El encuentro de Sánchez y Scholz muestra dos socialdemócratas distintos y discrepantes

El canciller de la República Federal de Alemania, Olaf Scholz, firma en el libro de honor en presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / Pool Moncloa / Borja Puig de la Bellacasa
El canciller de la República Federal de Alemania, Olaf Scholz, firma en el libro de honor en presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / Pool Moncloa / Borja Puig de la Bellacasa

La trayectoria y perfil político de ambos, su posición ante las reglas fiscales de la UE y la composición de sus gobiernos son algunos de los puntos que evidencian la distancia que separa a los dos dirigentes.

El encuentro de Sánchez y Scholz muestra dos socialdemócratas distintos y discrepantes

La visita de Olaf Scholz a España del día 17 de enero se vendió como la “conjunción planetaria” que iba a cambiar el destino de Europa, pero la sintonía entre él y Pedro Sánchez es manifiestamente mejorable y son evidentes sus diferencias de pensamiento y de forma de gobierno.

La primera es su perfil y trayectoria política. El canciller alemán fue ministro de Finanzas de Angela Merkel. Su ideología socialdemócrata no le impidió participar en un gobierno del centro derecha para dotar a Alemania de un ejecutivo estable y mantenerla como cabeza tractora de la Unión Europea. Supo armonizar sus intereses partidarios con el acuerdo para la gobernanza y el devenir de la nación.

El presidente Sánchez antes de llegar al Ejecutivo fue el abanderado del “no es no” al Gobierno (“que parte del no no entiende, señor Rajoy”), tuvo a España bloqueada durante dos años implicada en varios procesos electorales. Desde que está al frente del ejecutivo, en lugar de sentarse con el primer partido de la oposición para hablar de los problemas de España, le pide “apoyos patrióticos” sin consultarlo previamente y cuestiona su papel de discrepar y fiscalizar la acción del Gobierno.  

En la praxis democrática no se entiende que el presidente del Gobierno y el líder de la oposición lleven meses sin hablar. Es verdad que en este distanciamiento también tiene su parte de culpa el señor Pablo Casado y su partido que, a veces, hacen una oposición más visceral que como alternativa a las políticas del Gobierno. Pero la iniciativa del diálogo corresponde al presidente.  

las reglas fiscales de la UE

Scholz y Sánchez también discrepan sobre el Pacto de Estabilidad y las reglas fiscales de la UE, ahora en suspenso. El canciller dice que “el Pacto nos ha dado el marco para contar ahora con un fondo de recuperación y sobre esa base caminará Europa en los próximos años”, dicho en román paladino, Scholz es “un nuevo canciller para la misma Alemania” de Angela Merkel y defiende la disciplina fiscal que obliga a contener el déficit y la deuda.  


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Para el jefe del Ejecutivo español “las reglas fiscales son complejas y difícilmente cumplibles en el contexto de la pandemia y hay que reformarlas, flexibilizarlas… aún quedan importantes estímulos que realizar”. Países del sur también abogan por esa reforma pero, escuchando a Scholz, el Gobierno de España debería iniciar una “transición suave” del festival desordenado del gasto público hacia la disciplina fiscal que, si sigue la espiral de la inflación, acabará imponiendo el Banco Central Europeo.  

La tercera diferencia está en la composición de sus gobiernos. Scholz gobierna con liberales y verdes, dos partidos que respetan el Estado de Derecho y coinciden en hacer grande a Alemania donde es impensable que aparezca un Garzón o varios ministros reclamando la autodeterminación de un estado.

Olaf Scholz apareció en Madrid casi como una reencarnación de Angela Merkel mostrando el rigor y la seriedad alemanas.

Por contra, Sánchez conformó una coalición radical con los comunistas de Podemos y gobierna con los apoyos de Esquerra Republicana (ERC), que declaró la independencia de Cataluña y amenazan con volver a hacerlo, sus dirigentes fueron condenados por sedición y malversación e indultados en contra del criterio del Tribunal Supremo. Gobierna también con el apoyo de Bildu, blanqueado por el presidente como socio preferente a pesar de que homenajea a terroristas y no condena sus crímenes. ¿Alguien imagina al canciller pactando o buscando apoyos para gobernar en partidos que desprecian e incumplen la Constitución y quieren destruir el Estado alemán? 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el canciller de la República Federal de Alemania, Olaf Scholz, se saludan a la llegada de este a La Moncloa. / Pool Moncloa / Borja Puig de la Bellacasa (1)

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el canciller de la República Federal de Alemania, Olaf Scholz, se saludan a la llegada de este a La Moncloa. / Pool Moncloa / Borja Puig de la Bellacasa 

 

Scholz en Madrid, la reencarnación de Merkel 

Hay más diferencias. Mientras Scholz es un abanderado del rigor democrático, Sánchez respeta poco el orden constitucional -recuerden la inconstitucionalidad de los estados de alarma-, huye del Parlamento, dice una cosa y poco después la contraria, margina al Jefe del Estado, intentó controlar el poder judicial, acaba de excluir de un briefing sobre los fondos europeos a medios de comunicación que considera poco adictos, no corta la rebelión de Esquerra contra el castellano, la transparencia que iba abanderar brilla por su ausencia…

En conclusión, Olaf Scholz apareció en Madrid casi como una reencarnación de Angela Merkel, mostrando el rigor y la seriedad alemanas. Mientras, Pedro Sánchez camina con el único objetivo de permanecer en el poder a cambio de conceder lo que pidan sus socios a los que “les importa un bledo” la gobernabilidad de España.

De momento, el país puede con todo, pero la herencia política y económica que va dejar será envenenada y quizá inasumible. @mundiario

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