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A Feijóo le faltó liderazgo y le sobró profesionalidad

Las primarias populares son de verdad abiertas porque dos de las candidatas no pactarán entre sí, aunque las diferencias entre ellas sean menores.

A Feijóo le faltó liderazgo y le sobró profesionalidad
Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia / Twitter.
Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia / Twitter.

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José Luis Méndez Romeu

José Luis Méndez Romeu

El autor, JOSÉ LUIS MÉNDEZ ROMEU, es licenciado en Pedagogía y columnista de MUNDIARIO. Exdiputado y exportavoz parlamentario del PSdeG - PSOE, fue conselleiro del Gobierno de Galicia y secretario de Estado del Gobierno de España. Twitter: @mundiario

Pocas veces la disonancia informativa entre los medios de comunicación de Galicia y del resto de España ha alcanzado mayor divergencia que con el proceso de primarias del PP, en especial con la renuncia de Núñez Feijóo a participar en el mismo. La prensa gallega, en tono casi hagiográfico, ha subrayado su renuncia para continuar en el servicio al pequeño país. La propia escenografía, bucólica, con el recurso a la voz quebrada y la mirada húmeda, ha contribuido a ese júbilo contenido al ver alejado el temor a un cambio de gobierno en Galicia.

La prensa nacional ha hecho una interpretación bien diferente, subrayando la huida ante las expectativas creadas por el propio interesado a lo largo de varios años y mostrando con distintos matices fuertes críticas a un discurso tildado de confuso y superficial. Podría decirse que no fue su mejor hora, visto desde Madrid. O bien considerar que ante la magnitud del desafío, le faltó liderazgo y le sobró profesionalidad. Algo que, quizás imprudentemente, él mismo dejó caer en una entrevista radiofónica pocos días después, al dejar abierta la especulación sobre su retorno en 2020 a la escena nacional.

Una incógnita absoluta

Es difícil discernir el peso de cada argumento en la decisión final, tan esperada por sus compañeros de grupo que las principales candidatas no lo fueron hasta que él se retiró, entendiendo que era la persona de mayor consenso entre los dirigentes. Pero el interesado tendría presente las recientes elecciones primarias socialistas, donde la candidata preferida por los dirigentes fue derrotada frente al candidato apoyado por los afiliados de a pie. Para el PP, acostumbrado a una cultura interna jerárquica, las primeras elecciones abiertas son una incógnita absoluta.

Sin duda pesó la magnitud de la tarea inmediata. Dirigir un gran partido desde fuera del Congreso, en estado de crisis por los múltiples procesos judiciales ligados casi todos a la corrupción, bloqueado por la repentina pérdida del Gobierno y con un Ejecutivo socialista que tiene por delante dos años para hacer algunos gestos efectivos, algunos cambios normativos relevantes y los recursos del aparato del Estado. Las expectativas electorales se han invertido. Mejoran para el PSOE y tal vez Podemos, empeoran para PP y Ciudadanos. Feijóo sabía que esa dura travesía del desierto podría no rendir frutos electorales en 2020 sino en 2024 previa catarsis tras una derrota en las urnas, la cual podría ser su tumba política. Es cierto que Rajoy perdió dos elecciones generales antes de llegar al Gobierno como lo es que las mayorías absolutas autonómicas no son garantía de nada en el escenario estatal, como acreditó Fraga Iribarne. En todo caso antepuso un cálculo conservador: evitar el desgaste y esperar aún sabiendo que la oportunidad puede haber pasado.

Primarias abiertas

Ahora las primarias populares son de verdad abiertas porque dos de las candidatas no pactarán entre sí, aunque las diferencias entre ellas sean menores. Ambas fueron estrechas colaboradoras de Rajoy y no se les conoce posición propia distinta a la de su mentor. Pese a ello el proceso podría deparar finalmente una recomposición profunda de los órganos directivos y cambios en la agenda política, no estruendosos pero suficientes para competir con Ciudadanos, en ese momento su principal rival electoral. Deberán dar las gracias a Pedro Sánchez por agotar la legislatura, algo que conviene al PP y a Podemos así como al PSOE, perjudicando sólo a Ciudadanos.

Los primeros gestos del Gobierno, Cataluña, RTVE, Valle de los Caídos, refugiados así como la renuncia a otros de gran calado, reforma laboral, reforma constitucional, financiación autonómica, indican una posición inteligente evitando asuntos en los que no es posible lograr una mayoría suficiente y al tiempo creando un imaginario de cambio. Una legislatura que se sostenía sin fuerza legislativa y con un deterioro evidente de las instituciones, ha sido revitalizado con una censura constructiva. Ahora hay opciones, hay agenda y existe espacio para la política. Será difícil y también interesante. @mundiario