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El FBI alertó antes del asalto al Capitolio de que grupos extremistas planeaban “una guerra”

“Estén preparados para luchar. El Congreso necesita escuchar cristales rotos, puertas pateadas y sangre de sus soldados esclavos de Black Lives Matter", detalla un informé que captó el FBI, contradiciendo su versión inicial.
El FBI alertó antes del asalto al Capitolio de que grupos extremistas planeaban “una guerra”
El jefe del FBI en Washington, Steven D'Antuono. / The Washington Post
El jefe del FBI en Washington, Steven D'Antuono. / The Washington Post

Lo peor se pudo haber evitado. El sistema de inteligencia de la mayor potencia mundial ya sabía de la intención de un golpe contra la democracia el pasado 6 de enero, pero algo falló y no logró evitarlo. Y es que un informe del FBI (Buró Federal de Investigaciones) en el estado Virginia advirtió, un día antes del asalto violento al Capitolio, de que los extremistas seguidores del presidente Donald Trump estaban planeando viajar a Washington ese 6 de enero con el fin de llevar a cabo actos violentos, una “guerra”, según cita el documento interno, según el diario The Washington Post.

El problema es que ahora el prestigioso FBI se ha contradecido a sí mismo, pues en un principio, horas después del ataque al Congreso, la agencia federal había asegurado que no disponía de información inicial que le permitiera prever y contener la amenaza.


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Sorprendentemente, el Buró no fue capaz de captar el enorme flujo de mensajes que circuló por las redes sociales, Twitter, Facebook y Parler, así como en otros sitios subalternos de Internet a los que el FBI puede tener acceso, para atrapar y evitar la revuelta que sacudió al Capitolio tras la organización del movimiento de ultraderecha identificado con Trump en lo que pretendían hacer ver como “una última cruzada” para “salvar a Estados Unidos”. El mismo presidente dijo que esa marcha, que partió de la Casa Blanca, llevaba por nombre “Save America”.

El ataque al Congreso de los simpatizantes de Donald Trump, en el que murieron cinco personas, ha provocado una grave crisis institucional en el país, que busca una transición pacífica para no alterar aun más las ya fragmentadas bases sociales dañadas por la polarización, la división y el nacionalismo que infundó el presidente saliente desde 2017. Además, las fuerzas de seguridad ahora están bajo un escrutinio permanente tras el fallo logístico que desnudó la increíble debilidad de un cordón policial que no supo responder ante la horda trumpista que invadió el Capitolio con una facilidad espeluznante.  

El Departamento de Justicia ha informado esta tarde de que “más de 70 personas han sido imputadas con cargos penales y la cifra aumentará a centenares”. Las autoridades investigan casos de delitos graves relacionados con la sedición y la conspiración.

La rebelión incitada políticamente por el presidente Donald Trump mediante su discurso incendiario ha convertido la sedición contra el Estado en la bandera del extremismo que enarbola la ultraderecha correligionaria de la figura de Trump como el símbolo de la lucha contra el sistema y contra el establishment de EE UU.

“Estén preparados para luchar. El Congreso necesita escuchar cristales rotos, puertas pateadas y sangre de sus soldados esclavos de BLM (en referencia al movimiento contra el racismo Black Lives Matter) y Pantifa [término peyorativo para los antifascistas). Pónganse violentos. Dejen de llamar a esto una marcha, una manifestación o una protesta. Vayan allí preparados para la guerra. Conseguimos a nuestro presidente o morimos. NADA más logrará este objetivo”. Esa declaración, divulgada en Internet por los seguidores de Trump, aparecía citada de forma literal en el informe, según la información publicada este martes en el Washington Post.

Si el FBI hubiese captado ese mensaje se habría evitado el desastre y la anarquía que sacudió a la capital de EE UU el pasado 6 de enero, lo cual pone sobre la mesa el debate de si el sistema de inteligencia está lo suficientemente preparado para prevenir actos de terrorismo doméstico en vista de la falla de seguridad sobre el terreno que quedó en evidencia durante el asalto al Congreso. Estas dudas se irán despejando en el camino a medida que avanza la etapa inicial de la Administración Biden, que deberá lidiar con la ingobernabilidad que buscará inducir el movimiento Trump incluso después de que el republicano deje de ser presidente. @mundiario