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Feijóo ya no tendrá tan buena prensa en Madrid

Desde Galicia hay quien sostiene que el envite congresual del PP del 20 y 21 de julio puede terminar por no ser tan trascendental como creen determinadas galaxias mediáticas madrileñas.

Feijóo ya no tendrá tan buena prensa en Madrid
Alberto Núñez Feijóo.
Alberto Núñez Feijóo.

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Fernando González Macías

Fernando González Macías

El autor, FERNANDO GONZÁLEZ MACÍAS, es articulista y columnista de MUNDIARIO. Fue delegado del diario La Región en Valdeorras (Ourense), hizo radio en varias cadenas y desempeñó distintas responsabilidades tanto en radio como en televisión. También fue redactor jefe del Gabinete de Comunicación de la Xunta de Galicia y asesor de empresas. @mundiario

Ya tendría que haber empezado a notarlo. Feijóo va a tener cada vez peor prensa en Madrid. Se racionarán los halagos. En el espacio mediático que sintoniza con el centro derecha se le responsabiliza, en gran parte, de las graves consecuencias que la sucesión de Rajoy al frente del PP acabará teniendo para los intereses políticos y económicos de los sectores sociales conservadores de este país. En ese ámbito a don Alberto no se le perdona que se haya puesto de perfil a sabiendas de que su candidatura era la única que habría garantizado la unidad del partido en un momento tan delicado como el actual. Dicho de otro modo, aunque sea por pasiva, se le achaca no haberse sacrificado para  evitar la profunda división que el proceso de primarias ha generado y que difícilmente podrá reparar el congreso, sea cual sea el resultado final de la elección del nuevo líder entre los compromisarios.

Puede que Feijóo crea que la exquisita neutralidad que han exhibido hasta ahora tanto él como el PPdeG como organización será valorada positivamente por quienes no le perdonan su deserción (si no toma partido por ningún candidato no contribuye a enconar los ánimos de los contrincantes). Sin embargo, en el "cogollito" madrileño entienden que, de no asumir el papel de liderazgo que le correspondía, debería haber recurrido a su autoridad moral para actuar de mediador a fin de garantizar que al final los representantes de la militancia no tengan que elegir entre dos candidatos mortalmente enfrentados. No lo ha hecho todavía, ni parece que lo vaya a hacer, pero todavía está a tiempo.

Es evidente que Feijóo goza del respeto, si no de la simpatía, de todos los precandidatos que concurrieron a la primera vuelta. Todos ellos le profesan un gran consideración, en lo político y hasta en lo personal. Se saben por debajo de su nivel, tanto que muy probablemente ninguno de ellos habría dado un paso adelante para postularse como relevo de Rajoy si el presidente de la Xunta hubiera decidido presentarse como candidato, algo que, por cierto, era lo que casi todos estaban convencidos que haría. Alguno hay que esperaba que fuera el mismísimo Mariano el que le animara, aprovechando que el gran ascendiente que tiene sobre él, al punto de que el de Os Peares no podría negarse. Y si no, alguien en nombre de Rajoy o de su parte, una persona de confianza de ambos, que actuase de mensajero de buena fe, le daría el oportuno recado. Pero, por lo visto, tal cosa no sucedió. Y estamos donde  estamos, con un PP en carne viva.

En los cuarteles generales de Saénz de Santamaría y de Pablo Casado están muy pendientes de lo que haga o deje de hacer Feijóo, a través de los compromisarios del PPdeG. No se conoce su posicionamiento conjunto, si lo hay, y pueden ser altamente decisivos. Unos y otros piensan que en última instancia la decisión de los populares gallegos tendrá muy en cuenta qué le conviene más a don Alberto: que tome el control del PP nacional una candidata con amplios apoyos y capacidad para afianzar su liderazgo en un par de años o un líder más bien débil, con los pies de barro, que incluso antes del 2020 tenga que ceder el mando y no pueda ser el candidato a la presidencia del Gobierno.

Salvo sorpresa, tal y como el interesado dejó caer, para cuando se convoquen las próximas elecciones generales Feijóo ya habrá cumplido o estará muy a punto de cumplir su compromiso con Galicia. Por tanto, no faltaría a su palabra si en ese momento se postulase (o le postularan) para la reconquista "popular" de La Moncloa. Desde Galicia, en consecuecia, hay quien sostiene que el envite congresual del PP del 20 y 21 de julio puede terminar por no ser tan trascendental como creen determinadas galaxias mediáticas madrileñas. @mundiario