Feijóo encara a Abascal en Castilla y León mientras el PP podría volver a depender de Vox para gobernar
La recta final de la campaña electoral en Castilla y León ha intensificado el enfrentamiento político entre Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. El líder del Partido Popular ha elevado el tono de sus críticas contra Vox, acusando a la formación de bloquear gobiernos autonómicos y de eludir responsabilidades cuando surgen dificultades. Sin embargo, los sondeos apuntan a que el popular Alfonso Fernández Mañueco podría necesitar nuevamente el apoyo de la ultraderecha para formar gobierno en la comunidad, lo que convierte la confrontación actual en una compleja estrategia electoral a pocos días de las urnas.
A medida que se acerca la jornada electoral, el tono del debate político dentro del espacio conservador se ha intensificado. Feijóo ha centrado buena parte de sus intervenciones públicas en cuestionar la estrategia de Vox en varias comunidades autónomas, especialmente tras los bloqueos institucionales registrados en Extremadura y Aragón.
Durante un mitin en Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja, en la provincia de Burgos, el líder popular lanzó uno de sus mensajes más duros de la campaña al reprochar a Vox haber coincidido con las izquierdas para votar en contra, dos veces seguidas, de la investidura de la presidenta extremeña María Guardiola. “Con la que está cayendo, a mí me daría vergüenza votar como ha hecho Vox con el Partido Socialista y con Podemos en Extremadura”, afirmó Feijóo, en un mensaje dirigido claramente a cuestionar la coherencia política de la formación liderada por Abascal.
El enfrentamiento no surge en el vacío. El miércoles, Abascal había criticado con dureza al líder del PP, llegando a afirmar que “España se le queda grande”. La respuesta de Feijóo ha sido directa. El presidente del PP reivindicó su trayectoria electoral, recordando sus victorias consecutivas en Galicia y defendiendo su capacidad para derrotar a los socialistas.
“Llevo toda mi vida ganándole a los socialistas, a los nacionalistas y a los independentistas. Y a mí no me van a dar lecciones de ganarle a los socialistas, a los nacionalistas y a los independentistas aquellos que no han ganado nunca”, afirmó en referencia a Vox, en uno de los momentos más tensos del intercambio verbal entre ambos dirigentes. Pese al cruce de descalificaciones entre ambos líderes, de fondo se percibe la disputa estratégica por la hegemonía dentro del electorado de derecha en España.
Feijóo acusa a Vox de bloquear al PP
Desde la perspectiva del PP, la actitud de Vox en las negociaciones autonómicas ha generado una creciente preocupación. La formación de Abascal abandonó en 2024 todos gobiernos regionales que compartía con el PP, arguyendo la derivación de menores migrantes no acompañados alojados en Canarias, que serían reubicados en el resto de las comunidades autónomas por iniciativa del Gobierno central. Pero para Génova, esa decisión gestada en Bambú respondió en gran medida a cálculos electorales destinados a evitar el desgaste de gobernar.
Feijóo ha utilizado ese precedente como argumento de campaña, acusando a Vox de pedir el voto “para bloquear”. “Ya lo los conocemos. Salieron por piernas del gobierno. En cuanto ven que hay un problema, dimiten. En cuanto ven que hay que afrontar una decisión, se van. En cuanto ven que si se van del gobierno suben en las encuestas y si se quedan bajan en las encuestas, se van. Nosotros nos hemos quedado para gobernar. ¡Pase lo que pase, ocurra lo que ocurra. Nos presentamos a las elecciones para ganar y para gobernar!”, arengó el líder de la oposición.
Desde Vox, sin embargo, el relato es distinto. Abascal ha defendido que su formación busca aumentar su fuerza electoral para negociar en mejores condiciones. “Amigo Feijóo, no se equivoque y no mienta sobre Vox”, avisó el líder de los ultras en Aguilar de Campoo (Palencia). Durante el acto, Abascal planteó que el crecimiento electoral de su partido obligará al PP a aceptar sus condiciones políticas.
“Si Vox no crece lo suficiente, dirán: ‘no cambiamos nada’. Pero si la fuerza de Vox crece, estad seguros de que pasarán por el aro”, afirmó, subrayando que el peso parlamentario del partido será determinante para conseguir formar gobierno, cuando la mayoría de las encuestas vaticinan que la suma de las derechas consiga la mayoría absoluta, y que no habría alternativa a un Ejecutivo de coalición PP-Vox. De hecho, Mañueco por sí solo todavía se quedaría lejos si pudiera sumar los apoyos de Unión del Pueblo Leonés (UPL), ¡Soria Ya! y Por Ávila.
La campaña popular ha reflejado también una división de roles cuidadosamente diseñada. Mientras Mañueco ha centrado su mensaje en reivindicar la gestión del gobierno autonómico bajo el lema “Menos ruido y más nueces”, Feijóo ha asumido el papel de atacar a sus adversarios en el plano nacional. El líder del PP ha recorrido decenas de municipios en una estrategia inspirada en el llamado “modelo gallego”, destinada a multiplicar la presencia territorial del partido en una comunidad con miles de localidades. @mundiario