España solo intervendrá en una operación en el mar Rojo en el marco de la OTAN o la UE
El Ministerio español de Defensa ha confirmado este martes que España no tiene planes de unirse de forma bilateral a la Operación Guardián de la Prosperidad, la iniciativa liderada por Estados Unidos para proteger los buques comerciales en el mar Rojo de los ataques de las milicias rebeldes hutíes, vinculadas a Irán, en su guerra contra Israel y que pone en peligro el comercio marítimo global.
Las autoridades españolas han señalado que la participación se consideraría solo bajo el mandato de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o la Unión Europea. La portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, reiteró esta posición en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, destacando que España no se sumará “de forma unilateral” a la fuerza naval internacional propuesta por la Administración de Joe Biden.
El jefe del Estado Mayor de la Defensa, almirante Teodoro López Calderón, participó en una videoconferencia convocada por el secretario de Estado de Defensa de EE. UU., Lloyd Austin. El lunes, Austin anunció que España, junto con otros nueve países, participaría en patrullas navales en el mar Rojo y el golfo de Adén como parte de la Operación Guardián de la Prosperidad.
Fuentes militares españolas han aclarado que la participación sería posible solo si la OTAN decide intervenir con sus flotas permanentes o si la UE modifica el mandato de la Operación Atalanta, actualmente centrada en la lucha contra la piratería en el Índico.
Mientras tanto, la Operación Atalanta intercambia información sobre los ataques desde Yemen contra barcos relacionados con Israel con buques estadounidenses y otros aliados en la región. La situación en el mar Rojo ha generado preocupaciones a nivel internacional, y los países de la UE están discutiendo cómo abordar este problema de manera conjunta y buscar una solución internacional.
Una coalición internacional para el mar Rojo
La situación en el mar Rojo se intensifica con los continuos ataques de la guerrilla de los hutíes que controla Yemen a cualquiera de los buques que transite la zona, generando preocupaciones sobre un posible colapso de los mercados internacionales y la expansión de una guerra regional tras el estallido del conflicto entre Israel y la milicia islamista palestina de Hamás.
En respuesta a los continuos ataques con misiles y secuestros de embarcaciones internacionales, Estados Unidos ha anunciado una misión naval de seguridad internacional denominada Operación Guardián de la Prosperidad. Esta coalición, liderada por Estados Unidos, ya ha recibido el respaldo de 10 países como el Reino Unido, Noruega, Italia, Francia, Canadá, Baréin, Países Bajos y Seychelles.
A pesar del anuncio de Washington, España ha descartado su participación, a menos que sea bajo el mandato de la Unión Europea (UE) o la OTAN. Francia también ha declarado su “libertad de acción” en la región fuera de esta coalición. La iniciativa busca contrarrestar los ataques de los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, que supuestamente buscan presionar para facilitar la ayuda humanitaria a Gaza con sus reiterados lanzamientos de misiles.
La misión, anunciada en Baréin por el secretario de Defensa de EE. UU., Lloyd Austin, se centrará en el sur del mar Rojo y el golfo de Adén, una región estratégica para el comercio marítimo ya que es la vía de entrada al canal de Suez en Egipto, uno de los cruces de mercancías clave del mundo. El control de los precios del gas y el petróleo también podría dispararse si no puede transitarse, ya que es la única vía que abastece a Europa a través de Asia en menos de un mes. A pesar del riesgo que supone la coalición, los hutíes han afirmado que no detendrán sus ataques, amenazando con operaciones continuas.
Las tensiones crecen en Oriente Próximo
Italia y el Reino Unido han sido los primeros en ofrecer buques de guerra para unirse a la Operación Guardián de la Prosperidad. Mientras tanto, importantes compañías navieras han optado por rutas más seguras, evitando el mar Rojo y el canal de Suez, debido a las amenazas de los rebeldes, lo que añade días adicionales de navegación alrededor del cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, una ruta ancestral en el comercio internacional que debe rodear todo el continente africano hasta su punto más austral y llegar hasta el norte de Europa después.
En un gesto para afrontar la situación, el puerto israelí de Ashdod ha manifestado su disposición para recibir barcos desviados desde el puerto de Eilat, en el mar Rojo, debido a las crecientes amenazas. Mientras tanto, Israel continúa con sus operaciones en Gaza, con el ejército anunciando el control de áreas clave, aunque la posibilidad de un alto el fuego no parece inminente.
La guerra en la región se vincula a las tensiones entre Israel y grupos respaldados por Irán, como los hutíes y Hamás. La escalada de violencia ha afectado significativamente al comercio marítimo y ha generado una respuesta internacional para contrarrestar la amenaza en el mar Rojo. @mundiario