¿Existe en España espacio para un partido conservador de izquierdas?

Sahra Wagenknecht, líder de BSW en Alemania. / @AmidRabieh
Frente a la derecha reaccionaria y elitista, y frente a la izquierda progresista y posmoderna existe una alternativa ideológica socialista-conservadora y regeneracionista aún no representada a nivel parlamentario.

El conjunto de la izquierda en España se encuentra en una situación de declive demoscópico. Al margen de factores externos, existen bastantes ciudadanos en España que no se sienten representados por diferentes medidas de signo progresista y posmoderno que se han implementado desde la época de Zapatero hasta la de Pedro Sánchez. Repasemos dieciséis indicadores cualitativos de signo izquierdista que han causado controversia interna y externa:

EDUCACIÓN:

Consagración del logsismo educativo, que devalúa el esfuerzo, el conocimiento y la autoridad docente, además de que impide acceder a la FP a los 14 años.

DERECHOS CIVILES:

  1. Mayor protección legal de las mujeres heterosexuales en la LIVG, a diferencia de personas homosexuales y de hombres heterosexuales presuntamente maltratados.
  2. Discriminación positiva a las mujeres en procesos selectivos a cuerpos armados y a bomberos o bomberas.
  3. Negación del Síndrome de Alienación Parental.
  4. No establecer la custodia compartida como regla general (salvo casos de fuerza mayor).
  5. No reconocer públicamente la existencia de violencia vicaria también femenina.
  6. Defensa de la autodeterminación de género.
  7. La ineficacia de la llamada Ley del solo sí es sí, de acuerdo con las asociaciones judiciales APM y Francisco de Vitoria.

ECONOMÍA:

El apoyo al Pacto Verde Europeo, que incluye medidas perjudiciales para el campo español, de acuerdo con el sindicato COAG: burocratización, competencia desleal en beneficio de terceros países o reducción de la facturación de la agricultura familiar en favor de fondos de inversión. No obstante, el BNG ha mostrado siempre una notable sensibilidad hacia el sector primario.

ORGANIZACIÓN TERRITORIAL:

Potenciar la desigualdad autonómica a nivel fiscal y financiero (cupos vasco y catalán, convenio navarro...).

POLÍTICA EXTERIOR:

El apoyo a la OTAN. Aquí excluyo a Podemos, Sumar, EH Bildu, BNG y CUP por sus posicionamientos antiimperialistas.

SEGURIDAD:

Infravalorar la seguridad como un problema social, como hemos visto en el artículo Un análisis sobre la seguridad que incomodará a izquierda y a derecha.

VALORES:

    1. Un discurso público centrado esencialmente en los derechos y en la igualdad, pero donde apenas cabe espacio para la cultura del esfuerzo y el sentido del deber.
    2. El desprecio hacia la masculinidad tradicional; un concepto confundido muchas veces y erróneamente con el de machismo.
    3. No resaltar ni enorgullecerse de los rasgos identitarios comunes de la mayoría de los españoles (latinidad, iberismo, catolicismo) en los discursos públicos.
    4. La defensa del multiculturalismo.

Como consecuencia, en parte, de estos posicionamientos, la izquierda ha ido perdiendo apoyo electoral estructural desde 1982: al pasar de una mayoría cualificada a ser minoría frente a la derecha (2023). Además, la derecha va adquiriendo cada vez más fuerza en un pilar históricamente izquierdista: la batalla ética de las ideas.

En este sentido, partimos de la hipótesis de que muchos ciudadanos de izquierdas pueden verse huérfanos políticos, pues tampoco se sienten identificados con un PP elitista y lastrado por muchos y presuntos casos de corrupción o por un Vox reaccionario, antipatriota y trumpista.

Pero, como refleja el artículo, ¿existe en España un espacio para una formación política de izquierdas en lo económico, conservadora en lo social y antiimperialista en política exterior? ¿Hay, efectivamente, numerosos izquierdistas desencantados y antiwoke en nuestro país?

Para resolver este planteamiento, vamos a tomar como fuente de análisis el CIS de noviembre de 2022. El organismo liderado por Tezanos preguntó hace casi tres años a los españoles acerca de cómo se sentían ideológicamente. Las respuestas posibles eran: comunista, socialista, socialdemócrata, progresista, ecologista, feminista, nacionalista, liberal, democristiano, conservador, apolítico, “otra respuesta” y NS/NC.

Suponiendo que un rojipardo esta connotación debe perder su connotación peyorativa, ya que es una forma diferente de lucha democrática y antifascista, se sitúa imperfectamente en el centroizquierda del hemisferio político, encontramos que las ideologías que pueden ser compatibles parcialmente con la línea ideológica de Sahra Wagenknecht, Perón, De Gaulle o Diego Fusaro son: el comunismo, el socialismo, el conservadurismo y la democracia cristiana. El resto de ideologías, posmaterialistas, no hacen frontera ideológica con el conservadurismo de izquierdas.

Considerando que 0/10 es extrema izquierda y 10/10 es extrema derecha, tratemos cada una de las cuatro ideologías mencionadas:

  1. Comunismo: un 1,9 % de los españoles era comunista en 2022. Entre el 3/10 y posiciones sorprendentemente de derechas hallamos a un 24,6 % de comunistas; es decir, a un 0,46 % del total de españoles.
  2. Socialismo (12,6 % de la población): las posiciones socialistas de derechas conforman un total de 8,6 %. Es decir, un 1,08 % de los españoles.
  3. Democracia cristiana: la democracia cristiana engloba a un 7,5 % de españoles. Aquellos que pueden ser considerados socialistas cristianos (1-4/10) son el 6,6 % de ellos: un 0,49 % de españoles.
  4. Conservadurismo (10,7 % del total de la población): un 4,7 % de los conservadores están en posiciones de izquierda. Ellos representan a un 0,5 % del censo demográfico adulto.

Si sumamos todos los indicadores rojipardos (0,46 %+1,08 %+0,49 %+0,5 %), ello da un 2,53 % del total de la población. Es imposible de predecir el nivel de participación de este sector demográfico. En todo caso esa cifra, si fuese un porcentaje de voto, representaría a 8/350 de diputados en un sistema de circunscripción única y aritméticamente proporcional.

Según este mismo análisis del CIS de noviembre de 2022, y en contraposición a la izquierda antiliberal, la izquierda “oficial” (progresista y posmoderna) suma un 4,4 % de feministas (1-4/10), un 0,47 % de comunistas (1-2/10), un 11,12 % de socialistas (1-5/10), un 2,89 % de ecologistas (1-4/10), un 8,52% de progresistas (1-4/10), un 9,54 % de socialdemócratas, un 1,45 % de nacionalistas (1-4/10), un 1,83 % de socioliberales (1-4/10). En total, la izquierda convencional suma a un 40,22 % de españoles.

En una tercera vía, muy minoritaria, entre la rojiparda y la posmaterialista situamos a la “izquierda apolítica”: 0,25 % de españoles.

Este dato cuantitativo de izquierdismo en España (43 %) coincide prácticamente con el de la agencia de comunicación apablo.com, según la cual el 43,7 % de los españoles es de izquierdas.

En conclusión, el porcentaje de españoles de corte socialista-conservador es muy bajo, de acuerdo con este análisis. A pesar de la impopularidad que -a partir de nuestra observación empírica- generan propuestas/valores de signo progresista como los dieciséis que hemos enunciado, un híbrido entre Mélenchon y Le Pen no paliaría apenas los problemas de conectividad de la izquierda con la mayoría social; incluso ello sucedería en un sistema electoral plenamente democrático donde el 0,29% de los votos valiesen 1/350 congresistas.

De esta manera, el rechazo al progresismo sociocultural se cultiva principalmente fuera del caladero de votos de la izquierda: en la derecha. Por su parte, los votantes adscritos a una visión socialdemócrata más clásica (la corriente más escéptica ante el izquierdismo social) han solido compensar estas diferencias con el redistributivismo económico o con un progresismo de mínimos con el que han concordado (por ejemplo, el matrimonio igualitario).

Por tanto, la clave de la recuperación del éxito electoral en la izquierda española no reside en la derechización en lo social más allá, de eliminar las medidas progresistas y territoriales más polémicas, pues hemos visto que la izquierda liberal supera en 37,69 puntos (40,22 % -2,53 %) a la antiliberal. Dicha remontada depende de factores externos relacionados con el poder de la derecha- u otros de índole interna no ideológicos como la estabilidad orgánica interna, el cumplimiento efectivo de su programa electoral, la búsqueda efectiva de la honradez política y del nivel 0 de corrupción, de una mayor empatía social -al estilo de Ana Pontón, Gabriel Rufián o de Yolanda Díaz, de una mayor tecnocratización de los cargos públicos o de la reducción de los chiringuitos y de la profesionalización política.

Por último, en un sistema mediático-electoral plenamente democrático el conservadurismo de izquierdas existiría como opción política con un poder modesto -pero que pudiere ser decisivo para formar una mayoría de izquierdas-, tal y como hemos visto. En todo caso, en perspectiva de este colaborador y más allá del grado de poder que obtenga un partido al estilo del BSW alemán, una fuerza política de esta índole ideológica se hace completamente necesaria para la regeneración institucional y social de España. La batalla política no debería ceñirse solamente al enfrentamiento progresismo-wokismo vs derecha oligárquica. @mundiario