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En la CDU de Merkel, Casado ya habría abandonado la política

A pesar de que existía una investigación judicial en marcha, la mayoría de las personas que conformaron el cuerpo electoral del reciente congreso del PP apoyaron su elección como presidente del partido.

En la CDU de Merkel, Casado ya habría abandonado la política
Pablo Casado. / Twitter
Pablo Casado. / Twitter

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Suso Veiga

Suso Veiga

El autor, SUSO VEIGA, es profesor de la Facultad de Económicas de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Portavoz económico del BNG en el Parlamento de Galicia entre 1993 y 2005. Asesor del Gabinete de la Vicepresidencia de la Xunta de Galicia desde setiembre de 2005 hasta abril de 2009. Columnista político de MUNDIARIO. @mundiario

En los primeros meses del año 2011 dimitió como ministro de Defensa en el gobierno de Angela Merkel, Theodor Zu Guttenberg, como consecuencia de una información periodística en la que se revelaba que había plagiado una parte de su tesis doctoral.Se trataba de un político joven -39 años- con un elevado índice de popularidad -70%- que le proporcionaba un futuro muy prometedor en el partido conservador alemán.

Un año más tarde, la responsable de Educación en el ejecutivo de Merkel, Annette Schavan, tuvo que dejar su puesto por el mismo motivo: una denuncia pública de plagio en sus trabajos académicos. En ambos casos no hubo intervención judicial previa que provocara semejantes abandonos.

El contraste con Pablo Casado es muy significativo. A pesar de que existía una investigación judicial en marcha, la mayoría de las personas que conformaron el cuerpo electoral del reciente congreso del PP apoyaron su elección como presidente del partido. Ahora, una vez que la jueza encargada de las indagaciones ve indicios de comisión de delitos -prevaricación y cohecho pasivo- y decide trasladar el expediente al Tribunal Supremo como consecuencia del sistema de aforamiento que rige en los procedimientos judiciales españoles, el afectado proclama que no piensa dimitir aunque resulte finalmente imputado por el alto tribunal.

Casado anunció que, con su triunfo, “volvía el PP”. Si la recuperación de unas presuntas señas de identidad perdidas explica la radicalización de la retórica en el tema migratorio o en la política penitenciaria con los presos de ETA, en el caso de la corrupción parece que la vida sigue igual en la calle Génova. La lógica es la de siempre, la de los mejores años del marianismo:sólo cabe considerar la dimisión si hay una sentencia judicial condenatoria. Es verdad que ha habido algunas excepciones clamorosas:Cifuentes abandonó por el vídeo de las cremas robadas en un hipermercado que alguien filtró en el momento oportuno.

El nuevo presidente del partido de Fraga, Aznar y Rajoy quiso adornar su negativa a contemplar la dimisión afirmando que la única ética que él considera es la que aparece en el cuerpo legal vigente. Con esta mochila filosófica no tendría nada que hacer en la fuerza hermana que gobierna desde hace años en Alemania. Allí ya estaría de regreso en la “vida civil”, sin necesidad de que una autoridad judicial promoviese una causa contra él. En realidad, ya no hubiese competido para liderar una organización que proclama querer limpiar la política de cualquier rastro o sospecha de corrupción.

Sin haberlo pretendido expresamente, Casado va a ser el “test de estrés” para medir la independencia realmente existente en el Tribunal Supremo y para conocer la capacidad regenerativa del PP. @mundiario