciendo su postura, el caso Ábalos se instala como un elemento desestabilizador para el Gobierno y para un PSOE que intenta impedir que el desgaste se cronifique. La batalla judicial, más que una cuestión penal, se ha convertido en un espejo incómodo de cómo la pandemia dejó una herida institucional que sigue supurando. @mundiario