Escrache: No es de extrañar que el hombre se exprese, va con su naturaleza
Escrache, ¿palabrota o consecuencia? No es de extrañar que el hombre se exprese, va con su naturaleza, desde los tiempos más remotos ha dejado constancia de esta capacidad. Movido por un montón de intenciones lo ha demostrado pintando, compitiendo, cantando y ¡oh! manifestándose.
La manifestación puede indicar alegría o decepción, celebración o reclamación y esta es precisamente la que nos ocupa: reclamar por estar decepcionados, esta es la cuestión.
Nuestra sociedad está muy cansada de tanto atropello a las libertades individuales y a la hipocresía esgrimida por sus dirigentes y sale a la calle porque considera que tanto ayudar a los demás -léase banca, partidos y alguna que otra empresa- se han olvidado de ella y le ha quedado cara de tonta.
Y nuestros representantes tan cerca del calor del poder y lejos de la realidad van condonando deudas a partidos, inyectando dinero donde les convenga, cambiando la Constitución a discreción, jugando a quien imputan hoy, fomentando el ahorro comprando divisas (barcenitas, pujolets o las antiguas roldanas todas negociables en el mercado secundario ) y no comprenden esta forma de expresión -“el escrache"-, ¡caramba¡, ¡caramba!
Si a poco que prestemos atención casi se les oye murmurar:
¡Huy! ¡huy! ¡huy! Qué horror ver a tanta gente sin el guión del partido.
¡Huy! ¡huy! ¡huy! Qué horror con lo bien que se está en casa.
¡Huy! ¡huy! ¡huy! Qué horror pensar que esa gente me pueda preguntar.
¡Huy! ¡huy! ¡huy! Qué horror ¡El escrache es una consecuencia!