Los especuladores ansían la privatización de espacio público en la primera línea de costa coruñesa

El complejo en vías de privatización en A Coruña. / Google
El complejo en vías de privatización en A Coruña. / Google

Maniobras de este tipo sólo se habían hecho en tiempos de la dictadura de Franco. En A Coruña se llegó al extremo de que La Solana se construyó en la antigua playa de O Parrote. Ahora hay quien pretende privatizar el complejo.

Los especuladores ansían la privatización de espacio público en la primera línea de costa coruñesa

Somos legión los ciudadanos coruñeses  que recordamos nítidamente la playa de O Parrote como lugar de encuentro familiar –especialmente de los vecinos de A Cidade Vella–. En el pequeño arenal retozaban los niños después de que unas docenas de mariscadores a pie y a flote lograsen con mayor o menor éxito extraer almejas y algún que otro berberecho.

Todo esto acontecía en un terreno público que, por los años 60 del siglo pasado, una burguesía desnortada consecuencia del gobierno imperante del general Franco se empeñó en convertir en privado mediante una pura especulación económica que ponía a los pies del todavía flamante hotel Finisterre unas instalaciones deportivas -La Solana- de las que se servían los socios de la entidad y, naturalmente, los clientes del citado hotel.

Un terreno absolutamente público que, por obra y gracia del interés económico, se convertía en privado ante la resignación de una ciudadanía cuyo rechazo a la imposición ni siquiera se manifestaba en actos contrarios a la estancia veraniega del Caudillo -por la G. de Dios- en el Pazo de Meirás, las visitas habituales de la señora de Meirás a la casa Cornide o los actos protocolarios del entonces Jefe del Estado como la cena con la que el ayuntamiento –franquista, por supuesto– le agasajaba anualmente tras la celebración en el pazo de Meirás de un Consejo de Ministros  coincidente con el descanso veraniego de quien imponía otro tipo de descanso –ingreso temporal en prisión o bajo vigilancia contínua– de personas no afectas al Régimen que debían estar a buen recaudo durante la estancia del general en Sada.

El despliegue policial, especialmente de la Guardia Civil, era más que evidente en aquellos tiempos. Y ante tal cuadro, poco o nada de protesta podía producirse ante un hecho tan denunciable como era -fue- la apropiación indebida de un terreno público. Una actuación condenable que ahora la Autoridad Portuaria de A Coruña quiere elevar a la enésima potencia  poniendo precio a la venta a particulares, sin atender el derecho que el Ayuntamiento tiene no solo a recuperar ese terreno público hoy ocupado por La Solana, sino a cumplir con lo acordado en el Consejo de Administración de 30 de junio de 2016 de la mencionada Autoridad Portuaria.

El Ayuntamiento quiere que el usufructuario de esos terrenos, que no es otro que la Autoridad Portuaria, le facilite la adquisición de las instalaciones de La Solana, y el grupo parlamentario de En Marea así lo ha demandado en el Parlamento gallego a través de una proposición no de ley en la que exige la paralización de la venta de esos terrenos, facilitando a la ciudadanía coruñesa que su municipio se haga con unos terrenos que, sin duda, siempre han sido suyos.

La propia junta de gobierno del palacio de María Pita reiteró al consejo de administración de la Autoridad Portuaria la voluntad municipal de adquirir mediante adjudicación directa la parcela del complejo deportivo de La Solana. Caso perdido para la Autoridad Portuaria, incumplidora evidente del acuerdo reseñado porque lo suyo es, claramente, recaudar dinero con el fin de limitar en lo posible la enorme deuda que pesa sobre sus arcas por la construcción del puerto de punta Langosteira.

Xosé Lois Martínez,  coordinador del Grupo de Arquitectura e Urbanismo de la Universidade da Coruña (UDC), considera que "por primera vez desde 1850 se puede consumar la privatización de un espacio en primera línea de la costa en lo que es la ciudad histórica" y llama la atención a este respecto porque "este es solo el primer paso. Mañana puede ser que Correos venda su edificio porque necesita dinero; pasado mañana puede ser el hotel Atlántico. Que nadie piense que aquí finaliza la película: aquí comienza la película".

Los intereses económicos y especulativos no han cesado nunca. Ahora se ven favorecidos por un planteamiento que para nada beneficia a la ciudad de A Coruña

La Solana se construyó en la antigua playa de O Parrote. Como parece claro, terreno público. A partir de entonces, sucesivas ampliaciones que desembocan en la actualmente paralizada por el Ayuntamiento, actuación que, supuestamente, desencadena una reacción a todas luces contraria al interés de los coruñeses que han visto cómo el complejo deportivo pasó de ser un lugar de encuentro para determinada élite ciudadana a una sociedad que, debido a los problemas econòmicos surgidos en el seno de la misma, se ha visto obligada a ampliar el número de socios logrando de este modo, además de una financiación necesaria, una "popularización" de la entidad que no siempre ha sido bien recibida por lo que de "aquellas élites" quedaba.

Los intereses económicos y especulativos no han cesado nunca. Ahora se ven favorecidos por un planteamiento que para nada beneficia a la ciudad y sus habitantes, que ven cómo, además de La Solana y el hotel Finisterre, la Autoridad Portuaria pretende privatizar también los terrenos de los muelles de Baterías y Calvo Sotelo en una operación absolutamente especulativa que contribuirá a cerrar –todavía más– los espacios que siempre han sido abiertos al mar y por los que muchas  generaciones de coruñeses han paseado libremente.

Los especuladores ansían la privatización de espacio público en la primera línea de costa coruñesa
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