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¿Es sostenible la tensión entre los ministros de Defensa y de Interior?

Solo corresponde al Presidente del Gobierno responder a esta pregunta, pero la inquietud y la preocupación ocupan al resto del gabinete y al Partido Socialista.
¿Es sostenible la tensión entre los ministros de Defensa y de Interior?
Conversación entre Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska. / Mundiario
Conversación entre Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska. / Mundiario

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Alfonso Villagómez

Alfonso Villagómez

El autor, ALFONSO VILLAGÓMEZ, columnista de MUNDIARIO desde su fundación en 2013, es doctor en Derecho por la USC y magistrado. Fue letrado del Tribunal Constitucional y asesor del Defensor del Pueblo. También formó parte del Gabinete del Ministerio de Justicia entre los años 2004 y 2008. Fue colaborador, entre otros medios, del diario Xornal de Galicia. @mundiario

Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska llegaron al entorno político de Pedro Sánchez por vías distintas, hasta confluir en su primer Gobierno, hace dos años. Los dos, como sabe todo el mundo,  proceden de la carrera judicial y, naturalmente, han compartido vivencias y experiencias juntos. Recuerdo la entrega en Bilbao del premio Sabino Arana a Margarita Robles  y la cena que compartimos con plena camaradería y amistad en un restaurante de la capital vizcaína.

Pero, el poder marca las distancias entre ellos ahora. No se trata solo de rivalidad interna sino de que el distanciamiento ya es un clamor de puertas afuera. La destitución por Fernando Grande-Marlaska del director general de la Guardia  Civil, Felix Azon, también juez y que había sido propuesto por Robles, ha señalado la línea roja en la relación. Margarita Robles, de la que en su condición de ministra de Defensa depende también la Guardia Civil,  decidió no asistir al solemne acto de toma de posesión de la nueva directora del Cuerpo que se celebró,  en enero,  en el patio de armas  de Guzmán el Bueno. Fue clamorosa su  ausencia y se expresó así de firma diáfana  el malestar de la ministra con su compañero de Interior.

Ahora, en el lamentable asunto del cese del coronel Pérez de los Cobos, Margarita Robles vuelve a dar inequívocas muestras de su malestar con Fernando Grande-Marlaska. No pronunciarse Robles  en defensa de su colega  ministro en un asunto de tanta relevancia política, no es solo un mensaje a navegantes, sino que esconde un desagrado brutal  en una materia que, como digo, también es responsabilidad de la ministra de Defensa.

¿Cuánto tiempo se puede cohabitar con una tensión permanente entre los ministros de Interior y de Defensa? Solo corresponde al Presidente del Gobierno responder a esta pregunta, pero la inquietud y la preocupación ocupan al resto del gabinete y al Partido Socialista.

Creo que la única salida a este conflicto personal irresoluble no puede ser otra que la salida de los dos del Gobierno de Pedro Sánchez. Quizá Margarita Robles hacia la presidencia del CGPJ, y Fernando Grande-Marlaska a la embajada de España en Estados Unidos. @mundiario