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El error del ministro Marlaska fue no explicar la destitución por pérdida de confianza

De los Cobos, coronel jefe de la comandancia de la Guardia Civil de Madrid, ocupaba un cargo de libre remoción por el ministro, a propuesta de la directora general del cuerpo. Su caso pone de relieve que no existe una policía judicial propiamente dicha, dependiente en exclusiva de jueces y fiscales.
El error del ministro Marlaska fue no explicar la destitución por pérdida de confianza
Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska. / RR SS
Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska. / RR SS

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Alfonso Villagómez

Alfonso Villagómez

El autor, ALFONSO VILLAGÓMEZ, columnista de MUNDIARIO desde su fundación en 2013, es doctor en Derecho por la USC y magistrado. Fue letrado del Tribunal Constitucional y asesor del Defensor del Pueblo. También formó parte del Gabinete del Ministerio de Justicia entre los años 2004 y 2008. Fue colaborador, entre otros medios, del diario Xornal de Galicia. @mundiario

Interior destituyó a Pérez de los Cobos por “no informar de investigaciones” de la Guardia Civil, titula el diario El País, que añade: Una nota reservada pone en entredicho la versión mantenida por el ministerio de que no se interesó por el informe del 8-M. Vayamos por partes y veamos cómo funciona la policía judicial en la Guardia Civil y el error del ministro Marlaska, mientras sigue el escándalo mediático sobre el cese del coronel jefe de la comandancia de la Guardia Civil de Madrid, Diego Pérez de los Cobos. Todo por un maldito informe, que nunca se tuvo que haber realizado en una causa penal que no tiene contenido jurídico. No obstante, la juez del 51 de Instrucción de Madrid admitió una surrealista denuncia y acordó antes del estado de alarma un informe sobre el papel de la Delegación del Gobierno con motivo de las manifestaciones del 8-M. La encomienda de la juez se dirigía así a las mismas fuerzas de seguridad que dirige el Delegado del Gobierno investigado. Un informe innecesario e inútil,  que encaminado a constatar un hecho notorio, estaba condenado una levantar una polvareda al afectar directamente al Gobierno de la nación.

La jueza escogió la Guardia Civil para que le hiciera el informe, desechando al otro  cuerpo policial que naturalmente le correspondía. Pidió a la Guardia Civil  un refuerzo del sigilo y reserva, que legalmente está ya establecido, a los funcionarios de la unidad de policía judicial de la citada comandancia. Así,  llegó el encargo del juzgado a la comandancia de  Tres Cantos, con la advertencia de que no se tomaran mucha prisa, advertencia también inútil puesto que una vez declarado el estado de alarma, quedaron suspendidos los plazos administrativos.

La policía judicial de la Guardia Civil, antes que nada es un cuerpo armado sometido a una rígida disciplina jerárquica. Pero los guardias se transforman temporalmente en brazos ejecutores del juez del que dependen funcionalmente, sin dejar de estar sujetos orgánicamente a los mandos naturales. Esta esquizofrenia en la investigación puede dar lugar a los problemas políticos que ahora salpican al ministro Marlaska. Un ministro del Interior de un Gobierno que como es lógico estaba preocupado por el resultado de una investigación policial, que directamente le afectaba. 

Y aquí radica el error del ministro. Porque si bien estos guardias investidos de funciones judiciales tienen obligación de no revelar datos de la investigación, dependen de un coronel jefe del lugar en donde trabajan. Un alto oficial de la Guardia Civil, el coronel De los Cobos, que nadie puede creerse que no podía estar al tanto de una investigación de tantísima relevancia que se llevaba a cabo en su comandancia. Un coronel que,  por supuesto, es nombrado libremente por el ministro en relación de confianza. El ministro debió conocer directamente del mando policial el desarrollo del trabajo que realizaban los subordinados del coronel De los Cobos, y éste, obligación a dar cuenta al ministro. No del contenido y resultado de las investigaciones, que no podía legalmente conocer, pero si del informe mismo, de sus vicisitudes, de si se había finalizado y remitido a la jueza solicitante.

No existe en España una policía judicial propiamente dicha, dependiente en exclusiva de jueces y fiscales. Por eso, un tema menor, sin trascendencia penal, se ha convertido en la fosa de Marlaska. No hay vulneración de la división de poderes, lo que ha habido es un error del ministro al no explicar que,  sencillamente, había sido destituido al coronel por pérdida de confianza, y porque, en definitiva, se trataba de un cargo de libre remoción por el ministro, a  propuesta de la directora general de la Guardia Civil. @mundiario