Si quieren hablar de Franco hablaremos aunque no era en absoluto necesario

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Pedro Sánchez, presidente de Gobierno; y Francisco Franco. / RR SS.

No más de cincuenta o cien neofalangistas acudían cada año al Valle de los Caídos para visitar la tumba de Franco. Ahora se han empeñado en resucitarlo y hacerlo popular.

Si quieren hablar de Franco hablaremos aunque no era en absoluto necesario

No es por falta de razones que se le quiera desalojar de su tumba ya que Franco ni es un caído ni pidió jamás ser enterrado allí, pero cuando para ser ex-combatiente o para haber vivido la República se necesita tener más de cien años, parece que es la historia quienes deberían ocuparse de tratar esos temas sin despertar filias y fobias con el fin de atraer adeptos de forma emocional. ¿Qué importancia tiene donde estén sus huesos? ¿Acaso Rusia es comunista por mantener la tumba de Lenin, Italia es fascista por visitar la casa de Mussolini o Francia imperialista por tener un mausoleo de Napoleón?. Probablemente todos tenemos algún antepasado muerto o represaliado en alguno de los bandos o en los dos como suele suceder en las guerras civiles donde uno ha de luchar por mantenerse vivo él y su familia, pero también podríamos encontrar algún pariente en la guerra de Cuba o cualquier otra ¿No habrá llegado la hora de pasar página?

Si pese a todo queremos juzgar la historia es imprescindible no hacerlo con los ojos de hoy sino trasladarnos 90 años atrás y preguntarnos si el Alzamiento Nacional como lo denominó un bando o el Golpe de Estado como lo denominó el otro, se había hecho necesario, si tenía apoyo popular y si, en caso de ser necesario un cambio de rumbo, había o no había soluciones menos cruentas. Para ahondar en esto es imprescindible analizar primero si el intento de golpe militar que degeneró en guerra civil, se realizó contra la República como sistema político, contra el Gobierno del Frente Popular o contra los hechos que se estaban produciendo, lo que habitualmente se denomina para restablecer el orden. Contra la República no parece lo más probable porque Franco, que había unificado todas las fuerzas "alzadas"  bajo su mando al morir los promotores del golpe, Generales Sanjurjo y Mola, en accidente de aviación, siempre se mostró republicano dando muestras de ello durante el intento de golpe de estado revolucionario de 1934, y además el líder del golpe, el General Sanjurjo, fue quien propició la República al afirmar que si se proclamaba el ejército no intervendría como así fue a pesar de que los monárquicos iban ganando las elecciones locales como reconoció el Gobierno republicano aunque nunca se terminó el escrutinio. Por último Franco ganó la guerra porque obtuvo más apoyo de Hitler y Mussolini que el Frente Popular de Stalin, y no trató de restablecer la monarquía porque ni le había gustado Alfonso XIII ni le gustaba su hijo D. Juan por liberal.

Si el Alzamiento fuese contra el Frente Popular sería más lógico pues todos los partidos y grupos que apoyaron el Movimiento odiaban el comunismo y recordemos que el PCE era leninista y pro-estalinista  ya que la izquierda pensaba entonces que Rusia era el paraíso, el modelo a seguir vía revolucionaria, no democrática, y que también el PSOE era marxista entonces. Pero más que alzarse contra el Frente Popular, que en aquel momento no se sabía que había ganado de pucherazo, es más fácil imaginar que el golpe lo propician los hechos, las revoluciones que ponen en marcha socialistas, comunistas y anarquistas, cada uno la suya. No era imaginable que el PCE, que en las primeras elecciones republicanas solo obtuvo un escaño y en el conglomerado popular 17, fuese el enemigo a temer aunque es innegable que Franco tenía claro adonde llevaba el comunismo como luego se comprobó en medio mundo. Todo parece indicar que son los hechos, los movimientos revolucionarios que acabarán matándose entre ellos en una guerra interna, las matanzas de religiosos, la quema de iglesias, el asesinato de ricos, o el atentado contra Calvo Sotelo, que se dijo el detonante  que pudo ser el empujón que necesitaba Franco para sumarse al Golpe pero es evidente que éste ya se estaba preparando desde mucho antes. 

La Guerra deberíamos dejarla a los historiadores porque han pasado 80 años y ponerse ahora a discutir si mataron más civiles los bombardeos alemanes sobre Guernika o los rusos sobre Cabra, por ejemplo, es absurdo, y en la retaguardia, el lugar donde los partidos minoritarios, Falange y PCE, se dedicaban al ajusticiamiento por su cuenta, tampoco es fácil contar los muertos. Lo que si es evidente es que en la posguerra todos los condenados y ajusticiados eran del bando republicano lo mismo que los juzgados  en Nuremberg eran todos nazis, y no porque los rusos o americanos no hubiesen cometido bobardeos innecesarios, asesinatos y violaciones masivas, sino simplemente porque eran los vencedores. El error de Franco cara a la historia fue perpetuarse en el poder en 1947 en base a un reférendum sin oposición porque los teóricos votantes del no estaban muertos, en la cárcel o en el exilio. El aislamiento que sobrevino solo fue roto por la Argentina de Perón pero lo que de verdad salvó al franquismo fue el marxismo-leninismo que es lo que provocó que USA eligiera España  como el país para instalar las bases de la OTAN, a la que no pertenecíamos, porque.nada une tanto como un enemigo común y la Guerra Fría junto al clima, los precios y la seguridad, haría caer a España en el bando Occidental.

Franco es hoy un hecho histórico y mal hicieron en resucitarlo y más absurdo es negar sus logros, solo hay que entrar en las ciudades y pueblos y contar los barrios y viviendas sociales del franquismo que vendían a gente humilde por un módico alquiler, y  compararlas con las de los 40 años de democracia, o ver cómo España sube de ser un país de alpargata, la 33 potencia del mundo, a ser la octava y bajar ahora al piesto 13.  Para estar en contra de las dictaduras, para defender la democracia y luchar por las libertades sobran argumentos sin necesidad de ninguna memoria histórica porque destruir el pasado no construye el presente. El problema es que hoy algunos partidos no saben cual es el enemigo común, el enemigo vivo, y que con la misma intensidad con que el franquismo defendió los Principios del Movimiento y sus Leyes Orgánicas, se debería defender hoy la Constitución, la más democrática que ha conocido España, y darse cuenta que el enemigo hoy es quien no respeta la Carta Magna ni los caminos establecidos para su mejora, lo que requiere mayorías cualificadas capaces de lograr amplios consensos sin colores... como en 1978. @mundiario

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