La financiación singular fragmenta el independentismo: Junts y ERC se enzarzan en el Congreso
El Congreso de los Diputados fue el escenario de un crudo debate a cara de perro durante la comparecencia de la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en torno al acuerdo de financiación singular para Cataluña, pero que no se libró entro los dos principales partidos de España, sino entre las fuerzas independentistas catalanas. Juan Bravo, portavoz de Economía del Partido Popular (PP), criticó duramente el pacto, calificándolo de “golpe brutal al principio de igualdad” y una “traición a los principios de convivencia”, insinuando que el objetivo es “comprar” la presidencia de la Generalitat a cambio de concesiones que, según él, perjudicarán a otras comunidades autónomas, como Andalucía.
Bravo, en un intento de profundizar la brecha entre el Gobierno y Junts per Catalunya, destacó la intervención del diputado de Junts, Josep Maria Cruset, quien arremetió contra el acuerdo, aunque con un tono no tan incendiario. El enfrentamiento no solo marcó una distancia entre el Ejecutivo y los independentistas, sino que también encendió una disputa interna entre Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Junts. Durante las cuatro horas y media de comparecencia, se hicieron evidentes las profundas divisiones sobre el acuerdo que supuestamente debería beneficiar a Cataluña.
Gabriel Rufián, portavoz de ERC, recriminó a Junts, como la “derecha catalana”, lo que consideró un “un eslogan miserable, a la altura del ‘que te vote Txapote’” y una crítica sin fundamento hacia su partido por “pactar a cambio de nada” en Madrid. Rufián acusó a Junts de utilizar un “tono de chulo de barra bar” para atacar a sus antiguos socios y “tapar” los alcances del acuerdo de investidura del socialista Salvador Illa. Cruset, por su parte, insistió en que “ERC votó los Presupuestos de 2021 y 2022 a cambio de nada, de tres reuniones de la mesa de diálogo (entre el Gobierno y la Generalitat)”.
El enfrentamiento se intensificó cuando Rufián acusó a Junts de comportarse como “los dueños de la finca” y sugirió que, de haber firmado ellos el acuerdo, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se hubiera puesto “una barretina en Waterloo”, en referencia a la residencia del líder de los posconvergentes Carles Puigdemont. Cruset, en respuesta, interrogó a Montero sobre si el acuerdo se asemejaba a un concierto económico y si incluía una financiación singular para Cataluña. La ministra negó que se tratase de un concierto, afirmando que el modelo es nuevo y busca aportar más recursos a todas las comunidades.
Montero critica la falta de “lealtad” del PP
El origen de la comparecencia de Montero se remonta a una solicitud de Junts, apoyada por PP y Vox, que exigieron explicaciones sobre el acuerdo. Durante su intervención, la vicepresidenta criticó la falta de “lealtad” del PP y su uso del discurso “contra Cataluña” para desgastar al Gobierno. Montero reprochó a los populares su aparente disposición a renunciar a más fondos para sus propias comunidades con tal de obstaculizar el pacto con Cataluña, mientras sus gobiernos regionales aplican “regalos fiscales a los ricos”.
Sumar, formación en la que habían surgido discrepancias sobre la financiación autonómica, mostró su apoyo al acuerdo a través de su representante catalana, Aina Vidal, quien defendió la medida como un “punto de encuentro de toda la sociedad catalana” y pidió a Montero que fuese “valiente” en la implementación del acuerdo. Tanto Podemos como EH Bildu y el PNV también respaldaron la iniciativa, con menciones a la defensa del cupo vasco y un llamado a la equidad en las negociaciones.
Por su parte, UPN y Vox manifestaron su oposición al pacto. Alberto Catalán, de UPN, justificó el concierto navarro por su “lealtad” a la unidad de España, mientras que Pablo Sáez, de Vox, denunció el acuerdo como un “fomento del sentimiento nacionalista” en detrimento del patriotismo integrador. En contraste, Néstor Rego, del BNG, aprovechó la ocasión para criticar al presidente gallego, Alfonso Rueda, por su postura servil hacia el PP en la cuestión de la deuda autonómica.
El debate evidenció no solo las diferencias entre el Gobierno y la oposición, sino también las fisuras internas entre los partidos independentistas catalanes, cuyo enfrentamiento directo dejó preocupaciones sobre la estabilidad del pacto y su impacto en la política autonómica y nacional. La comparecencia de Montero se convirtió en un nuevo capítulo en la pugna por la financiación autonómica, con implicaciones que van más allá de Cataluña y que ponen en juego la relación entre los partidos y la gobernabilidad del país. @mundiario