El fanatismo independentista rompió la unidad imprescindible, según El País

El presidente del Gobierno y el Rey en la manifestación de Barcelona. / Twitter
El presidente del Gobierno y el Rey en la manifestación de Barcelona. / Twitter

Un colectivo menor, aunque muy significativo y muy bien organizado, seguramente con respaldo institucional, ha querido capitalizar una protesta pacífica en Barcelona para sacar un rendimiento político espurio, concluye el diario de Prisa. 

El fanatismo independentista rompió la unidad imprescindible, según El País

La multitudinaria manifestación que este sábado recorrió las calles de Barcelona para expresar su repulsa al terrorismo fue, de forma mayoritaria, una exhibición de unidad y también una muestra de la capacidad para caminar juntos de una sociedad azotada por los terribles atentados del pasado día 17, los peores que ha vivido España desde el 11 de marzo de 2004. Según indica también El País en un editorial titulado Barcelona somos todos, el fanatismo independentista rompió la unidad imprescindible.

Los cientos de miles de personas que se sumaron a la marcha han comprendido que el verdadero enemigo que altera la convivencia y quiebra el normal entendimiento de los ciudadanos son los terroristas, indica el diario de Prisa. Agrupados bajo un mismo lema (“No tinc por”, No tengo miedo), los colectivos sociales, los servicios de emergencias y las fuerzas de seguridad que socorrieron a las víctimas en los primeros momentos del brutal atropello en La Rambla, han expresado con una sola voz su repulsa al terrorismo yihadista.

Pero, paralelamente, según El País, un colectivo menor, aunque muy significativo y muy bien organizado, seguramente con respaldo institucional, ha querido capitalizar esta protesta pacífica para sacar un rendimiento político espurio. Se refiere a que los silbidos contra el Rey Felipe VI y contra Mariano Rajoy, que compartían la segunda cabecera junto a ciudadanos musulmanes, son un hito más en la construcción de un relato falso de victimismo.

El fanatismo independentista rompió la unidad imprescindible, según El País
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