El equipo de Biden observa de reojo posibles deslealtades de la vicepresidenta Kamala Harris

Kamala Harris durante una alocución. / IG @VP
Kamala Harris durante una alocución. / IG @VP
La primera mujer de la historia en llegar a la Casa Blanca es la peor vicepresidenta de los Estados Unidos en décadas, según todos los sondeos.
El equipo de Biden observa de reojo posibles deslealtades de la vicepresidenta Kamala Harris

La primera mujer de la historia en llegar a la Casa Blanca está pasando sin gloria por su puesto de vicepresidenta de los Estados Unidos de América, al menos es lo que se desprende de las encuestas tanto del ala conservador (los republicanos) como del liberal (demócratas). Unos le dan la peor nota dada a un vicepresidente en 50 años, los otros le dan la peor nota dada a un vicepresidente en 30 años. De un modo u otro, Kamala Harris suspende y con ella las esperanzas y la algarabía surgida tras su mandato, momentos en los que se llegó a insinuar por parte de cierta prensa que ella sería quien se alzase con el liderazgo del partido demócrata en los siguientes años.

Que el puesto de vicepresidente de EE UU es un cargo vacío de poder es vox populi, también que los vicepresidentes suelen ser peor valorados que sus jefes, los presidentes, pero Kamala se ha afanado en darle sentido práctico al puesto. Sin embargo, la primera mujer de la historia en llegar a la Casa Blanca es también la peor profesional política en valoraciones en décadas. Según los sondeos de YouGovAmerica, un 50,8% de la población ve desfavorable su desempeño como vicepresidenta, mientras que un 42,2% lo estima favorable y un 7% no sabe, no contesta.

Ahondando algo más en dichos sondeos, resulta interesante descubrir que, entre los demócratas, al 73% de las mujeres (demócratas) les gusta Harris frente al 63% de los hombres demócratas que afirman lo mismo. Las mujeres republicanas solo la apoyan un 4% y al 10% los hombres republicanos les gusta Harris.

Por su parte, el presidente Joe Biden tiene una popularidad algo mayor entre ambas alas políticas (el 83% de las mujeres demócratas lo apoyan y el 79% de los hombres demócratas; las mujeres republicanas le dan un 7% de su apoyo y los hombres republicanos un 12%)

Realmente nada nuevo si seguimos la máxima antes indicada de que los vicepresidentes suelen ser peor valorados que sus jefes, los presidentes, a pesar de que se pretenda apuntar a la brecha de género para explicar dichos resultados.

Según revela esta semana CNN, existe una compleja realidad dentro de la Casa Blanca y la propia vicepresidenta ha dicho a varios confidentes que se siente limitada en lo que puede hacer políticamente. Es mas, por parte del equipo del presidente Biden están muy pendientes a las señales de deslealtad, especialmente de la vicepresidenta. Los cuchillos están en alto en el propio seno demócrata de la Casa Blanca y las filtraciones a la prensa han comenzado. Varios asesores han acusado a Kamala Harris y su equipo de estar “descentrados”, incluso han indicado que dan a Harris “por perdida”. La polémica ha sido tal que el portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, ha tenido que dar una rueda de prensa expresando que “el presidente eligió a la vicepresidenta porque sentía que era la persona adecuada para tener a su lado y gobernar el país […] Es una socia clave, una líder inteligente, alguien que ha hecho cosas importantes”.

La propia Kamala Harris se ha quejado en público en diversas ocasiones de que ser la primera mujer, y la primera mujer de color, en un cargo electo nacional, algo histórico en EE UU, le ha supuesto un escrutinio desmesurado y no se le perdonan ni siquiera los pequeños errores.

La propia Kamala Harris se ha quejado en público en diversas ocasiones de que ser la primera mujer, y la primera mujer de color, en un cargo electo nacional, algo histórico en EE UU, le ha supuesto un escrutinio desmesurado y no se le perdonan ni siquiera los pequeños errores.

Harris tiene asignados 2 asuntos importantes para Estados Unidos: la contención de la inmigración en la frontera y la aprobación de la Ley para el Pueblo que tiene que ver con el derecho al voto. La inmigración es un tema poco popular porque tiene que ver con el drama humano, y por tanto, es una tarea ingrata para la vicepresidente Harris que no logró nada con su “no vengan” dicho el pasado mes de junio en Guatemala. La cifra de inmigrantes del triángulo Norte (Honduras, Guatemala y El Salvador) aumento, sin embargo, un 11%. También aumentaron, por tanto, las detenciones en la frontera: más de 1,7 millones de detenciones por parte de las autoridades del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés) se realizaron en los últimos 12 meses.

Con la Ley para el Pueblo tampoco está teniendo mucho éxito. A principios de noviembre dicho proyecto de ley se topó con el bloqueo de los senadores del Partido Republicano y el proyecto no superó la barrera de 60 apoyos que necesitaba para que fuera considerado en el hemiciclo de la Cámara Alta.

Esta legislación demócrata busca, según explican los liberales, contrarrestar las restricciones al voto que han impuesto en los últimos meses los republicanos a nivel estatal con la aprobación de 33 leyes en 17 estados que limitan el sufragio de hispanos, afroamericanos y personas con menos recursos económicos, que ya acuden a las urnas en menor proporción. Y es que, en EE UU no existe un sistema electoral central y cada estado fija sus propias normas electorales.

Para muchos analistas políticos estadounidenses, Kamala Harris no podrá ganar la batalla para ser la próxima líder demócrata. Actualmente no parece estar demostrando gran capacidad para resolver problemas, pero en política todo puede cambiar de un día para otro y una buena campaña de marketing dar la vuelta a las encuestas. Que se lo digan a la propia Harris de hace casi un año cuando fue portada de la revista Vogue y en donde declaró que “siempre me digo que puede que sea la primera en hacer muchas cosas, pero me aseguraré de no ser la última. Pienso en mis pequeñas sobrinas, que solo conocerán un mundo donde una mujer es vicepresidenta de los Estados Unidos, una mujer de color, una mujer negra, una mujer con padres que nacieron fuera de los Estados Unidos”.

Quizá vaya siendo hora de dejar de poner en primer plano el género de la persona, cuando este es femenino, para dar mérito a sus éxitos y centrarse solo en esos éxitos, puede que incluso la propia Harris sienta menos presión por ser mujer. @opinionadas en @mundiario

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