¿Por qué las elecciones legislativas son cruciales para el Gobierno de Trump?

Mike Pence, vicepresidente de EE UU; Donald Trump, presidente de EE UU; y Paul Ryan, presidente del Congreso. RR SS.
Mike Pence, vicepresidente de EE UU; Donald Trump, presidente de EE UU; y Paul Ryan, presidente del Congreso. / RR SS.

Las elecciones para elegir a los nuevos miembros del Congreso estadounidense han sido vistas históricamente como la forma en que el pueblo juzga al gobierno actual. Si gana el partido contrario, significa que el pueblo está descontento y la agenda del presidente se verá estancada.

¿Por qué las elecciones legislativas son cruciales para el Gobierno de Trump?

Si los demócratas ganan en las elecciones legislativas de EE UU, la agenda del Gobierno republicano liderado por Donald Trump, se verá estancada. Las elecciones para elegir a los miembros del Congreso estadounidense se han convertido en el castigo de los ciudadanos contra el presidente actual, puesto que depende de los legisladores llevar a cabo muchas de las decisiones del presidente. Hasta ahora Trump había estado bastante cómodo con un Congreso de mayoría republicana, pero en estas nuevas elecciones los demócratas podrían tomar el control del ente legislador y dificultarle por mucho el trabajo.

Estas elecciones han hecho patente más que nunca las diferencias que aquejan a la sociedad estadounidense donde cuestiones como el racismo, la xenofobia, el servicio de salud o el control de armas son temas cada vez más llamativos. Políticos como los Clinton y los Obama; artistas como Leonardo DiCaprio, Brad Pitt o Taylor Swift; empresarios como George Soros; e importantes empresas como Google o Facebook, han tomado su parte en unas elecciones cruciales que dividen enormemente a la sociedad.

Este año figuran del lado de los demócratas candidatos muy interesantes donde reina la diversidad, además, de una ola de mujeres que rechazan al mandatario también se encargan de presentar un gran contragolpe contra el trumpismo. Los demócratas tampoco desean perder ante uno de los presidentes más impopulares de la historia, porque eso sería claramente el debacle definitivo luego de haber perdido las presidenciales y de que Trump lograra llevar a un juez acusado de abusos sexuales hasta el Supremo.

Los estadounidenses están llamados a votar en las urnas para escoger a un tercio de los miembros del Senado, elegir a 36 de los 50 gobernadores de los Estados y renovar la Cámara de Representantes. Mientras los candidatos demócratas se han hecho notar gracias a la diversidad, de parte de los republicanos solo sabemos de Trump, que ha sido el gran protagonista de la campaña.

La participación ronda hasta el 50% más que los votantes del 2014, que se traduce en 34,5 millones de personas, según la Cbs, lo que representaría una victoria de parte de los demócratas gracias a sus constantes llamados para votar. Estas votaciones son un claro castigo contra la Administración en el poder y si retornamos a las últimas elecciones, Barack Obama fue claramente castigado en su último mandato gracias a que los republicanos recuperaron el Senado y ampliaron su mayoría en la Cámara baja. Las encuestas perfilan a los demócratas para hacerse con el poder de la Cámara baja, lo complicado e incierto gira en torno al Senado.

¿Qué podría pasar?

Puede que los republicanos conserven el poder en el Congreso, lo que representaría el debilitamiento de los demócratas y el obvio rumbo que los estadounidenses esperan que su país tome. Otro escenario posible es que los demócratas recuperen el poder de la Cámara de Representantes, mientras que pierdan el Senado; esto sería problemático para Trump ya que los congresistas podrían iniciar investigaciones sobre sus negocios o incluso, impulsar un impeachment o destitución, según lo que arrojen las investigaciones de la trama rusa; el detalle estaría en que el Senado aprobara esto. El último escenario posible sería que los demócratas se hicieran con el poder en todo el Congreso, lo que supondría un gran problema para los republicanos, que a su vez buscarían alejarse de la imagen del presidente que ya no podría gobernar con tranquilidad.

Pero el resultado no solo afecta a los estadounidenses, también es un mensaje a nivel mundial. ¿Es verdad que EE UU no quiere a los migrantes? ¿Los estadounidenses no creen en el cambio climático? ¿Los rusos son sus amigos? son preguntas que han surgido desde que Trump llegó a la presidencia, donde ha puesto en marcha una clara campaña al renegar de los migrantes y romper lazos históricos.

En política internacional Trump ha sido irrespetuoso y ha roto acuerdos históricos con países como Canadá, México o con casi toda Europa; mientras que se ha acercado a países como Israel, Corea del Norte o incluso Rusia. En Economía ha iniciado una guerra comercial contra otra potencia mundial, China, a la que solo ofreció una tregua esta semana para calmar a los mercados en plena elecciones. En cuanto a lo social, como ya mencionamos Trump ha sido uno de los presidentes más divisorios, no acepta críticas y parece que solo planea gobernar para los estadounidenses que votan por él, mientras que aquellos que no aceptan sus políticas, son enemigos. Insulta en sus mítines, no ha condenado a los neonazis y ha buscado recortar los derechos del colectivo LGTB.

Para esta campaña, Trump ha puesto sobre lo focos la inmigración. El presidente ha asegurado que buscará no dar la ciudadanía a los hijos de los indocumentados, a pesar de que esto sería inconstitucional, prometió la rebaja de impuestos a las clases medias, y ha enviado más de 5.000 soldados a la frontera para frenar la carava de migrantes, a los que podría agregar hasta 15.000 más.

Los brotes de odio en la era Trump también han sido protagonistas gracias al envío de bombas a prominentes demócratas, mientras que hace poco se registró una matanza en una sinagoga donde fallecieron hasta 11 judíos. @mundiario

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