Felipe VI podría desarrollar un perfil propio para dignificar su jefatura del Estado

El rey Felipe VI en la reunión del Foro Económico Mundial. / @CasaReal
El rey Felipe VI en una reunión del Foro Económico Mundial. / @CasaReal

A diferencia del francés, el empresariado español no dispone de una verdadera diplomacia de los negocios. Siendo príncipe, el rey actual se adentró en ese mundo. Ahora, cuestionado por varias actuaciones del rey emérito, ese tipo de actividad podría ser una de sus salidas.

Felipe VI podría desarrollar un perfil propio para dignificar su jefatura del Estado

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha abierto la puerta a una ley de la Corona para profundizar la modernización. Hay dos maneras de conseguir su objetivo, se supone que para arropar a Felipe VI: mediante reformas legales –nada fáciles para un gobierno en minoría– o por la vía de los hechos. La diplomacia económica sería, en ese sentido, una salida real.

Al tener que estar permanentemente justificándose –o callándose–, al rey Felipe VI se le hace cuesta arriba marcar su impronta. Cuestionado por varias actuaciones del rey emérito, necesitará desarrollar un perfil propio si quiere dignificar su jefatura del Estado. Pero si sigue a la defensiva no lo conseguirá.

En su mensaje de Navidad, hizo alusión a la conducta poco responsable de su padre, pero no fue todo lo explícita que cabía esperar del jefe de Estado de un país democrático. Teniendo en cuenta que esta vez fue el propio presidente del Gobierno y su vicepresidenta primera quienes se implicaron en el discurso que preparó la Casa Real para que lo leyese Felipe VI, la crítica al Rey por no ser explícito cabe aplicársela también a Pedro Sánchez y a Carmen Calvo, lo cual puede ser aún más grave, ya que ellos no tienen ningún vínculo familiar con Juan Carlos I y pueden –y deben– ser más claros y también más críticos.

Pero si de lo que se trata es de mirar adelante, Felipe VI puede basarse en la parte económica de su propio discurso para encontrar su salida. Sabedor de que “muchos ciudadanos y familias” viven “la angustia del desempleo o la precariedad” o sienten “la tristeza de tener que abandonar un negocio”, su papel puede trascender la mera constatación de esas penosas realidades del país, y ponerse manos a la obra, ya que, como también destacó en su mensaje, uno de los grandes retos es “la crisis económica y evitar, sobre todo, que derive en una crisis social”, porque “España no puede permitirse una generación perdida”.

El Rey mantiene a su lado a una persona, el gallego Jaime Alfonsín Alfonso, que ya antes de ser jefe de la Casa Real le asistió como príncipe para que tuviese una misión propia. De hecho, el papel de Felipe de Borbón en las misiones empresariales en el exterior, sin duda brillante en su etapa de príncipe, sigue pendiente de reeditarse como jefe de Estado. Dicho de otro modo, al Rey se le puede afear su origen pero también reconocer activos que se pueden poner en valor. Y si alguien lo sabe es el lucense Alfonsín.

Pîsta para correr no le va a faltar a Felipe VI, a poco que el Gobierno haga sus propios deberes y se deje de perder el tiempo –y el dinero– con su errático proyecto de España Global. Por una razón fácil de comprender: el empresariado español, a diferencia del francés, no dispone de una verdadera diplomacia de los negocios.

El hecho de que Juan Carlos I se aprovechase de su cargo en su propio beneficio, no quiere decir que eso deba ser la norma. Siempre habrá diplomacia económica y no está escrito en ningún sitio que esa buena práctica deba estar asociada a ningún tipo de corruptela.

Después de Felipe González, España es un país con una diplomacia económica de perfil bajo, de tono gris. El país lleva años en los que ni el Rey se luce haciendo lo que sabe hacer mejor, ni España aprovecha su imagen en el exterior. 

A pesar de todos los pesares, que son muchos, difícilmente podrá encontrar el Gobierno a un mejor embajador para la marca España que Felipe de Borbón. En su ADN político, lleva escrito desde hace años que "las empresas son el reflejo de una España dinámica e innovadora” y también algo que me comentó precisamente en un viaje a México, siendo aún príncipe: "Si tomase nota de todo lo que veo, podría escribir un libro para competir con García Márquez". @J_L_Gomez

Felipe VI. / Anamaría Tudorica

Felipe VI. / Anamaría Tudorica

Europa y las empresas

Europa fue protagonista del mensaje navideño de Felipe VI por su papel ante la crisis. “Contamos con la Unión Europea, que ha asumido un compromiso firme con la sostenibilidad y recuperación económica frente a esta pandemia”, dijo, convencido de que la UE ofrece “una oportunidad histórica” para “progresar y avanzar”, al abrir “una nueva época” para que España se una en un proyecto común para modernizar la economía”, adaptándose “a la nueva revolución industrial, tecnológica y medioambiental”.

La lógica de la política también eclipsó otras frases sin duda interesantes en el mensaje navideño del Rey: “El reconocimiento y el apoyo a nuestras empresas, la protección a nuestros autónomos y comerciantes, tan golpeados estos meses, será imprescindible para crear empleo, ese empleo que tanto necesita nuestro país. Necesitamos, por tanto, consolidar las bases que nos den un horizonte claro de impulso, estabilidad y confianza económica, que anime la inversión y la creación de puestos de trabajo.” @mundiario

Pedro Sánchez y Felipe VI. / Mundiario

Pedro Sánchez y Felipe VI. / Mundiario

––––––– PROTAGONISTAS –––––––

> Pedro Sánchez, presidente del Gobierno.- Si, como sostuvo El País, el presidente Pedro Sánchez y la vicepresidenta Carmen Calvo "estuvieron encima del discurso hasta el último momento para ayudar a proteger la Monarquía", no pueden ser ajenos a las críticas dirigidas al Rey.

> Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno.- Apeló a “la normalidad” de que el Gobierno “vea y conozca previamente el mensaje navideño del Rey”, porque es “lo habitual en toda la etapa democrática”, pero también lo sería poner la cara para recibir las críticas, entre otros, de su socio.

> Pablo Iglesias, vicepresidente del Gobierno.- Se le pueden hacer infinidad de reproches sobre su peculiar manera de hacer política, a menudo de corte populista en clave de izquierdas, pero no el de ser ambiguo en cuanto a la monarquía en España. Al menos en eso procura ser coherente.

> Manuel Muñiz, secretario de Estado de España Global.- Su inacción real al frente de España Global la edulcora con una retórica de corte populista en la que suele presumir de todo lo que no hace, algo muy recurrente, por ejemplo, en la política venezolana. De ahí que hable del Rey pero sin darle juego. @mundiario

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