Los exconvergentes se quedan en la más absoluta irrelevancia en las Cortes

Artur Mas. / ejecentral.com
Artur Mas. / ejecentral.com

El ex presidente catalán Artur Mas lo ha conseguido. La referencia catalanista hoy en el Congreso se encuentra en los republicanos de ERC.

 

Los exconvergentes se quedan en la más absoluta irrelevancia en las Cortes

Artur Mas se empeñó con decisión en cargarse su propio partido, Convergència Democrática de Cataluña. Se sumó entusiasta a la deriva independentista cuando encontró en ese camino la manera de dividir a la sociedad catalana y de esconder los gravísimos problemas de corrupción que rodeaban a su partido y a sus popes. Creyó él, muy astuto, que subirse a la ola independentista le permitiría mantenerse en el poder y agrandar su ambición política. Craso error.

Hoy, el Partit Demócrata Catalá, hijo de la Convèrgencia que gobernó, plenipotenciaria, Cataluña durante más de treinta años, se queda sin grupo propio tanto en el Congreso como en el Senado. Pero lo que aún es más grave, la cara de Cataluña hoy en las Cortes Generales es la de Joan Tardá (ERC) y la de Xavier Domenech (En Común Podem) Bravo, Artur, bravísimo.

Como se sabe, el reglamento del congreso permite formar grupo con un mínimo de cinco diputados y, además, el 15% de los votos en las circunscripciones en las que se presentaron pero Convergencia, aunque logró ocho diputados en los comicios de junio, no alcanzó ese 15% en las cuatro provincias catalanas (quedó por debajo en Barcelona y Tarragona) y ni siquiera alcanzó ese mínimo en el conjunto de Cataluña (se quedó en el 14%). Así, la mesa del Congreso dijo ayer no a la formación de grupo propio para PDC, el mismo no que antes le había dicho la mesa del Senado.

Por primera vez desde la Transición, Convergència no tendrá grupo parlamentario propio y pasará al cajón de sastre del Grupo Mixto junto a Compromís, Bildu y otros partidos minoritarios. Las ansias separatistas del partido de Mas, hoy representadas en Carles Puigdemont, les han pasado factura y han provocado su primer efecto práctico: la desconexión de los privilegios parlamentarios.

De este modo el PDC sufrirá una rebaja en la financiación y en la visibilidad pública de sus demandas a nivel nacional, una influencia política que los convergentes ceden a ERC, un socio de gobierno que cada vez les gana más terreno electoral y a En Común Podem, que les ha arrebatado la bandera catalanismo. @EgeaPilar

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