Emotivo adiós a Leiceaga, un diputado que supo estar y sabe irse

Xoaquín Fernández Leiceaga. / Ser
Xoaquín Fernández Leiceaga. / Ser

El Parlamento de Galicia despide con un aplauso unánime a Xoaquín Fernández Leiceaga, que llevará las "demandas" de Galicia al Senado.

Emotivo adiós a Leiceaga, un diputado que supo estar y sabe irse

Como para no emocionarse. El pleno del Parlamento gallego despide a Xoaquín Fernández Leiceaga, Xocas, con un unánime reconocimiento a su labor como portavoz socialista, ahora que ha sido designado senador por representación autonómica. Desde el PP hasta En Marea, pasando por sus antiguos compañeros del Benegá, todos elogian a un personaje de los que ennoblecen la política por su capacidad para defender sus ideas desde el rigor intelectual con convicción y hasta con vehemencia, pero sin perder nunca las formas ni el respeto al adversario. Tanto es así, que ni una sola vez tuvo que ser llamado al orden por los presidentes de la Cámara. Eso es algo de lo que él se enorgullece y que sin duda responde al sentido de la "responsabilidad institucional" que a su entender debe asumir todo representante público que tenga sentido de país y se vista por los pies.

Dice su jefe, Gonzalo Caballero, que Xocas está donde quiere estar. Con ello deja claro que fue el propio Leiceaga quien decidió cerrar su segunda etapa en O Hórreo y emprender una nueva singladura, esta vez para hacer política gallega en Madrid. De ese modo Caballero no tendrá quien le haga sombra en la labor parlamentaria. A partir de ahora, asumirá todo el protagonismo como jefe de las filas socialistas en los debates con Feijóo y el gobierno del PP en una larga precampaña electoral, en la que necesita toda la visibilidad posible para darse a conocer a esa parte de la ciudadanía gallega que, sin saber quién y cómo es, difícilmente le apoyará como candidato a la presidencia de la Xunta.

No es que Caballero se lo saque de encima. Sigue confiando en él sin reservas. Por eso Leiceaga se va, pero se queda. Compaginará su trabajo en el Senado y la coordinación de la interparlamentaria de los socialistas gallegos con la presidencia del Pesedegá y, lo que es más trascendental, la elaboración del programa de su partido para las elecciones autonómicas de 2020. Por su propia trayectoria política, claramente transversal, nadie mejor que Xocas para confeccionar un documento programático que debe hacer compatibles las propuestas sustanciales de los socialistas gallegos con guiños ideológicos al resto de los grupos políticos con los que tendría que pactar el PSOE gallego, llegado el caso, para articular la alternativa al PP.

La de ser senador es una salida más que digna para el deseo de Leiceaga de dejar la portavocía del Pesedegá en O Hórreo y el propósito de Gonzalo Caballero de encontrarle un puesto acorde a su valía. Hace solo unos meses, no habría sido posible. El PSOE no tenía derecho a designar un senador en representación de la comunidad autónoma al ser la tercera y no la segunda fuerza política en el Parlamento gallego. La ruptura de En Marea le regaló a los socialistas el escaño en el Senado que la ciudadanía les negó en las autonómicas de 2016, aquellas elecciones en las que precisamente Xocas fue el candidato a la Xunta casi por descarte. Para quienes hoy forman el Grupo Común da Esquerda que Leiceaga sea el senador propuesto por el PSOE hace menos dolorosa la pérdida de representación en la Cámara Alta. Por eso, entre otras razones, le votaron. Porque también es un poco uno de los suyos. O eso creen ellos. @mundiario

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