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Al fin de cuentas jamás se sabrá qué pretendía Sánchez con su plan A

El presidente ha terminado por torcer su brazo y se ha visto forzado a buscar la bendición de los partidos catalanes para evitar una bronca mayúscula.

Al fin de cuentas jamás se sabrá qué pretendía Sánchez con su plan A
El líder del PSOE, Pedro Sánchez. / @sanchezcastejon
El líder del PSOE, Pedro Sánchez. / @sanchezcastejon

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

El autor, HÉCTOR ANTONIO MORALES, es colaborador de MUNDIARIO. Se formó en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. @mundiario

Al fin de cuentas Pedro Sánchez ha terminado de estrellarse contra la pared de la realidad. El presidente del Gobierno torcerá el brazo ante las cachetadas que se he llevado en el Congreso y pese a que siempre no incluirá a Pablo Iglesias en su nuevo Ejecutivo, acude ahora con la cara enrojecida a ERC para ver si andan por la labor de abstenerse y dejarlo ser investido nuevamente. Su proyecto de no solo ir en solitario, sino de no dar a los independentistas pero ni una taza de café se ha caído y al final no sabremos nunca qué tenía planeado cuando caminaba por el Congreso con aires de autosuficiencia.

Y es que de lo único que estábamos seguros desde el 28 de abril es que el PSOE no tenía la más mínima de intención de enrollarse con Unidas Podemos pese a que éstos se han ofrecido cada vez que han podido. Sánchez pensaba, y con razón, que los morados simplemente no tenían ningún botín apetecible para la causa. Con el Partido Popular y Ciudadanos ni siquiera lo intentó, tanto por elección propia como por aclamación popular de sus seguidores.

Así las cosas, nunca dio pistas sobre su plan, más allá de las repetidas declaraciones de su equipo más cercano. Hoy camina a los brazos de Esquerra Republicana con los brazos cruzados, primero porque nunca fue su plan A y segundo porque sabe que los catalanes, en plena ebullición del juicio del procés, esperarán con el cuchillo entre los dientes.

Sánchez perdió la oportunidad de formar un Gobierno sin la intervención de los independentistas y comprometer así su imagen. Esta movida tan solo dará más oxígeno a la derecha, atrincherada en la guerra contra los separatistas. Su impulsividad le ha puesto contra las cuerdas. @mundiario