Elecciones en Chile: ¿Muere la era Pinochet con la nueva Constitución?

Los chilenos votan por una nueva Constitución. / @france24_es
Los chilenos votan por una nueva Constitución. / @france24_es

Los chilenos se expresaron por segundo día consecutivo para elegir a los escribientes de una nueva Carta Magna con la esperanza de un país con menos desigualdad

Elecciones en Chile: ¿Muere la era Pinochet con la nueva Constitución?

Fueron años de dolor, de éxodo, de injusticias las que vivieron los chilenos en la época de la dictadura de Pinochet y aunque lograron derrotarla precisamente en un evento electoral, los vestigios de aquel dictador quedaron plasmados en el documento más importante del país: la Constitución.

Los analistas políticos chilenos aseguran que el texto que rige los destinos legales del país, está hecho un traje a la medida de Augusto Pinochet y a pesar que lo dejaron pasar tras haber recuperado la democracia, insisten en que Chile se sumergió en una profunda desigualdad social que derivó en el “estallido social” de octubre de 2019, chispa se encendió por el aumento en el arancel del pasaje del Metro de Santiago.

Miriam Henríquez Viñas, profesora de Derecho Constitucional y Decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado de Santiago, en una entrevista con la BBC, ha declarado que:"la Constitución de 1980 fue obra del régimen militar y entonces para un sector muy relevante de la sociedad chilena tiene un origen ilegítimo".

La constitución de Pinochet, como se le conoce en el país austral, tuvo modificaciones después de la dictadura. Una en 1989 cuando se derogó la parte que establecía un pluralismo político limitado, que suponía que ciertas ideologías políticas, como el marxismo, estaban prohibidas.

Los chilenos protestan en calles de Santiago. / TW. @fglamasLos chilenos protestan en las calles de Santiago. / @fglamas

Otra de las modificaciones ocurrió en 2005, cuando se echó por tierra la designación de senadores por parte de la Corte Suprema e incluso las Fuerzas Armadas. Estas modificaciones habrían bastado para la sociedad chilena que continuó con su mirada hacia el futuro.

Con la democracia se recuperó la economía chilena, pero se infiltraron problemas típicos en la alternancia política. La corrupción y la desigualdad social.

Una de las principales quejas que se tiene sobre el estado chileno, es la imposición de las llamadas AFP, el sistema de pensiones que a juicio de la mayoría representa un dolor de cabeza.

Carmen Gloria Aravena, senadora de una de las regiones de Chile y quien ahora se manifiesta independiente, considera que el país “se encuentra inmerso en un contexto de inestabilidad institucional y una crisis social que detonó en octubre de 2019, con serias dificultades para lograr consenso político”.

Patricio Young, asistente social de la Universidad de Chile y Magíster en Ciencias del Desarrollo en ILADES, y que además es uno de los candidatos constituyentistas, considera que ciertamente nace una nueva era para Chile, pero, advierte que una nueva Constitución es mucho más que cualquier texto.

“Ahora somos todos responsables de su resultado, participando, exigiendo a los constituyentes que sean capaces de escuchar y dialogar para llegar a acuerdos… tanto o más importante es establecer los principios que la sustentan y que le dan un sentido determinado. Sin este espíritu, el texto puede ser letra muerta”, advierte.

Pero, como todo proceso constituyente, aunque hay oportunidades, hay también amenazas. En un artículo publicado en El Desconcierto, Jaime Gajardo Falcón, Abogado y Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, explica que hay una clara intención de parte de la clase política de adentrarse al proceso constituyente que incluso habían rechazado públicamente.

“El gran número de ex partidarios del rechazo que va de candidato a la Convención Constitucional, incluso como “independientes”, da cuenta de su ánimo de neutralización y apropiación de aquél espacio para que nada cambie a pesar del amplio anhelo social en sentido contrario”, explica.

Advierte además que, hay expertos en derecho que pretenden atribuir como elementos tradicionales de la constitución chilena algunos contenidos de la redactada en la era Pinochet, cosa que le parece muy abstracta.

“En ese sentido, me parece que la discusión sobre la tradición constitucional chilena no se puede dar en abstracto ni menos desvincularla de los conflictos sociales y escenarios políticos en los que se ha desarrollado”, aduce.

En todo caso, corresponde a los chilenos decidir muy bien para no ser manipulados por la clase política que hoy vive en una extendida polarización y establecer un nuevo orden jurídico que encamine precisamente a cerrar la brecha de la desigualdad social. @mundiario

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