EL FBI intensifica las medidas de seguridad para la juramentación de Biden

Un efectivo de la Guardia Nacional vigila el perímetro del Capitolio en Washington DC, donde Joe Biden será juramentado como presidente de EE UU. / Voz de América
Un efectivo de la Guardia Nacional vigila el perímetro del Capitolio en Washington DC, donde Joe Biden será juramentado como presidente de EE UU. / Voz de América
El organismo de inteligencia alertó de que existe la amenaza de un posible atentado contra Biden por parte de algunos miembros de la Guardia Nacional radicalizados con Trump.
EL FBI intensifica las medidas de seguridad para la juramentación de Biden

El mundo tiene sus ojos puestos en Estados Unidos. La capital de la mayor potencia mundial se blinda como no lo había hecho desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. Ya todo está casi listo para la toma de posesión del nuevo líder que se encargará, en sus propias palabras, de “unir al país” y “sanar las heridas de la división nacional”. La logística de seguridad aprieta sus tuercas para dar la bienvenida a una nueva era política, económica y social en el gigante de América del Norte. 

Y es que a menos de 24 horas de que Joe Biden jure su cargo como presidente de Estados Unidos, la incertidumbre en torno a la seguridad del mandatario electo y su vicepresidenta, Kamala Harris, crece como la espuma debido a que varios informes de inteligencia señalan que los movimientos extremistas de ultraderecha, que apoyan a Donald Trump, planean realizar protestas armadas en todo el país y en la capital, Washington DC, lugar donde Biden tomará posesión y entrará a la Casa Blanca para comenzar a dirigir los destinos de un país totalmente fragmentado. 

Pero la preocupación no queda ahí. El FBI (Buró Federal de Investigaciones) ha tomado la decisión de hacer más estrictas sus medidas de seguridad para evitar un potencial atentado contra la vida de Joe Biden y Kamala Harris durante el acto de juramentación, pues se ha dado a conocer que algunos miembros de la oscura organización QAnon, que promueve teorías de conspiración, pretendían infiltrarse en el contingente de militares simulando ser efectivos de la Guardia Nacional para así estar cerca del presidente electo y, posiblemente, generar caos entre la multitud durante la ceremonia, según reseñó la cadena NBC. 

¿Riesgo de violencia desde las mismas filas militares?

Ante esa alerta, dos miembros de la Guardia Nacional han dimitido de su participación en el cordón de seguridad por considerar que existe un alto riesgo de violencia y desestabilización en la inauguración presidencial. Y es que no solo QAnon podría estar presente, sino también otros grupos de extrema derecha como Proud Boys, Cowboys y milicias civiles de supremacistas blancos, todos ellos, organizaciones ilegales que consideran a Biden un presidente ilegítimo y responden al llamado de su líder Donald Trump a “salvar Estados Unidos del comunismo y el socialismo”.


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Es por ello que el FBI lleva una semana investigando a los 25.000 miembros de la Guardia Nacional que protegerán el acto para extremar todas las precauciones, lo cual ha incrementado el grado de ansiedad ante la posibilidad latente de que alguno de esos efectivos militares tenga ideologías radicales y extremistas de ultraderecha o sea simpatizante de Donald Trump, por supuesto, en silencio, pues los militares en EE UU no pueden parcializarse ni interferir en la vida política nacional bajo ningún concepto como parte de su juramento.

Un total de 25.000 efectivos vigilarán todo el perímetro del Capitolio y la zona donde estará Biden para tomar posesión de la presidencia para evitar que surja cualquier foco de violencia. El problema es que el alto mando militar no está seguro si habrá ‘traición’ desde dentro. Ni siquiera el FBI tiene certeza de eso. Por dicha razón, los funcionarios de la Guardia Nacional también están siendo investigados para descartar cualquier conducta extremista similar al comportamiento de un terrorista doméstico como los fanáticos que asaltaron el Congreso el pasado 6 de enero bajo el sesgo ideológico del ‘trumpismo’.

Los trabajos de inteligencia contra un posible atentado

Según el secretario del Ejército, Ryan McCarthy, citado por la agencia Associated Press, “los responsables de la seguridad son conscientes de la posible amenaza y se ha advertido a los superiores de que estén muy atentos si observan algún problema o actitud sospechosa dentro de las filas, según se ha ido aproximando el 20 de enero”.

Esto implica que el Pentágono (Departamento de Defensa) ha adoptado una posición en la que apuesta por suprimir cualquier intento de agresión o que se produzca un movimiento organizado de paramilitarismo y terrorismo político en el sector pro-Trump, responsable de los ataques del 6 de enero. No se descarta que el presidente Biden sea protegido con un chaleco antibalas de amplio blindaje en caso de un intento de ataque armado por parte de los simpatizantes radicales de Trump, los cuales están fuertemente equipados con rifles, fusiles de asalto y armas automáticas.

“No paramos de revisar, una, dos y hasta tres veces a cada uno de los individuos asignados a la operación desplegada en la capital de la nación”, recalcó McCarthy. El Ejército más poderoso del mundo ahora se expande a lo interno para evitar un atentado que genere ingobernabilidad nacional y caos político-social por el fanatismo que aún existe en torno a la figura de Donald Trump

Los riesgos que enfrenta Biden

El general McCarthy aseguró que “la mayor inquietud sería un ataque coordinado por parte de grupos de individuos armados, así como la colocación de explosivos u otro tipo de artefactos”. El sistema de detección de explosivos podría ser desplegado durante el amanecer de este martes al miércoles con el objetivo de suprimir cualquier intento de los extremistas de crear una trampa cerca de las escalinatas del Capitolio o del podio donde Joe Biden se parará para dar su discurso inaugural.

El secretario del Ejército considera también que “tras haber revisado los informes del espionaje, podrían existir facciones planeando marchas con armas antes del día de la ceremonia de inicio de mandato del presidente Biden y probablemente después”, reseñó El País.

Por lo tanto, esta podría ser la toma de posesión presidencial más atípica que se haya visto en la historia de Estados Unidos. Está enmarcada en un contexto de violencia, polarización política, crisis económica, amenazas de terrorismo doméstico y una pandemia devastadora. Sin duda, Biden tendrá el reto de reconciliar y reconstruir al país como si fuese el día después de los atentados del 11-S. @mundiario

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