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¿España con 23 ministros es más eficaz que Alemania con 16?

Lejos de caminar hacia una mayor independencia de la Administración de Justicia o de la Administración Institucional, la voluntad de ocupar espacios parece manifiesta. Mientras, en el lado opuesto, el Partido Popular  está reordenando sus filas para una etapa de confrontación.
¿España con 23 ministros es más eficaz que Alemania con 16?
Consejo de Ministros de Pedro Sánchez. / Mundiario
Consejo de Ministros de Pedro Sánchez. / Mundiario

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José Luis Méndez Romeu

José Luis Méndez Romeu

El autor, JOSÉ LUIS MÉNDEZ ROMEU, es licenciado en Pedagogía y columnista de MUNDIARIO. Exdiputado y exportavoz parlamentario del PSdeG - PSOE, fue conselleiro del Gobierno de Galicia y secretario de Estado del Gobierno de España. @mundiario

Alemania tiene 83 millones de habitantes y España, 47 millones. Territorialmente tiene 16 Estados Federales o Länder  mientras  España cuenta con 17 Comunidades Autónomas. El Gobierno Federal tiene 16 miembros y el Gobierno español, 23. ¿Es más eficaz España que Alemania? Subrayemos un dato complementario, el nivel de descentralización territorial es al menos tan elevado en España como en Alemania. De donde se deduce que el número de ministerios no obedece a la racionalidad administrativa sino a necesidades políticas.

Por decirlo en pocas palabras, el responsable directo de la inflación ministerial en España es el líder de Podemos que, al exigir cinco carteras para los suyos, obligó al Presidente del Gobierno a incrementar el número de carteras para mantener la proporción entre éstas y el número de escaños. Diga lo que diga el dirigente podemita, esto va de sillones para contentar a su hueste, desarbolada tras los decepcionantes resultados electorales.

Así se producen situaciones surrealistas. Lo que en Alemania es un único Ministerio, Educación y Ciencia, aquí son tres, algo que hasta el titular de Universidades ha reconocido que no le gusta. En la época de Adolfo Suárez, sin autonomías, también era un único Ministerio. Ahora con diecisiete consejeros de Educación los ministros afectados van a tener problemas para ocupar la agenda. Algo similar puede decirse de otros varios ministerios, desdoblados para mantener los equilibrios y para crear la ficción de que los ministros de Podemos tienen poder.

La legislatura comienza con un gesto de autoridad tal vez innecesario como es el nombramiento de la Fiscal General. Pedro Sánchez envía un mensaje contundente a la carrera fiscal, defendiendo su plena capacidad para elegir y despreciando las voces que lo consideran una politización máxima de la institución. La voluntad de domeñar al Poder Judicial se adivina tras el gesto que será seguido en próximas fechas, hoy ha insistido en ello, por la renovación de dicho órgano, para lo que el PP debe colaborar.

Lejos de caminar hacia una mayor independencia de la Administración de Justicia o de la Administración Institucional, la voluntad de ocupar espacios parece manifiesta. El contencioso catalán es solo la excusa para una operación que intenta fortalecer al Ejecutivo, tan débil parlamentariamente.

La prisa que parecía existir por formar Gobierno se ha diluido en una sucesión de gestos mediáticos, estirados para cubrir el máximo de tiempo. El goteo de nombramientos, las ceremonias vacías del traspaso de carteras, las fotografías posadas en La Moncloa, la solemnidad afectada para cubrir el vacío de proyectos inmediatos.

El PP y la confrontación

En el lado opuesto, el PP está reordenando sus filas para una etapa de confrontación. El abandono de dirigentes moderados, Samper en el País Vasco, Tejerina o Catalá en Madrid, deja a Casado rodeado de sus fieles pero más aislado socialmente. En Ciudadanos los intentos de encontrar hueco que hace su nueva dirigente apenas suscitan interés. Se les ha achicado tanto el terreno de juego que las buenas ideas no dan ya ni para un titular.

La situación económica es más robusta de lo que dicen los catastrofistas y ello permite que la sociedad observe con benevolencia el espectáculo político. No se esperan ni decisiones que crispen ni medidas de gran impacto. Es la administración de lo cotidiano lo que más preocupa, como la falta de personal médico, la ineficiencia del sistema educativo, el relativo fracaso de la política de atención a los dependientes y sobre todo la precariedad laboral, cronificada. Sería conveniente que el Gobierno renunciase a los objetivos pomposos para centrarse con humildad en lo inmediato, que es lo que afecta a millones de personas. @mundiario