En el PSOE de Rubalcaba parece que cuando todo puede empeorar, empeora

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba.
El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba.
El último suicidio político se remonta a las Cortes franquistas en 1976. Es posible que el nuevo camino emprendido por Rubalcaba con la política de pactos con el PP conduzca al PSOE a coger el testigo.
En el PSOE de Rubalcaba parece que cuando todo puede empeorar, empeora

Si el Partido Socialista ya estaba dividido desde que Rubalcaba ganó de manera legítima a Carmen Chacón en Sevilla, la nueva estrategia política de la dirección de Ferraz han acabado de dar la puntilla a un partido que no se reconoce cuando se mira al espejo mientras deja huérfanas a sus bases que esperan, sin que vean llegar la luz del amanecer, un nuevo día que les reconcilie con el partido que una vez votaron y que ya es tan lejano que parece que fue un sueño. La abstención es la tónica general de la mayoría de votantes descontentos del PSOE porque están esperando a despertar de este mal sueño de identidad. El día que se harten de dormir habrá otro sueño que se hará realidad: el de Izquierda Unida. Pero, por el momento, la base decepcionada del socialismo, que es amplísima, prefiere sentarse en un banco del andén como se sentaba Penélope.

La decisión de pactar con el Gobierno se ha hecho a espaldas del partido, igual que se hizo la reforma expres de la constitución, el último servicio de Zapatero al PP, digo a España. Entonces Rubalcaba reprochó al presidente no haber consultado al partido para realizar esa reforma, pero visto lo visto no solamente se comenten los mismos errores que entonces se censuraron sino que lejos de tener propósito de enmienda ahora va el "PACSOE" y quiere seguir pactando más cosas, como la reforma de las administraciones, asuntos en política exterior (inexistente con este Gobierno) o en materia de seguridad interior (cuando el PP se ha dedicado durante buena parte de estos últimos años a acusar al socialismo, y en especial a Rubalcaba, de ser "amigos de la ETA").

¿Tan grande es el error de echarse en brazos del PP "por el bien de España"?. Sin lugar a dudas, porque "por el bien de España" Zapatero destrozó el vínculo vital entre el partido y sus bases de votantes. Yo no dudo de las intenciones de Rubalcaba a la hora de pactar, pero tampoco de las intenciones de la derecha a la hora de saber para qué van a utilizar, realmente, este pacto: para manipularlo en beneficio propio y propagar aún más esa estrategia que tantas victorias les ha dado por desmoralización del rival de que "PP y PSOE son lo mismo". UPyD podrá estar satisfecha: este pacto es una prueba falsa pero que viste muy bien del populismo que suelen gastar cuando nos intentan convencer a todos de la existencia del "coco bipartidista", culpable de todos nuestros males. Sobre Franco no se pronuncian porque no quieren imponer un relato único histórico. De aquí a la "extraordinaria placidez" del PP sólo hay un paso.

Hay que reconocer que desde Ferraz y el núcleo duro de la Ejecutiva federal se están dejando la piel en justificar un pacto que solamente tiene justificación en supuestos idílicos que no se dan. Si además Elena Valenciano se dedica a proponer símiles futbolísticos profundamente lamentables y a reprochar a Madina su supuesta oposición al pacto, la tormenta perfecta está servida. A Eduardo le dan por los dos lados: Elena le acusa de ser del sector "crítico" y los chaconistas de ser parte del "equipo de Alfredo". ¿En qué quedamos?

Quedamos en la deriva estructural del PSOE que es consecuencia causal de la ambigüedad ideológica a la hora de marcar una línea política clara. Dice Alfredo que él no quiere estar 2 años más diciendo aquello de "váyase señor Rajoy", pero se olvida que se debe a un partido que no aguanta más porque está destrozado y si mira a su alrededor se encuentra con 100 militantes y dirigentes, cada uno con sus plataformas, que aspiran a imponer su modelo único de solución y a abanderar la mágica palabra de la "renovación". ¿Qué es la renovación? Para muchos que se vayan los que están para ocupar ellos la silla.

Rubalcaba ha escogido pasar a la historia como el gran estadista que pactó con la derecha para salvar a España, y no se da cuenta de que la salvación siempre será patrimonio del PP porque es una palabra profundamente católica, mientras que la condena es el lugar donde habita el actual socialismo que piensa que para purgar sus pecados es preciso homenajear a la serpiente que anima a morder la manzana.

La posición militante contra el pacto con la derecha es un clamor, pero la actual élite nacional no quiere oírla. Alfredo quiere echarle un pulso a la evidencia y a la mayoría que le sustenta. Veremos cuánto tarda en fracturarse la muñeca.  @marcial_enacion

En el PSOE de Rubalcaba parece que cuando todo puede empeorar, empeora
Comentarios