¿Está España preparada para un Estado federal sin un gobierno sólido y fuerte?

Mariano Rajoy.
Mariano Rajoy.

En España no todos conocen las competencias del Estado: las leyes que debemos cumplir por ser de rango superior como las leyes europeas lo son respecto a las españolas.

¿Está España preparada para un Estado federal sin un gobierno sólido y fuerte?

En España no todos conocen las competencias del Estado: las leyes que debemos cumplir por ser de rango superior como las leyes europeas lo son respecto a las españolas.

Cuando visionamos  películas norteamericanas nos damos cuenta de que, a pesar de la cantidad de leyes que diferencian a unos estados de otros, algunas tan importantes como la pena de muerte, el matrimonio homosexual, o múltiples de delitos, todos saben cuáles son la leyes federales, los delitos federales y la competencia de la policía federal. En la España del Estado de la Autonomías el sistema político es bastante parecido a un estado federal al estilo de Estados Unidos y mucho más al alemán, pero lejos de un conocimiento de las competencias del Estado central, se las ignora, no se respetan, y se desprecian hasta sus símbolos.

Dentro de las pocas competencias que no han sido ya transferidas y con la pequeña parte del presupuesto que se queda el Gobierno de la Nación para las competencias del Estado, hay leyes que sí tienen sentido que estén hechas para respeto de los derechos de los españoles con independencia de donde nazcan o donde residan. Dos puntos fundamentales son la salud y la educación, ambas transferidas pero que mide a todos los españoles por el mismo rasero, motivo por el cual no se debe enseñar cosas diferentes en contenido o tratar las enfermedades al libre albedrío. Esto viene a cuento de que la llamada Ley Wert, debe entrar en vigor y hay nada menos que diez CCAA que se niegan a aplicarla. Los argumentos son variopintos pero hay uno que destaca por encima de todos y en el fondo se reúne en "porque no me da la gana" o "porque gano simpatías y votos enfrentándome al Gobierno Central" que reacciona tímidamente diciendo "eso no se hace".

Debe quedar claro que no se trata de estar a favor o en contra de la Ley, ni siquiera de que haya usado un método adecuado para su elaboración porque parece evidente que la formación de nuestros jóvenes debería tener un marco logrado por consenso de todas las durezas políticas y no por imposición de una de ellas, pero si mal estuvo la manera de construir la Ley peor es la manera de destruirla. Si la oposición quiere dar ejemplo, debería utilizar cauces reglamentarios para hacerlo, especialmente ahora que es mas fuerte al tener el control de mas Comunidades. 

Hemos transferido tantas cosas, a destiempo, y de forma diferente, que ahora mismo sería más eficaz definir las competencias del Estado Central, lo que se considera intransferible, y del resto que las Comunidades cojan lo que quieren o dejen su administración delegada en el Gobierno central, lo que prefieran, lo mismo que también podría reunirse todos otra vez para la tan traída reforma constitucional y que configuren el estado autonómico, federal, confederal, simétrico o asimétrico, pero que lo hagan por consenso y que lo no transferido sea aplicado con firmeza y contundencia, porque el que cada uno haga lo que mas le conviene a su criterio, no es sostenible y denota una debilidad del Gobierno de España que raya en el miedo.

Y por cierto, que lo que acuerden y falte a los derechos básicos del ciudadano, sea sometido a referéndum, y que el resultado se respete hasta el próximo referéndum, porque acaba uno con la sensación de que no pinta nada.

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