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ERC y el PSOE confirman avances en las negociaciones pero la investidura sigue lejana

Una reunión en total hermetismo y de la que no se sabe más que un escueto comunicado ha dejado avances en el encauce del conflicto político catalán, pero, pese a la postura del PSOE, la formación del nuevo Gobierno podría atrasarse hasta el año entrante.
ERC y el PSOE confirman avances en las negociaciones pero la investidura sigue lejana
Marta Vilalta, portavoz de ERC. / Twitter
Marta Vilalta, portavoz de ERC. / Twitter

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

El autor, HÉCTOR ANTONIO MORALES, es colaborador de MUNDIARIO. Se formó en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. @mundiario

El PSOE y ERC han dado un gran paso hacia adelante en las negociaciones bilaterales, cuya tercera reunión se celebró este martes. Tras un cónclave de dos horas y media, las dos agrupaciones celebraron avances en la "definición de los instrumentos necesarios para encauzar el conflicto político sobre el futuro de Cataluña”. Las reuniones seguirán un tiempo más y El País cita a fuentes en ambos partidos para explicar que las mismas se celebrarán para discutir la investidura de Pedro Sánchez. De hecho, hasta Junts per Catalunya se ha subido al proyecto al anunciar que retirará una moción sobre autodeterminación en el Parlament para quitarle una piedra de los zapatos a socialistas y republicanos.

La negociación a dos bandos no tiene nada que ver con la de 1996 entre CiU y el Partido Popular, a la sazón encabezado por el también entonces presidente José María Aznar. De entrada, el punto de encuentro: la sede del Gobierno del Área Metropolitana de Barcelona, contrastando con el lujoso Hotel Majestic, y aparte el casi absoluto hermetismo al punto que los participantes escaparon por una puerta trasera para evitar dar declaraciones a los medios.

En retorno de una inexistente conferencia de prensa, los partidos emitieron un comunicado conjunto. "Constatamos avances en la definición de los instrumentos necesarios para encauzar el conflicto político sobre el futuro de Cataluña, que deseamos abordar desde el respeto y el reconocimiento institucional mutuo. Durante la reunión se ha tratado sobre la recuperación de derechos sociales, civiles y laborales, donde destacamos coincidencias notables”, apunta el texto en cuestión.

Nada parece escaparse de los límites de la razón y de la lógica, pero sí que parece ser que son los catalanes los que llevan el control de la situación. Con el independentismo sobre sus hombros metiendo presión, es importante lo que decida Junts per Catalunya, el partido de Carles Puigdemont, que de momento ya colaboró retirando la moción de autodeterminación que pretendía discutir en la Cámara autonómica el miérco.es.

Pese a que todo apunta a que la investidura se celebre el año entrante, en Ferraz y La Moncloa nadie quiere descartar ningún escenario. "Nadie está en ninguna operación de retraso ni de prisa", explicó Carmen Calvo, vicepresidenta en funciones desde Madrid, justo antes de que se diera por finalizada la reunión en Cataluña.

Los negociadores de ambos partidos se dieron cita a las 10 de la mañana en la Zona Franca de Barcelona. Se convocó incluso a una conferencia de prensa al mediodía. En el perímetro del punto de reunión, había apenas un grupo discreto de periodistas sentados en el suelo esperando por algún momento relevante para reportarlo.

Ya el lunes los negociadores habían celebrado una cita de fogueo. "No se puede negociar con prisas y el posible acuerdo será en enero, porque vemos complicado avanzar en los próximos días”, dijo Marta Vilalta, portavoz de ERC. En el partido independentistas se espera que el Tribunal de Justicia Europeo de su fallo sobre la inmunidad de Oriol Junqueras como eurodiputado y que se aclare su condición penitenciaria. Eso sucederá el 19 de este mes. El PSOE cree que hay tiempo para investir a su líder antes de 2020.

“Vemos muy lejos que la investidura pueda ser antes de fin de año. Hay cuestiones que tienen que pasar y que influyen”, dijo la portavoz, que es parte del equipo negociador de los catalanes. La postura de ERC no es nada abnegada, por lo que deja muchos pendientes al PSOE. Los socialistas ya tienen casi asumido que al final los catalanes necesitarán más tiempo y argumentos para dejarse convencer de pasar del no a la abstención. Como sea, se niegan a aceptar que el pleno de investidura se retrase más allá del 29 de diciembre.

La ubicación en la Zona Franca de Barcelona, un sector industrial periférico de la capital de Cataluña con apenas cobertura de transporte público y al que acuden nada más trabajadores y camiones, se eligió a fin de evitar cualquier manifestación. Por eso, el cónclave se llevó hasta la administración supramunicipal que aglutina a los municipios cercanos a la capital y que preside Ada Colau.

El Rey ya inició el martes una nueva ronda de consultas a fin de saber si Pedro Sánchez es su elegido para formar Gobierno y con la decisión de ERC todavía en el aire. Esta será la tercera vez que el monarca reciba a los jefes de ambos partidos para sondear sus posiciones ante la investidura. @mundiario