¿Es el momento de estudiar un cambio en la ley electoral?

Ley electoral.

La actual ley electoral predispone a desuniones, desencuentros, envidias o conflictos entre comunidades por el reparto de la tarta, cuando se ve que por tener votos bisagra se consiguen más cesiones.

"España es mucho más que el puente aéreo Madrid/Barcelona", dicen Feijoo (Galicia), Fernández (Asturias)  y Herrera (Castilla y León). Las tres comunidades (antiguo Reino de León) tienen reivindicaciones de financiación autonómica, ferrocarril atlántico o despoblación, presentadas en Madrid.

Ahora bien, según la ley electoral, como en esas comunidades no exista un partido político autonómico (no centrista) que consiga 5-6 escaños para ofrecer al pacto de gobierno (tal como hacen PNV, ERC o los canarios) no conseguirán nada.

Año tras año vemos las negociaciones, para formar gobierno o para aprobar los presupuestos, como momentos oportunos para que los pequeños partidos bisagra saquen tajada de esas negociaciones:

"Si quieres mis votos, me das tela". Así de crudo.

Sus comunidades reciben cientos de millones para diversas obras, para nuevas instituciones, cesiones varias de todo tipo, sin la menor vergüenza por parte de los partidos centralistas, compran sus poltronas con el dinero de todos los españoles para después cederlo a los que les apoyan.

La actual ley electoral propicia que aparezcan nuevos partidos regionalistas que puedan tener asiento en Madrid y desde allí defender los derechos de su autonomía, cosa que no hacen los diputados centralistas de las comunidades.

Vemos como los parlamentarios del PP y PSOE de Galicia, Asturias y Castilla León no pintan nada en las negociaciones, no protestan cuando los dineros se van para otras comunidades.

La ley electoral predispone a conflictos entre comunidades por el reparto de la tarta, cuando se ve que por tener votos bisagra se consiguen más cesiones.

Así que Feijoo, Fernández y Herrera, ante sus reivindicaciones: “Menos lobos, caperucita”, los votos de vuestras autonomías están cautivos por el centralismo, según la ley electoral.

Resumiendo:

¿Es el momento de estudiar un cambio en la ley electoral? Por ejemplo: proponer una ley electoral de listas abiertas, circunscripción de autonomías (no provincias) y a dos vueltas. Los electos sin disciplina de voto. @mundiario