La estrategia del PSOE coincide con la del Gobierno

Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez habla desde la sede del PSOE tras su triunfo electoral. / Mundiario
El PSOE tiene una estrategia inclusiva, de Estado y de Gobierno. Que, respetando los acuerdos de coalición de gobierno, tiene un alcance que va más allá de estos mismos acuerdos.
La estrategia del PSOE coincide con la del Gobierno

La táctica resulta más fácil que la estrategia. Necesita menos explicaciones y pedagogía, y está más cerca del marketing político que la estrategia. Y eso la hace, muchas veces, confundirse con la estrategia misma. Por eso no es extraño que el artículo del editor de MUNDIARIO, José Luis Gómez, a cuyo hilo escribo este tercer y último comentario, atribuyera un carácter estratégico a unas hábiles maniobras tácticas de Pablo Iglesias, presentando su acuerdo con Bildu como el logro estratégico del Gobierno. En su intención podía estar inclinar la balanza de tal forma que en la ecuación de apoyo a los presupuestos no se incluyera Ciudadanos. Si ese movimiento hubiera tenido éxito, evidentemente habría alterado la estrategia del PSOE. Afortunadamente, al menos en la primera parte, no fue así.

El PSOE tiene una estrategia inclusiva, de Estado y de Gobierno. Que, respetando los acuerdos de coalición de gobierno, tiene un alcance que va más allá de estos mismos acuerdos. Inclusiva desde el punto de vista político y territorial. E implicando también el punto de vista internacional: léase, por ejemplo, en clave europea, y léase en clave de multilateralismo.

En el contexto de un parlamento fragmentado, e incluso excesivamente polarizado, el PSOE –si puede– no dará un paso sin buscar la alianza del PNV: es su clave de transversalidad, y aunque no tenga presencia en todo el territorio, tiene más representatividad respecto de significativos sectores de centro y de centroderecha que Ciudadanos. Es algo que suele pasarse por alto, pero que es digno de ser subrayado. Es un partido clásico de gobierno, que enlaza más con la representación de sólidos sectores empresariales, e incluso bancarios. Aunque lo hace de modo razonable, y con una perspectiva generalmente de buen gobierno. Para el PSOE ocupa políticamente el espacio de la “gran coalición” aunque, por ser un partido territorial no tenga ni los representantes necesarios ni la presencia general para resolver determinadas cuestiones de Estado.

En esa estrategia política inclusiva entraría –y da pasos en ese sentido– la posible participación de Ciudadanos, finalmente descartada. Pero este grupo tiene una herencia demasiado pesada, y no dispone de un liderazgo con suficiente tirón para desenfangarse fácilmente de las fuertes alianzas que ha formado con la derecha y con la extrema derecha. A ver si tienen ahora la inteligencia de mantenerse en el bloque de los presupuestos –el Congreso inició este lunes los cuatro días de debates sobre el proyecto del Ejecutivo–, sin caer en la trampa de los vetos cruzados. Y a ver si saben utilizar esa salida “de sus casillas” para lograr opciones de futuro, al margen del cepo de la derecha en que ahora están.

Una estrategia territorial inclusiva. Ya desde la moción de censura, los pasos que ha venido dando el Gobierno han ido hacia el establecimiento de espacios de diálogo con el independentismo catalán, con objeto de desactivar radicalismos sin vuelta atrás, y para armonizar algunas de sus reivindicaciones con el actual Estado de las Autonomías, y con un posible Estado federal futuro, que el PSOE ya definió hace siete años en Granada, y que sigue manteniendo en sus objetivos.

El regreso a Europa, tras aquel aberrante eje España-Polonia que se inventó Aznar, y tras la ausencia de Rajoy. Pedro Sánchez no está navegando mal en las procelosas aguas de una Europa conservadora en extremo; y eso se está demostrando en los réditos logrados, por ejemplo, con los fondos de reconstrucción europea, o con la PAC, e incluso con las cuotas de pesca. Hasta ha logrado una primera lectura de la CE favorable de los presupuestos. Y todo ello a pesar del estrambótico empeño de Pablo Casado por desacreditar a nuestro país en el ámbito europeo.

Y política inclusiva en el terreno social y laboral, con el claro propósito de recuperar el carácter Social de nuestro Estado de Derecho. No sólo la subida del salario mínimo y la pasada subida de las pensiones, sino la propia orientación de los presupuestos de 2021, o la reforma del sistema de pensiones, van en esa dirección. El propio consenso social, con patronales y sindicatos, está siendo unos de los ejes importantes de esta inclusión y de la transversalidad; aparte de un instrumento común para afrontar la crisis actual.

No quisiera aparecer aquí como un propagandista, sino tener en cuenta algo que normalmente se pasa por alto, muy especialmente porque los medios de comunicación, en la lucha por las audiencias, o en la defensa de determinados intereses, tienden a no poner de relieve. Como decía al principio, los temas estratégicos muchas veces no dan titulares ni generan sensacionalismo o emociones primarias.

Otra cosa es que la estrategia siempre encuentre camino, que no es fácil. Y menos en una situación de crisis sobrevenida, como la actual, y en una situación polarizada, muchas veces de manera forzada y artificial, y utilizada como un estilo de hacer política, o marketing político, precisamente para emborronar la estrategia del contrario. Y, por desgracia, en eso nos tienen. @mundiario

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