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MUNDIARIO

Estados Unidos respalda la diplomacia inclusiva de Marruecos

La posición española ha quedado diluida. La ministra de Asuntos Exteriores se ha limitado a declaraciones de perfil bajo, recordando el mandato de la ONU pero dejando sin aclarar su grado de conocimiento de las decisiones marroquíes.

Estados Unidos respalda la diplomacia inclusiva de Marruecos
Sáhara Occidental.
Sáhara Occidental.

José Luis Méndez Romeu

Pedagogo y columnista.

En el breve plazo de una semana hemos conocido el respaldo de Estados Unidos a la integración plena del Sahara Occidental en el Reino de Marruecos, el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas entre éste y el Estado de Israel, la venta de armas norteamericana a las Fuerzas Armadas marroquíes, el respaldo de Francia a la decisión de Trump, calificándola de una visión realista y la cancelación de la cumbre hispano-marroquí, primera en un lustro. Además de la apertura de varios consulados occidentales en Dajla, antigua Villa Cisneros. Es inevitable considerar la existencia de un nexo entre todos los hechos citados.

Aunque el respaldo estadounidense a la posición política marroquí sobre el Sahara se ha presentado como una decisión típica de Trump, está lejos de ser una improvisación. El respaldo histórico de los distintos gobiernos norteamericanos al Estado de Israel, sólo conoce matices según cambian los Presidentes pero nunca se altera. Trump ha promovido el reconocimiento diplomático y la normalización de relaciones entre varios de los países del Golfo de Arabia y el enemigo secular israelita. Un paso hacia la distensión del  conflicto palestino enquistado durante siete décadas.

Por otra parte el alineamiento progresivo de Turquía con Irán está alterando la relación de fuerzas en Oriente Próximo. Arabia Saudí y sus aliados, al considerar la normalización diplomática con Israel, están reduciendo los frentes de conflicto  para centrarse en el que, objetivamente, es principal. La vocación internacional de turcos e iraníes, presentes en los varios conflictos de la zona, como Siria, Libia, Líbano o Azerbaiyán, sólo puede incitar a los demás países árabes a reconsiderar alianzas y prioridades estratégicas.

El respaldo de Estados Unidos y Francia a la posición marroquí está relacionado con la geopolítica de África occidental, donde el yihadismo ha conseguido establecerse sólidamente amenazando a varios Estados frágiles. La presencia militar francesa, gendarme de la zona, ha conseguido mantener la situación pero no revertirla. Se trata de países con niveles extremos de pobreza y subdesarrollo, estructuras estatales muy débiles, escasa población y enormes territorios. Marruecos es el país más desarrollado de la zona y el que mantiene una mayor relación con Europa. También el que tiene una larga frontera con un rival histórico, Argelia, que cuenta con el mayor ejército del continente.

Es precisamente Argelia el sostenedor principal del Frente Polisario, manteniendo en territorio argelino a unos 30.000 saharauis procedentes de la antigua provincia española, abandonada apresuradamente en 1975 tras un período de colonización efectiva muy breve. Argelia, dirigida desde su independencia en 1960 por las Fuerzas Armadas, enfrenta su propia agenda de problemas económicos y sociales pero internacionalmente se encuentra más alineada con Rusia que con Occidente.

La posición española ha quedado diluida. La ministra de Asuntos Exteriores se ha limitado a declaraciones de perfil bajo, recordando el mandato de la ONU pero dejando sin aclarar su grado de conocimiento de las decisiones marroquíes. Es posible que no fuese previamente informada de los detalles, pero es poco probable que no tuviese conocimiento del marco global de los cambios anunciados, pues a fin de cuentas España es aliado importante de Marruecos y de Estados Unidos. La cancelación de la cumbre hispano-marroquí, llega en el momento más inoportuno, con problemas de inmigración en Canarias y cierre de la frontera con las ciudades de soberanía. Es posible que sea un reconocimiento de la poca importancia de la agenda prevista aunque el mensaje es de incomunicación.

Finalmente, el Frente Polisario se encuentra ante la decisión estratégica más importante desde que decidió exiliarse en Argelia. Hasta ahora ha rechazado la autonomía política ofrecida por Marruecos, optando por mantener la llama de la independencia. La nueva realidad, unida a la masiva ocupación del territorio saharaui por residentes de origen marroquí, obliga a revisar tanto la estrategia como los objetivos últimos. La ONU que nunca ha dejado de sostener la Misión desplegada sobre el territorio, también mantiene vacante el puesto de enviado especial desde hace muchos meses, un reconocimiento tácito del punto muerto actual. Ninguno de los países implicados, España entre ellos, ha propuesto estrategia alternativa alguna. Es un conflicto aletargado que ahora Estados Unidos y Marruecos alteran profundamente. @mundiario