España retrocede y cae tres puestos en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025
España obtuvo 55 puntos sobre 100 en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 de Transparency International, perdiendo un punto respecto al año anterior y descendiendo tres posiciones hasta el puesto 49 mundial. El retroceso refleja, según el informe, el estancamiento de las reformas estructurales anticorrupción y la creciente dificultad para alcanzar consensos políticos que impulsen medidas de transparencia.
España y la corrupción
- España baja tres posiciones en el ranking global y un puesto en la UE.
- La puntuación se sitúa en 55/100, lejos de los países europeos líderes.
- El informe alerta de falta de reformas estructurales, consensos políticos débiles y controles insuficientes en contratación pública.
El dato clave: descenso sostenido desde 2019
El Índice de Percepción de la Corrupción confirma una tendencia que se arrastra desde hace varios años: España no mejora su puntuación desde 2019. El resultado de 2025 —55 puntos— coloca al país en la posición 49 de 183 países, empatado con Chipre y Fiji y ligeramente por encima de Italia o Polonia, pero por debajo de Portugal y Eslovenia.
Dentro de la Unión Europea, España desciende al puesto 17 de los 27 Estados miembros, reflejando un deterioro relativo respecto a sus socios comunitarios.
Qué explica el retroceso
Transparency International señala varios factores estructurales:
- Insuficiente implementación de reformas anticorrupción, pese a avances legislativos recientes.
- Falta de consensos políticos estables que permitan políticas sostenidas en el tiempo.
- Déficits de transparencia y control en la contratación pública.
- Recursos institucionales limitados para aplicar las medidas aprobadas.
El organismo insiste en que el problema no se reduce a episodios concretos, sino a la necesidad de un enfoque “estructural y holístico” que consolide políticas de Estado permanentes.
Un fenómeno europeo y global
El retroceso español se enmarca en una tendencia más amplia. El informe detecta estancamiento general en la lucha contra la corrupción en la UE y un debilitamiento global de los mecanismos de rendición de cuentas. La menor presión internacional contra el soborno transnacional y las tensiones geopolíticas han contribuido, según la organización, a reducir los incentivos para impulsar reformas profundas en muchos países.
Impacto político e institucional: el descenso coincide con un contexto interno marcado por tensiones políticas y casos judiciales de alto impacto mediático, así como por dificultades parlamentarias para aprobar reformas estructurales. Aunque el Gobierno impulsó en 2025 un Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción con varias medidas, los expertos consideran que su alcance sigue siendo limitado y que requiere mayor dotación de recursos y continuidad institucional.
Lo que está en juego
Más allá de la posición en el ranking, el indicador refleja una cuestión estratégica: la confianza institucional. Países con mejores niveles de transparencia suelen atraer más inversión, presentan mayor estabilidad regulatoria y disponen de administraciones más eficientes.
El desafío para España, según el análisis de los especialistas, no pasa solo por aprobar nuevas leyes, sino por construir una estrategia nacional anticorrupción estable, consensuada y dotada de recursos, capaz de resistir los ciclos políticos y revertir una tendencia descendente que ya se prolonga durante varios años. @mundiario