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Los españoles llevamos meses aguantando una campaña electoral larga y fraudulenta

Concluidas las elecciones autonómicas, empezó de hecho una nueva campaña electoral con el presagio de que Sánchez no quería cerca a Iglesias y las espectativas electorales de un PSOE embriagado.
Los españoles llevamos meses aguantando una campaña electoral larga y fraudulenta
Deseos. / Manel Vizoso
Deseos. / Manel Vizoso

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Manuel Olmeda

Manuel Olmeda

El autor, MANUEL OLMEDA, es colaborador de MUNDIARIO. Es profesor y analista socio-político. @mundiario

Probablemente me quede corto si asevero que media España dice o escucha con asiduidad la expresión “y lo que te rondaré morena”. Esa “morena” no se refiere a moza de pelo carbonado, ni tan siquiera de epidermis cuyo bronceado -agrario o playero- justifica un agosto ardiente en exceso. “Morena” alude a conceptualización mental: algo reiterado, ambiguo en el tiempo. Porque la campaña electoral para el 10-N, cuyo plazo oficial debiera ser ocho días, va a durar casi seis meses; concretamente desde el 27-M al 8-N. Estos políticos que sostenemos, salvo raras excepciones, se han desgañitado en airear el acuerdo, dicen, para acometer una campaña mínima al objeto de restringir unos cuantos millones y paliar parcialmente la situación de penuria social. Los acontecimientos visibilizan cuán hipócritas, indigentes e ineptos son.

Se requiere mucho descaro e impudor para anunciar algo y luego hacer aquello que supone un rédito personal olvidando cualquier compromiso ético. Personalmente, soy comprensivo, tolerante, porque la imperfección llena toda encarnadura humana. Sin embargo, rechazo la falsedad -siempre corruptora- como uno de los males vejatorios, terribles, onerosos. Todo individuo engañado pierde la esencia de su ser: libertad. Tal vez su mente siga siendo lógica; es posible que pueda aprehender todo conocimiento en un proceder supremo, pero será inútil. El método epistemológico viciado, pervertido, conduce irremisiblemente a juicios torcidos, fabulosos. Tal situación, junto al sustento dogmático aderezado con abundantes negligencias individuales, constituye la razón principal de la enraizada incuria política. Así les va a ellos y a nosotros.

Que toda sigla pretende conseguir la máxima venia -sinónimo de acatamiento- en periodo electoral es una verdad evidente. Asimismo, me parece inmoral, ignominioso, si para lograrlo deja jirones éticos y estéticos. Ocurre con todas ellas, y sin excepción. Creo objetivamente que la izquierda se alza algunos dedos por encima de la marca (medida que usaban los tratantes de caballerías, en mi niñez, para juzgar el atractivo del animal a vender sin por ello excluir ninguna flaqueza). Sánchez, como líder del partido más votado, adquiría la única responsabilidad para conseguir gobierno. El buen señor emplea tres meses mareando una perdiz que todo el mundo presumía de yeso. Al final, cae en la cuenta de que coaligarse con UP le hubiera quitado el sueño. Como colofón, echa la culpa a todo bicho viviente del bloqueo gubernamental, quitándose de encima cualquier “mosca” que pusiera en entredicho argumento tan necio. ¡Manda huevos!, que diría aquel.  

Armado de insólita desvergüenza, Sánchez -presuntamente- pone el Estado a su servicio sin complejos ni ataduras, asumiendo excesos con notable engreimiento. Desde marzo último, al menos, no acomete ningún acto que no tenga tinte electoral antes o después. Los llamados “viernes sociales”, viajes dentro y fuera, apariciones en medios audiovisuales, etc. tienen como finalidad básica amasar votos para mayor gloria del personaje. Compensa su ineficacia económica, social e institucional, donando en la ONU -verbigracia- ciento cincuenta millones de euros para el llamado Fondo Verde, sin haber cuantía presupuestada, con la inercia del “papista”. Pura tramoya que encandila al colectivo “progre”. Constituye una salida hábil para quien tiene el haber escaso al cierre del ejercicio contable. Luego vienen los santones de turno, políticos y comunicadores, deshaciéndose en aclamaciones a la inteligencia del prócer que facilita su cómoda vida, confundiendo conscientes, medio obligados, astucia maliciosa y clarividencia.

A falta de un mes todavía, han desatado la maquinaria del eslogan tan sugerente como falso. Veamos. El PSOE desea cegar al centro-derecha con “Ahora gobierno, ahora España”. La izquierda, incluyendo el ala más extrema, esa que él llama “izquierda a la izquierda del PSOE”, la tiene comiendo de su mano. Tal eslogan acumula dos falsedades. Sánchez no ha gobernado ni lo hará porque no sabe; a lo sumo presidirá (si lo hace) el Gabinete. Lo de “ahora España” eleva la farsa al grado sumo. ¿Cómo puede proclamarse patriota un individuo que permite los votos de independentistas y Bildu para ocupar La Moncloa? Esa génesis viene superada actualmente por pactos tácitos con los mismos. El PSOE, con su silencio cómplice para no contrariar a Sánchez, está invirtiendo su crédito discutible en un mal negocio. Rememoro que el Partido Socialista de Francia, en dos mil diecisiete, pasó de tener trescientos catorce diputados a solo treinta y uno. Ahora se está refundando. “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar”.

Vox, despellejando al PSOE, tiene de lema “España siempre”. Ahora mismo, nada que objetar. Ciudadanos, tras la variante a lo Macron que no parece servir para mucho, se decanta por “España en marcha”. Según todos los sondeos, la marcha que mejor le define es la fúnebre. El PP recurre a “por todo lo que nos une” que, de acuerdo con los amotinados del País Vasco y Galicia, debe ser muy poco. No obstante, Casado lentamente, sin prisas pero sin pausas, va consolidando un liderazgo complejo; le falta dar un segundo golpe de mano. UP y Más País aún no han encontrado el “abracadabra” electoral. Seguro que andan buscando la auténtica llave maestra.  

Mis amables lectores pueden advertir que solo un partido juega con ventaja, aunque cometa errores imperdonables. ¿Qué opinión les merece el desembolso de cuatro mil quinientos millones de euros que pondrá a cuenta el FLA -ahora- a disposición de las Comunidades Autónomas mediante reparto arbitrario? ¿Y bajar el número de peonadas para cobrar el PER? ¿Y aumentar el salario mínimo interprofesional a mil doscientos euros? ¿Y actualizar las pensiones con aumentos iguales al IPC? ¿Y la subida del dos por ciento en los sueldos de funcionarios? Vislumbro dos salidas: Todo es un cuento chino o los impuestos alcanzarían una cota asfixiante. En el otro extremo, también hay “tela”. Sirva de ejemplo esta noticia: “PP y Ciudadanos dejan solo a Vox exigiendo que se derogue la dictadura del catalán en las aulas de Baleares”. ¿Así sirven los justos intereses y derechos del ciudadano? Exacto; en todas partes cuecen habas.

Algunos no cambian. Dice Iceta: “El triunfo del PSOE el 10-N es la única opción para preservar el autogobierno catalán”. Verdadera declaración de intenciones. Lo siento, pero la larga campaña socialista me recuerda el video navideño de las burbujas espumosas que promocionaba cada año una marca de cava. Franco, cambio climático, feminismo. Nada con mucho sifón y lo que te rondaré morena.