Exculpar a Rita por los pecados de otros

Rita Maestre, portavoz del Ayuntamiento de Madrid, junto a Héctor Meleiro en el juzgado. / publico.es
Rita Maestre, portavoz del Ayuntamiento de Madrid, junto a Héctor Meleiro en el juzgado. / publico.es

La tragada de orgullo que la joven está haciendo por televisiones y frente a la institución eclesiástica que, se intuye, tanto odia, debería quizá ser considerado ya como el castigo. A mayores, lógicamente, debería dimitir de su cargo público.

Exculpar a Rita por los pecados de otros

Es muy fácil llegar a la conclusión de que Rita Maestre no debe ser juzgada por entrar en una capilla, desnudarse de cintura para arriba y decir cosas como: "menos rosarios y más bolas chinas“ o “contra el Vaticano, poder clitoriano”. Y digo que es muy fácil llegar a esa conclusión cuando el argumento es que la otra Rita, la Barberá, está en su casa tranquilamente después de lo que se presupone se ha llevado a la saca.

Resulta muy básico que la clase política, en este caso Podemos, haga esta unión de ideas, que luego repiten hasta la saciedad sus votantes y simpatizantes. Pero, si la reflexión llegase más lejos se darían cuenta de que, al igual que Barberá debería estar siendo juzgada y, primero, expulsada del Partido Popular, Maestre, por un caso totalmente diferente y en otra esfera, la religiosa, debe pasar por el mismo castigo. ¿Aunque debiera ser más un castigo y juicio moral y político, no judicial? A Rita Maestre se la acusa de un delito contra la libertad de conciencia los sentimientos religiosos y el respeto a los difuntos: aquellas conductas que atentan contra la libertad ideológica, religiosa y de culto reconocida en el artículo 16 de la Constitución Española. Así mismo, la igualdad ante la Ley, que preconiza el artículo 14, veta también cualquier discriminación por razón de religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Para garantizar todo ello, se penalizan estas conductas en la sección 2.ª del Capítulo IV del Título XXI del Código Penal de 1995, que abarca los artículos 522 a 526 inclusive. El artículo 16 de la Constitución viene a decir en su primer punto que "Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley".

El juez estimará si Rita Maestre atentó contra la libertad religiosa o se trató más bien de un acto de rebeldía adolescente que no precisa de sentencia de cárcel.

El arzobispo de Madrid ha perdonado a Rita Maestre por el asalto a la capilla de la Complutense, previas disculpas de la ahora política. La tragada de orgullo que la joven está haciendo por televisiones y frente a la institución eclesiástica que, se intuye, tanto odia, debería quizá ser considerado ya como el castigo. A mayores, lógicamente, debería dimitir de su cargo público o ser  expulsada.

Libertad de expresión! Sí, claro, la tuvo y la disfrutó durante su momento de gloria en la capilla de la Universidad Complutense, ahora, por tanto, que asuma las consecuencias. 

También resulta muy básico argumentar que los curas son pederastas y por tanto se merecen que una chica grite "vamos a quemar la Conferencia Episcopal, por machista y carcamal” en una capilla. Y que no se entiende que los que la acusan no acusen de igual modo a los curas pederastas. No sé qué ciudadano en su sano juicio puede exculpar a un cura que comete abusos a niños. Desde luego, estas personas considerados curas y una figura religiosa respetable no se merecen cuatro gritos obscenos, se merecen la cárcel y el infierno cuando la muerte natural les sobrevenga. Y todo lo que no sea esta conclusión debe ser modificada por los Gobiernos. Dejando esto meridianamente claro, lo que Rita Maestre hizo hace 5 años denota una gran falta de respeto hacia las personas creyentes entrando en un templo donde se acude a rezar sin molestar ni indignar a nadie, lo opuesto a lo que Maestre hizo.

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