¿Están perdidos y confusos los políticos españoles con el proceso catalanista?

Artur Mas.
Artur Mas.

Cada vez son más las voces y autoridades que reconocen públicamente sentirse confusas sobre la complejidad e implicaciones del proyecto independentista liderado por el president Artur Mas.

¿Están perdidos y confusos los políticos españoles con el proceso catalanista?

Cada vez son más las voces y autoridades que reconocen públicamente sentirse confusas sobre la complejidad e implicaciones del proyecto independentista liderado por el president Artur Mas.

 

Con el debate independentista o secesionista (es difícil saber qué adjetivo usar) de Cataluña más caliente que nunca, son cada vez más las voces políticas que muestran en público su incapacidad de posicionarse claramente debido a la complejidad de la trama impulsada por el president Artur Mas y otras fuerzas.

Uno de los últimos iconos mediáticos en reconocer que el proceso es lo más parecido al argumento de la serie americana Lost (Perdidos) ha sido el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla. En su video inaugural como “youtuber”, el dicharachero dirigente se ha quejado de lo complicado que comienza a ser el “tema” catalán y ha pedido que los partidos (al menos los que se consideran “nacionales”) aborden con mayor atención los temas que en realidad requieren más protagonismo, como son el desempleo, la corrupción o el cambio climático.

Tener un objetivo claro

La reflexión de Revilla enfoca a un punto muy concreto del proceso catalanista: ¿hacia dónde va? O, siendo más concretos: ¿qué objetivo persigue realmente Mas? En su ambigüedad está la clave. ¿Desea la independencia o solo es una excusa para presionar de cara a conseguir una mayor autonomía fiscal? Sin un objetivo claro es posible que el proceso se encalle y fracase o que, al menos, los que siguen de cerca el proceso, es decir, los pro catalanistas, nacionalistas y todos los demás, pierdan definitivamente el interés por un argumento que no sabe a dónde va. Y eso es lo peor que le puede pasar a una serie, una historia o un ideal de nación.

Incluso aquellas naciones dentro de estados más grandes, como Escocia, teniendo muy claro su objetivo, fracasaron en el intento y es probable que se debiera a la ambigüedad, que es la causa de que las ideas pierdan atractivo. Primero hay que mirarse al espejo y convencerse, como sucede en los probadores de las tiendas de ropa. Si frente al espejo no estamos seguros, es mejor no comprar nada ni mostrarlo a nadie. Es mejor olvidarlo hasta que algo nos convenza aún más.

Los próximos factores decisivos
Al menos algunos pasos parecen claros. La CUP tiene un papel relevante para desatascar la situación actual, para lo cual hay de plazo hasta principios de enero. Pero, sin embargo, ya se perfila en el horizonte la fecha del 20 de diciembre, el día de las elecciones generales, como un punto decisivo sobre el que la sombra catalana será más alargada que nunca. ¿Por qué votaremos entonces? ¿Por la situación del país en su conjunto? ¿Para impulsar o frenar la propuesta de independencia de Cataluña? ¿Por la coyuntura económica? La respuesta la conoceremos en los próximos días. 

 

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