Un exasesor de Trump ganó 10 millones de dólares por ayudas al Kremlin

Paul Manafort, exasesor de Donald Trump. / Twitter
Paul Manafort, exasesor de Donald Trump. / Twitter

Paul Manafort se une a la lista de hombres cercanos al presidente que mintieron deliberadamente sobre sus vínculos con Vladimir PUti y arrincona más al empresario.

Un exasesor de Trump ganó 10 millones de dólares por ayudas al Kremlin

A Donald Trump se le van acumulando los problemas a un ritmo que ni él mismo hubiera podido anticipar. En poco más de dos meses como presidente, al neoyorquino se le han abierto agujeros por todas sus oficinas y todos provocados por el mismo factor: Rusia. En la misma semana en que el FBI confirmó que tenía una investigación abierta contra el equipo de campaña de magnate por supuestamente haber colaborado con el Kremlin para atacar los servidores digitales del Partido Demócrata el año pasado, se ha conocido que Paul Manafort, un lobista y antiguo jefe de campaña del republicano, fue contratado por las huestes de Vladimir Putin para promocionar los intereses del Gobierno de éste en Washington. La revelación tira a los suelos la defensa de Manafort, que previamente había declarado que jamás había tenido ninguna relación laboral con los rusos y arrincona todavía más al inquilino de la Casa Blanca.

Este hombre es una personalidad muy conocida en la capital estadounidense y dentro de su cartera de clientes El País cita a dictadores como Mobutu Sese Seko (Congo) y Ferdinan Marcos (Islas Filipinas). También estuvo en la campaña de Gerald Ford en 1976 en su competencia contra Ronald Reagan. Su cercanía a Trump viene desde hace años y en el último ejercicio electoral fue uno de sus principales soldados, iniciando como su asesor personal, luego como artífice de su victoria en la convención republicana y, al final, como el jefe de campaña. Pero ese cargo le duró hasta agosto del año pasado cabalmente, tras solo dos meses de ejercicio, luego de que se supiera que había aceptado hasta 12.7 millones de dólares de un partido prorruso ucraniano.

Manafort salió a negarlo en el acto y de paso aseguró que no tenía ningún tipo de nexo con Moscú o alguno de sus satélites. La defensa no fue suficiente para que Trump lo echara, queriendo aliviar la presión que caía sobre sus hombros tras las primeras acusaciones demócratas de que los ataques a sus servidores habían sido obrados por los rusos. Su salida, no obstante, no se llevó las dudas y su nombre quedó revoloteando el ambiente desde entonces como uno de los tantos funcionarios que cayeron en las redes de Putin, algo que la Casa Blanca niega siempre que puede. "Jugó un papel muy limitado y en un espacio de tiempo muy corto", dijo Sean Spicer, portavoz de la Casa Blanca.

Y este miércoles, la agencia AP ha revelado que al final Manafort sí que trabajó para uno de los tentáculos de Putin. Fue entre 2005 y 2009 bajo un contrato con Oleg Deripaska, un importante empresario ruso y alguien muy allegado al mandatario. Deripaska posee un emporio dedicado a los productos de aluminio y que actualmente emplea a 200.000 personas. El contrato ofrecido a Manafort era para influir en la política negocios y medios de Estados Unidos para favorecer los intereses rusos, explicó la agencia. La suma ganada por Manafort por este contrato fue de 10 millones de dólares.

La revelación hace trizas la defensa del lobbista y deja la puerta abierta para nuevas investigaciones. Desde hace meses, explica El País, el hombre es blanco de varios ataques por sus nexos con Moscú, los que él mismo ha negado hasta el cansancio. No obstante, una vez destapado este contrato con el entorno más cercano a Putin, ha tenido que salir a dar la cara. "Trabajé para Oleg Deripaska hace casi una década representándole en negocios y asuntos personales en países donde tenía inversiones. Pero no defendí ningún interés político ruso", explicó.

Pero estas declaraciones ya no sirven de casi nada. La publicación de este vínculo abre más la herida en el corazón de Washington. Manafort, tal como hicieron Michael Flynn y Jeff Sessions, exconsejero de Seguridad Nacional y actual Fiscal Generall, respectivamente, ha mentido deliberadamente sobre sus vínculos con Rusia. Esta mentira debilita más la poca credibilidad y veracidad que le queda al presidente, empeñado en decir que todo se trata de una cacería de brujas en su contra.

De momento, los servicios de inteligencia no han podido determinar si entre Trump y Putin hubo o hay algún vínculo directo desde la época electoral e incluso a estas alturas, pero visto lo visto parece que no será necesario comprobarlo pues su mismo Gabinete lo está batiendo a tiros. El último en ser desnudado, fue un hombre al que el FBI pronunció hasta 28 veces durante su comparecencia en el Congreso el día lunes y parece que se vienen otras tantas más.

Un exasesor de Trump ganó 10 millones de dólares por ayudas al Kremlin
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