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MUNDIARIO

¿Evoca la "Marcha Verde" la llegada masiva de marroquíes en edad militar a Canarias?

De cada dos inmigrantes ilegales que llegan a Canarias, uno es un joven marroquí, de buen aspecto, en edad militar y móvil moderno.
¿Evoca la "Marcha Verde" la llegada masiva de marroquíes en edad militar a Canarias?
Inmigrantes. / RR SS
Inmigrantes. / RR SS

El prestigioso catedrático Luis Rodríguez Ennes ha escrito un documentado y riguroso artículo analizando el modo en que se produjo la caída de Roma y la decadencia de Occidente comparándolo con algunos de los fenómenos de nuestros días como el progresivo incremento en las poblaciones de Europa de personas procedentes de otras culturas que tratan de imponer sus modos de vida, en lugar de acercarse a los de Occidente, pese a que quieren vivir aquí, con las ventajas que ello supone y que no hallarían en países de su propia cultura, como ya advirtieran Giovanni Sartori, Francis Fukuyama y Samuel P. Huntington, entre otros.

Citando a Polibio, el profesor Ennes recuerda que “Los acontecimientos pasados nos hacen prestar especial atención al futuro, si realmente indagamos a fondo cada paso del pasado”. Y en ese sentido añade: “La crisis del siglo III es un terreno abonado para el ejercicio de la polémica. Es tentador pensar en los antiguos romanos como una versión de nosotros mismos. Al igual que ellos, padecemos una fuerte crisis económica acompañada de baja natalidad que nos obliga a recurrir cada vez más al concurso de emigrantes de otras etnias, más prolíficas, pero, al mismo tiempo, imbuidos de ideas religiosas incompatibles con nuestro modus vivendi. Igual que en Roma la culpa del embrollo en que se encuentra hoy Occidente es de él mismo”.

Ataques a la población

Ennes establece, con el adecuado apoyo argumental, que la serie de acontecimientos que ha vivido y vive Europa, en forma de ataques contra la población en general, motivado por personas de origen extranjero, imbuidas de determinados sentimientos religiosos incompatibles con los de otras culturas, recuerda otros procesos históricos y recoge la cita del saqueo de Roma por los godos en agosto de 410 d.C:. “En la hora de salvaje licencia, cuando toda pasión se inflamaba y toda restricción se levantaba (…) se hizo una cruel matanza de los romanos; y (…) las calles de la ciudad se llenaron de cadáveres (…). Cuando los bárbaros se sintieron provocados por la oposición, extendieron la masacre indiscriminada a los débiles, los inocentes y los desamparados”.

Ennes concluye. “¿No nos ponen de manifiesto estas palabras las escenas que hemos visto en diversas ciudades occidentales durante estos últimos tiempos?  A lo largo de estos siglos, los historiadores del fin de la Era Antigua han estado de acuerdo con Gibbon sobre el carácter gradual del proceso. Y es que la formulación de Gibbon fue de una importancia fundamental; rompió simple e inequívocamente con todas las teorías cíclicas, místico-biológicas y metafísicas de la decadencia y afirmó con claridad el punto de vista naturalista. Había que buscar dentro del mismo sistema; no era algo transcendental y apocalíptico: el cumplimiento de una profecía o un eslabón de una cadena destinada a repetirse a lo largo de la eternidad; tampoco era algo fortuito, como los ataques bárbaros, ni un error de juicio por parte de un u otro emperador, o de unos asesinos respectivos.  Para Gibbon la causa era algo inherente, natural y proporcional al efecto producido. Este punto de vista ha sido confirmado ampliamente por nuestro propio análisis. Porque éste ha demostrado que el Imperio Romano no decayó a causa de una sola característica –el clima, la tierra, la salud de la población–, ni tampoco a causa de cualquiera de los factores sociales y políticos que desempeñaron un papel tan importante en el proceso, real de su decadencia, sino porque en cierto momento, se vio sometido a tensiones que toda la estructura de la sociedad antigua le impedía soportar”.

La situación actual

Resulta inevitable recordar el proceso que menciona el profesor Ennes con un hecho que ocurre estos días y que desborda todas las capacidades del Estado para asumirlo: Uno de cada dos inmigrantes ilegales que están llegando por cientos a Canarias son marroquíes, son jóvenes de buen aspecto, en edad militar y con móvil. Esta masa que crece sin para se una a los dos millones de magrebíes que ya residen en España, de ellos más de 10.000 menores no acompañados.

¿Puede España absorber a esta cantidad de marroquíes que crece en progresión geométrica de un día para otro? ¿Cuál va a ser su destino en un país donde una parte de su población ya vive en la pobreza y con una elevada tasa de paro?

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Uno de cada dos llegados a Canarias es marroquí.

Es bien cierto que, al margen de cualquier otra consideración, conmueve e indigna ver a cientos de personas, tiradas en los muelles, sin la adecuada ayuda y prestación de las atenciones mínimas de humanidad y la forma en que se ha procedido con ellas. Pero es inevitable que la población de Canarias esté alarmada y, si bien no se han producido incidentes, puede estallar un grave conflicto en cualquier momento, sin que se disponga de los medios necesarios para contenerlo. El traslado de esos inmigrantes a hoteles o a campamentos militares puede aliviar la situación provisionalmente, pero ¿y después qué? El Gobierno de Canarias pide que todas esas personas sean enviadas a la península, bien ¿y después qué?

Muchas de estas personas han expresado que su dese es llegar a Europa y trasladarse a países donde esperan encontrar mejores condiciones de vida lo donde tienen parientes. En ese sentido, muchos de los marroquíes y argelinos dicen que su objetivo es llegar a Francia; pero Francia devuelve a territorio español a todos los inmigrantes que hayan entrado a Europa por España, aplicando el llamado principio de “la última frontera”.

La implicación de Marruecos

Dada la creciente llagada de marroquíes, se ha sugerido que preciso que su país se implique en la suerte de sus nacionales y que el embajador del reino alauita debería ser convocado con el Gobierno para trazar un plan de repatriación y dar solución a un problema que es suyo y que España no puede resolver, a no ser que la Unión Europea se implique seriamente en la misma. La opinión pública está indignada por noticias como que, mientras los jóvenes huyen de su país, el Rey de Marruecos Hasan II se compra en París un palacio de 80 millones de euros.

Hace tiempo ya, que los organismos que estudian los posibles conflictos a los que tendría que enfrentarse España en un futuro dentro de las previsiones geoestratégicas, apuntaron a Marruecos, pero no creo que a nadie se le ocurriera pensar en este fenómeno gradual que ha sido calificado por algunos como “La segunda Marcha Verde”. No se debe olvidar que Marruecos acaba de ampliar sus aguas jurisdiccionales por acuerdo de su parlamento invadiendo el propio mar territorial de España que rodea las Canarias y que hacerse con estas islas, sus recursos y los de su zona económica es un viejo sueño de este país. Por cierto, que este episodio no ha tenido la adecuada respuesta por parte del Gobierno del doctor Sánchez.

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Estas personas no pueden ser abandonadas a su suerte.

Esto no son fantasías timoratas. Marruecos ha sabido aprovechar los momentos de debilidad de España para alcanzar sus objetivos. Ir colocado en Canarias a miles de sus ciudadanos jóvenes, en edad militar y buen aspecto recuerda otros episodios del pasado. ¿Están sólo de paso o pretenden estarlo o responden a otra estrategia, lenta, pero eficaz?

Por cierto, que conviene recordar ahora que Podemos ha propuesto repetidamente que España otorgue la nacionalidad, de modo rápido, sin los requisitos imprescindibles (mínimo conocimiento del idioma, historia y marco constitucional) y, en su caso reciprocidad y otros extremos a todos los inmigrantes legales o ilegales que residan en el país. Podemos, que tuvo un círculo musulmán, propone que se tenga trato especial con los marroquíes que acrediten ser descendientes de los moriscos e incluso que los extranjeros puedan formar en España partidos nacionales de sus países de origen. @mundiario