Desconfianzas y escepticismo ante la puesta en marcha de la comisión de reconstrucción
La desconfianza y el escepticismo han privado en la aprobación de la "Comisión no permanente para la Reconstrucción Social y Económica tras la Covid-19”. A pesar de haber sido avalada por unanimidad, la instancia nace con desacuerdos sobre quién la presidirá y la ruta de los objetivos propuestos.
En esa línea, el PP tensa la cuerda y a propuesto que la presida la vicepresidenta segunda del Congreso, Ana Pastor; pero al PSOE y Unidas Podemos no les parece apropiado que los populares dirijan los trabajos; la iniciativa no cuenta con valor reglamentario, ya que aún ni se han elegido a los 46 miembros.
La comisión se constituirá posiblemente la próxima semana y tendrá que acabar su labor en dos meses, si no hay prórroga. Ahora bien, sobre su aprobación no hubo discrepancia, toda vez que fue el PP quien logró que el Gobierno aceptará su propuesta de traer al terreno parlamentario el debate de la crisis y el plan con los mecanismos económicos que se decidirán a futuro, ganando la partida al llamado nuevo Pacto de la Moncloa, que en principio era el plan del presidente de Gobierno, Pedro Sánchez.
Al tratarse de una comisión parlamentaria, sus 46 miembros se nombrarán de acuerdo con la representación de cada grupo en el Pleno del Congreso, con el mismo juego de mayorías y minorías. Sin duda, un problema inicial que deben encarar en lo inmediato. Aunque el otro punto álgido será la aprobación de los contenidos de la comisión.
Al respecto, el PSOE y Unidas Podemos, escribieron el plan de trabajo, dividido en cuatro asuntos: el reforzamiento de la sanidad pública; la reactivación de la economía y la modernización del modelo productivo; el fortalecimiento de los sistemas de protección social, de los cuidados y la mejora del sistema fiscal; y la posición de España ante la Unión Europea. Se trata de un programa de propuestas para integrarlas en leyes, normas y planes ya existentes.
Los partidos del Gobierno pretenden que los mismos sirvan para fortalecer áreas ante las debilidades que ha puesto de manifiesto la pandemia del coronavirus. Sin embargo, el PP presentará su propio plan en el que habrá parte de examen a la gestión del Ejecutivo. Claro está el PSOE y Unidas Podemos se opondrán a que esta instancia se convierta en una comisión de investigación al Gobierno. Para ello, les pedirán que soliciten una específica para ese objetivo de control parlamentario, otro punto de desconfianza entre ambos factores. Sin contar el impase surgido luego que el PSOE y Unidas Podemos saltaron a registrar su propuesta de forma unilateral, y sin hablar con nadie, lo que en el PP han visto como una poca voluntad de diálogo que tienen los socialistas. La duda y la desconfianza presentes en este nuevo escenario político en el cual el Gobierno intenta alcanzar consensos para avanzar en el plan de la España tras el coronavirus. @mundiario