Dos exasesores de Trump son imputados por sus contactos con el Kremlin

Paul Manafort, exasesor de Donald Trump. / Twitter
Paul Manafort, exasesor de Donald Trump. / Twitter

Paul Manafort y uno de sus hombres de confianza se entregan voluntariamente al FBI, pero el testimonio de George Papadopoulos deja al mandatario en una situación muy comprometida.

Dos exasesores de Trump son imputados por sus contactos con el Kremlin

La Casa Blanca estará al menos alerta luego de que este lunes tres de los hombres más fuertes del equipo de campaña de Donald Trump le metieran en un serio lío. Paul Manafort, jefe de campaña del empresario, se entregó al FBI junto a Rick Gates, uno de sus socios, a fin de responder por una docena de delitos que incluyen una conspiración contra Estados Unidos y lavado de dinero. Los cargos, eso sí, no se refieren directamente a la campaña electoral, sino que más bien a la asesoría a un político ucraniano muy cercano a Vladimir Putin. No obstante, también se presentó un tercero que es el pez gordo de los investigadores federales: George Papadopoulos, quien reconoció haber tenido contactos con una persona cercana al Kremlin que le patrocinaba rumores y chismes sobre Hillary Clinton. Papadopoulos, a quien por motivos de comodidad al escribir se tratará como George, sí reconoció haber mentido deliberadamente sobre esto a quienes investigan los contactos entre Trump y Rusia el año pasado durante la carrera que le llevó a la presidencia.

Ya desde el viernes un jurado indagatorio había aprobado la acusación por los supuestos delitos contra Manafort y Gates desde el viernes pasado como parte de una macroinvestigación que está a cargo del fiscal Robert Mueller desde mayo de este año. El trabajo de Mueller no está enfocado en si en Moscú y si la capital rusa interfirió en las elecciones de su país de forma deliberada, y si sí, si esa intervención tuvo efecto en los resultados finales de los comicios. La misión de Mueller por tanto es específicamente encontrar algún nexo con el que se haya perjudicado directamente a Clinton, quien corría por la Casa Blanca por el Partido Demócrata.

Pese a que este escándalo perseguía al actual presidente desde antes de que tomara posesión, lo cierto es que los de hoy son los primeros personajes involucrados imputados formalmente.

De acuerdo al documento en que se describe la ausación, entre 2006 y 2015, el lobista, muy refutado entre los políticos de Washington, fungió como agente del Gobierno ucraniano y de Victor Yanukovych sin haberse registrado nunca de forma legal. Durante esos nueve años generó millones de dólares que logró mantener lejos de las autoridades competentes mediante una compleja red de cuentas y sociedades. Específicamente, logró desviar hasta 75 millones de dólares a cuentas en el extranjero y blanqueó otros 18 para adquirir una casa y otras tantas cosas. Todo esto ha dado pie a que la Justicia estadounidense le imputara por conspiración contra su propio país, falso testimonio, lavado de dinero y un largo etcétera. Los dos compañeros de causa se declararon no culpables en su comparecencia de este lunes ante los jueces, pero de cualquier forma han recibido arresto domiciliario. Manafort puede pagar una fianza de 12 millones de dólares y Gates de cinco.

La actuación ya descrita inició 10 años antes de la campaña estadounidense y por tanto no está conectada directamente a la asesoría que Manafort brindó a Trump, pero eso no quita que sea un serio lío para éste, puesto que deja a uno de sus chicos más cercanos en el epicentro de una larga lista de delitos relacionados a alguien igualmente relacionado a Putin, por lo que ha quedado a merced de los depredadores que esperan arrancarle alguna confesión. Las sospechas sobre sus vínculos con Moscú ya lo habían hecho renunciar a su carga de jefe de campaña del empresario en agosto del año pasado, abandonándolo tres meses antes de los comicios.

Como tanto le gusta, el presidente salió al paso de este lío mediante su cuenta de Twitter, en la que se quejó de lo que le ha pasado a Manafort y pidió que, en retorno, se ataque también a Clinton y los demócratas. "Perdón, pero esto fue hace años, antes de que Manafort formase parte de la campaña de Trump. ¿Por qué no están ‘Hillary la corrupta’ y los demócratas en el foco?”, escribió.

Pese a su pataleta, lo cierto es que la investigación de Mueller tomará mucho tiempo antes de que concluya y las cosas para el jefe de Washington quedan muy complicadas. Ya no carga solamente con esas acusaciones por sus cercanías con Rusia, sino que este giro le podría arrastrar otras nuevas y más directas.

El caso de George Papadopoulos

Y mientras pasaba todo esto, otro de los asesores favoritos del neoyorquino se declaraba culpable de haber mentido sobre sus contactos con Rusia durante las elecciones pasadas y de haber obstaculizado las investigaciones abiertas del FBI. "A través de sus falsas declaraciones y omisiones, el acusado Papadopoulos impidió la investigación en curso del FBI sobre la existencia de vínculos o coordinación entre individuos asociados con la campaña y los esfuerzos del gobierno ruso para interferir con las elecciones presidenciales de 2016", redactó Mueller en su informe.

George mintió deliberadamente respecto a una charla que tuvo en abril del año pasado con un profesor oriundo de Rusia, quien a su vez tiene contactos con el Kremlin. Este catedrático, explicó, le prometió "miles de correos electrónicos" llenos de información comprometedora sobre Clinton que podrían cargarse su campaña en curso. El nombre de este maestro no ha sido descubierto, trascendió desde el despacho del fiscal.

El FBI movió sus naves rápido y capturó a este asesor desde julio pasado y logró mantenerlo todo fuera de los focos. El capturado ha sido un colaborador fluido desde entonces. En aquel mismo mes, los investigadores realizaron un registro sorpresa en la residencia de Manafort. La declaración emitida este mismo lunes demuestra que aquel profesor presentó a una mujer, supuestamente emparentada con Putin, a su brillante contacto del entorno del entonces aspirante a presidente, quien a su vez intentó desesperadamente concertar una reunión entre representantes del Kremlin y representantes de la Torre Trump. @mundiario

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